Perspectiva conjunta de género
Ofrezco unas breves reflexiones sobre la lucha por el reconocimiento de la igualdad de derechos y la dignidad de la mujer en la sociedad, que especialmente celebramos cada 8 de marzo, desde el año 1952.
A propósito de esa celebración, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó para los años 2008–2015, la campaña "Unidos para poner fin a la violencia contra las mujeres", con el propósito de promover la participación conjunta de hombres y mujeres, organizaciones, gobiernos y dirigentes, en la erradicación de todas las formas de violencia que afectan a nuestro género.
Ésta es una responsabilidad compartida y uno de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, que pretenden incidir en la población de nuestros países, para que desde la niñez, optemos por una cultura de paz, por el trato armónico e igualitario.
La perspectiva de género, correctamente entendida, debe llevarnos a enaltecer nuestra naturaleza femenina, exaltar nuestras competencias y actuar según ellas; debe significar un inteligente y consecuente caminar con equidad y respeto mutuo, a fin de consolidar las más sentidas necesidades de desarrollo personal, bienestar de nuestras familias, de nuestra comunidad, en fin, de nuestro mundo. Jamás debe constituirse en una acción de menosprecio a otros.
El siglo XXI está corriendo y nos impone nuevos desafíos para lograr la equiparación de género por la que miles de mujeres que han luchado en el mundo entero y las que siguen luchando con miras en un futuro, que esperamos no lejano, en el que haya mujeres que no tengamos que luchar, sino disfrutar de lo que por dignidad nos corresponde.
El nivel de avance alcanzado en materia de respeto a los derechos humanos, obliga con vehemencia a reprochar más severamente los comportamientos contra la dignidad e integridad de la mujer, a atender con mayor celeridad sus requerimientos de asistencia, apoyo y justicia, pero sobre todo a tomar medidas preventivas, para evitar que las prácticas que afectan al género persistan y subsistan.
Al culminar el mes de marzo, asociados y gobernantes, debemos renovar el compromiso de luchar contra toda forma de violencia contra la mujer, a efectos que, tal como lo expresara Ban Ki Moon, Secretario General de las Naciones Unidas, pongamos “fin a la violencia habitual arraigada en la sociedad que destroza vidas, destruye la salud, perpetúa la pobreza y nos impide lograr la igualdad y el empoderamiento de la mujer”.