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Pesimismo o rezos


La reinstaurada obligación tributaria de Panama Ports Company es el triunfo más saliente del presente gobierno. Aunque opino que la política de "Cero Corrupción" se debió traducir en una explicación pormenorizada de lo que pasó antes y después de esta victoria. Y parece que ahí debemos parar de contar.
El madrugonazo de las reformas a la Constitución -aparentemente amparado por el pacto MAMI- es algo que nos conduce indefectiblemente al pesimismo. Igual se puede decir de la Ley 17 de reformas a la CSS con la que el gobierno "madrugó" a la opinión pública para terminar forzado por ésta a debatir el tema intensivamente y reformar la citada Ley 17. Aunque debemos reconocer que la administración aceptó el debate.
No podemos pasar por alto la visita de Bush en la que sentenció que como amigos podríamos seguir hablando de la descontaminación en las áreas revertidas, aunque se trata de un caso cerrado. También se hizo referencia a la finalización del TLC entre Panamá y EU. No obstante, durante la última ronda de negociaciones surgió la renuncia del ministro Cortizo y quedó pendiente el asunto de las reglas sanitarias que regirían la importación de productos agrícolas estadounidenses. Me pregunto si debemos estar pesimistas o rezar para que el coloso demuestre su cacareada amistad.
Todo lo anterior me hace pensar que hay demasiados funcionarios estatales que hacen uso y a veces abusan de la retórica para dar una impresión positiva, que no es tal. El ejemplo más reciente es la declaración de un PRD miembro del PARLACEN, y ex vicepresidente de la narcodictadura, que al rechazar la idea de que se publiquen las donaciones que se hacen en las campañas políticas, hizo uso de una retórica pintoresca, por no decir cantinflesca, manifestando que la citada divulgación fomentaría una especie de bochinchería. Retoricando acerca de un tema muy importante ya que nos toca hacer esfuerzos serios por iniciar, por lo menos, la erradicación de la existencia y de la continuación de nuestra caricatura de democracia.
Por otra parte, el espectáculo que ha estado ofreciendo el MOLIRENA, otrora partido considerado serio, también desespera y nos lleva a observar con detenimiento el incesable "bla, bla, bla", de que hacen gala todos los partidos políticos. Por supuesto, unos más y otros un poquito menos.
No se puede ignorar la suspensión de 90 días que decretó el Gobierno del mega-aumento de las tarifas eléctricas. Si estuviéramos en Las Vegas, habría apuestas acerca de si esta suspensión es preludio de una política energética seria o es, simplemente, otro caso de retórica. Y es de espanto, si recordamos la cantidad de casinos donde muchos panameños van a desvalijarse. Me parece que en alguna forma todo esto tiene que ver con "Cero Corrupción", política que hace tiempo se echó a un lado. Y no pensemos únicamente en el Poder Ejecutivo. El Legislativo se inclina a proteger la impunidad de las personas importantes, o debería calificarlas de notorias, en la presente y la anterior administración pública. Pero que no se nos escape el Judicial, el cual acaba de impedir con los tecnicismos legales consabidos, mejor conocidos como leguleyadas, la investigación de enriquecimiento ilícito, creo que así lo denominaron, por parte de un ex ministro.
Otras palabras que se usan, que parecen palabras huecas, son las incesantes referencias a las pruebas sumarias. Dentro de mi ignorancia, opino que estas dos palabras las usan una y otra vez para negar las investigaciones de casos polludos, en los cuales se encuentran involucrados los eternos poseedores de influencia. Escuetamente, más bien sirven para que no haya investigaciones y sanseacabó. Conclusión, dejemos de ser pesimistas y recemos porque todos nos compongamos.

101 años de Panamá América

 
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