¿Piedras o palabras?
Defender la muerte de un compañero se justifica; sin embargo, la forma para hacerlo es reprobable.
Los hechos que vivimos en los últimos días han evidenciado que el crecimiento económico del país y su promoción en el extranjero como punto turístico, no bastan si el gobierno se desentiende de las necesidades básicas de la población.
Se hace indispensable corregir la forma de abordar los problemas sociales, pues el pueblo entiende que sólo cerrando calles "hacen caso".
El retraso en la aprobación del reglamento de seguridad de la construcción, aunado a la lamentable muerte de uno de sus compañeros, fue el detonante de protestas lideradas por el SUNTRACS. Los reproches mantuvieron a la población "secuestrada" ante la falta de liderazgo del Ministro de Gobierno y Justicia, quien el pasado miércoles, a las ocho y treinta de la mañana, manifestó a los medios de comunicación "no tengo la información suficiente" de lo que ocurría, cuando la ciudad estaba envuelta en un completo caos.
Tampoco hay justificación en la forma de las "protestas". Los obreros se acantonaron en los proyectos de construcción, donde desde las alturas arrojaron de todo: ladrillos, piedras, objetos en llamas e hierros, a los policías que buscaban controlar la situación.
¿Solicitar el cierre de los sindicatos amarillos no atenta contra la libertad de asociación?
Se hace inminente un diálogo permanente con el pueblo y dar solución a sus necesidades, sólo de esta forma, se podrán identificar las verdaderas razones que mueven a las organizaciones sindicales.