default

Perspectivas del sector agropecuario


Los CADE que se han realizado en el interior, en nuestra campiña, tienen un sabor especial, el que reclama la tierra a sus hijos y a quienes creemos en el hombre que trabaja de sol a sol.
Y no es un asunto de regionalismo, sino de realidades muy sentidas, porque el productor, el empresario del campo, el agricultor de nuestra querida geografía atraviesa por momentos especiales y singularmente difíciles.
Sé que esto es válido para quien lea estas líneas en Chiriquí, Los Santos, Herrera, Coclé, Veraguas, Darién, Colón, en el punto geográfico en que se encuentre, porque la crisis del sector agropecuario no reconoce fronteras provinciales.
La economía agropecuaria nacional está herida, y es una realidad de apuño. Es un tema que escuchamos a diario, y a veces, con algo de intensidad. Pero no se ha dado el gran paso o salto, que es el que requiere el sector para superar las actuales dificultades.
Por ello, la realización de este CADE CHIRIQUI 2000, dedicado al Sector Agropecuario, por iniciativa del capítulo Chiriquí de APEDE, es una iniciativa trascendental para trazar pautas a corto, mediano y largo plazo, que nos permita diseñar además, una estrategia coherente.
Estamos convencidos que antes de proponer una visión de futuro del sector agropecuario, debemos tener en cuenta, como norte, la visión de futuro del país.
En nuestra opinión, aunque existen diversas propuestas, el país no cuenta con una visión de futuro con la cual se identifique la gran mayoría de los panameños.
Si no sabemos qué queremos ser, cualquier camino pudiera parecernos bueno, pero no necesariamente nos conduciría a lograr soluciones permanentes y de alto valor a los problemas que hoy nos aquejan, como lo son la alta tasa de desempleo y el elevado nivel de pobreza.
No podemos pasar por alto la importancia socioeconómica del sector agropecuario: en 1999 brindó empleo a 158.720 personas, es decir, a un 16.5 por ciento de la población económicamente activa del país.
Cifra nada despreciable y que debiéramos tomar en cuenta, si no queremos que los problemas sociales terminen por explosionar en nuestras propias narices.
Otro aspecto a tomar en cuenta en cualquier política agropecuaria que emprendamos en que la información que nos proporciona la encuesta de niveles de vida RNV 19997, en la que se destaca que el 62.8 por ciento de la población rural sólo tiene primaria completa, incompleta o carece de instrucción.
El nivel tecnológico es modesto en la población económicamente activa, en aproximadamente un 65 por ciento, lo que refleja el drama que vive nuestro campo para enfrentar con éxito la globalización
Enfrentar la reconversión es un proceso monumental, sin duda, y el país debe de conocerlo en su real dimensión e impacto.
El sector agropecuario aun está huérfano de apoyo, muchas veces público y otras, privado, carecen de la comprensión necesaria, de los aportes y ha sido dejado a sus magras, pero generosas fuerzas, esas que nunca fallan, las propias, pero que comienzan a agotarse y pueden colapsar en perjuicio de la economía nacional.
Este CADE CHIRIQUI 2000, enfatizado en la organización del sector agropecuario como herramienta vital para desarrollarlo, es un llamado de alerta para la sociedad panameña en su conjunto y de aquí deben salir nuevas y concretas propuestas.
Eso esperamos.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América