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Petróleo venezolano: ¡Sí se puede!


Hace poco, el canciller Samuel Lewis Navarro dijo que no era posible conseguir a mejores precios el crudo venezolano. Eso es cierto, porque el mercado no permite discriminaciones en los precios para una mercancía proveniente de la misma fuente y comprado en el mismo momento. Pero no es cierto si se consideran variantes tales como la posibilidad de adquirirlo con ventajas de financiamiento o con descuentos por volumen, por citar dos alternativas conocidas y usadas desde hace décadas.
Panamá, por ejemplo, durante mucho tiempo fue beneficiaria, junto con otras naciones de América Central y el Caribe, de una de estas iniciativas firmadas con México y Venezuela por los años 70, en San José. Omar Torrijos y Gabriel Lewis Galindo, padre del actual canciller, fueron en parte sus gestores por su amistad con los mandatarios venezolanos y mexicanos de la época. Carlos Andrés Pérez, Luis Echeverría y Miguel De la Madrid, entre otros.
Hace poco, el alcalde sandinista de Managua, Dionisio Marenco, logró firmar un acuerdo con la petrolera venezolana PDVSA para organizar una sociedad que importe, almacene, refina y distribuya combustible, a más de manejar servicios de transporte público. El aporte venezolano consistiría en requerir el pago de sólo el 40% del precio de crudo en efectivo, a cambio de acciones. El restante 60% del precio se invertiría en mejoras y subsidio al transporte colectivo.
Con la misma fórmula, la misma empresa venezolana acaba de finiquitar un convenio con las petroleras de Argentina y Uruguay, para adquir parte sustancial del negocio del sector, incluyendo gasolineras y empresas de extracción y exploración. En fin, las posibilidades son infinitas cuando el dinero y el petróleo sobran. Y Venezuela lo tiene para botar, anegada como está en oro negro.

101 años de Panamá América

 
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