A pesar de todo...
Me siento impotente y, francamente, sin entender ante lo que pienso y lo que aparentemente es la realidad, de acuerdo con las últimas encuestas, cuya veracidad no tengo por qué poner en duda. Creo que el señor Presidente Martín Torrijos ha tomado últimamente medidas muy controversiales y peligrosas políticamente.
La ley del transporte fue anunciada por el propio Sr. Presidente, demorándose para ello más allá de pocos días como dijo, a más de varias semanas creando grandes expectativas. Las reformas al trasporte lograron en la comunidad gran desasosiego y fueron, las medidas propuestas, en especial la de los "buses articulados", muy criticables y objeto de diversas polémicas que aún continúan. El público esperaba tras el anuncio presidencial grandes y profundas transformaciones, pero en realidad se soslayó la solución.
También las reformas a la Ley de Seguridad fueron señaladas, por diversos medios de comunicación como peligrosas, por la vuelta al militarismo que ellas representan, además, de tener varios vicios de inconstitucional. Le dio el gobierno a la oposición y a los grupos civilistas, una carta, el antimilitarismo, que será explotada al máximo. Ambos proyectos, la del transporte y la de seguridad han creado desunión entre los panameños en algo que por su trascendencia debía constituir un proyecto de Estado respaldado por toda la comunidad.
Hay que tener presente también que el Sr. Presidente hizo durante la pasada campaña política muchísimas promesas que no ha podido cumplir y causó gran desilusión y desconfianza generalizada para la clase política y para él. Se preguntarán ustedes, al igual que lo hago yo, ¿cómo ante las medidas anteriores, entre otras, el Sr. Presidente, según las encuestas, no ha disminuido en popularidad y su gestión de gobierno es considerada como positiva? Mientras las del Gabinete, en su gran mayoría, están por debajo de las del mandatario.
He querido buscarle una explicación racional y lógica a esa situación que me parece incongruente y no entiendo. Llego a la conclusión de que existen posiblemente dos razones básicas: El Sr. Presidente goza de popularidad porque despierta simpatía, "tiene cara de buena gente" y evita la confrontación. Además, algunas medidas tomadas por él que muchos califican de "populistas", como la de "Compita" para aliviar el costo de la canasta alimenticia, la ayuda a las familias más necesitadas del país y otras de alcance social, le han granjeado el respaldo popular que las encuestas señalan. ¿Podrán, se preguntan muchos, traspasarles esa simpatía personal a su partido el PRD, o a sus candidatos en las próximas elecciones? ¿Se afectarán los candidatos del oficialismo con estas medidas que parecen a simple vista negativas sin Torrijos de por medio? Es una incógnita que sólo el próximo mayo quedará aclarada. El tiempo lo dirá.