Perú: sin democracia ni seguridad jurídica
Washington (AIPE)- Frente a la reelección de Alberto Fujimori a un tercer período en el Perú, debemos estar conscientes de ciertos hechos importantes:
La constitución peruana prohíbe de plano un tercer período presidencial. Cuando la Corte Suprema así lo determinó, el Sr. Fujimori hizo que tres jueces fuesen destituidos y quienes los reemplazaron apoyaron los deseos presidenciales.
En la primera vuelta de las elecciones peruanas hubo alrededor de un millón de votos más que el número de votantes inscritos. Y quienes sacaron las cuentas fueron los miembros de la comisión electoral compuesta por adeptos a Fujimori, quienes utilizaron computadoras programadas para obtener los resultados deseados. Los observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) se marcharon cuando el gobierno peruano les negó el tiempo que requerían para conocer a fondo y verificar los programas que habían sido instalados apenas dos semanas antes de las elecciones.
La televisión peruana está ahora totalmente bajo el control gubernamental y los dueños de televisoras y los reporteros que han criticado al régimen han sido exiliados y acusados de delitos, lo mismo que sus hijos, a la vez que se han incautado sus propiedades. Por eso, la cobertura de la campaña electoral fue totalmente parcializada; es más, fue orquestada desde el Palacio Presidencial.
Absolutamente todos los observadores, incluyendo los de la OEA, expresaron que se utilizaron recursos gubernamentales en la campaña electoral de Fujimori. Esto incluyó la utilización del Ejército para "sugerirle" a los habitantes de caseríos en áreas remotas por quién debían votar. En algunas poblaciones, los resultados electorales mostraron 95 por ciento de los votos a favor de Fujimori, lo cual nos recuerda casos similares en la Rumania de Ceaucescu.
Evidentemente que Fujimori no hubiera hecho tales cosas si el pueblo lo apoyara. De haber sido así, las elecciones peruanas hubieran sido limpias y libres. Por el contrario, Fujimori se aseguró de bloquear toda manifestación de voluntad popular y ahora deberá gobernar por la fuerza. En ello se utilizará la todopoderosa policía secreta, SIN. Tratar actualmente de describir una situación diferente en el Perú es darle la espalda a la democracia y al imperio de la ley.
(c) http://www.aipenet.com
Fue subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos y actualmente es presidente de la directiva de la Fundación Francisco Marroquín.
La constitución peruana prohíbe de plano un tercer período presidencial. Cuando la Corte Suprema así lo determinó, el Sr. Fujimori hizo que tres jueces fuesen destituidos y quienes los reemplazaron apoyaron los deseos presidenciales.
En la primera vuelta de las elecciones peruanas hubo alrededor de un millón de votos más que el número de votantes inscritos. Y quienes sacaron las cuentas fueron los miembros de la comisión electoral compuesta por adeptos a Fujimori, quienes utilizaron computadoras programadas para obtener los resultados deseados. Los observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) se marcharon cuando el gobierno peruano les negó el tiempo que requerían para conocer a fondo y verificar los programas que habían sido instalados apenas dos semanas antes de las elecciones.
La televisión peruana está ahora totalmente bajo el control gubernamental y los dueños de televisoras y los reporteros que han criticado al régimen han sido exiliados y acusados de delitos, lo mismo que sus hijos, a la vez que se han incautado sus propiedades. Por eso, la cobertura de la campaña electoral fue totalmente parcializada; es más, fue orquestada desde el Palacio Presidencial.
Absolutamente todos los observadores, incluyendo los de la OEA, expresaron que se utilizaron recursos gubernamentales en la campaña electoral de Fujimori. Esto incluyó la utilización del Ejército para "sugerirle" a los habitantes de caseríos en áreas remotas por quién debían votar. En algunas poblaciones, los resultados electorales mostraron 95 por ciento de los votos a favor de Fujimori, lo cual nos recuerda casos similares en la Rumania de Ceaucescu.
Evidentemente que Fujimori no hubiera hecho tales cosas si el pueblo lo apoyara. De haber sido así, las elecciones peruanas hubieran sido limpias y libres. Por el contrario, Fujimori se aseguró de bloquear toda manifestación de voluntad popular y ahora deberá gobernar por la fuerza. En ello se utilizará la todopoderosa policía secreta, SIN. Tratar actualmente de describir una situación diferente en el Perú es darle la espalda a la democracia y al imperio de la ley.
(c) http://www.aipenet.com
Fue subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos y actualmente es presidente de la directiva de la Fundación Francisco Marroquín.