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Piense, sea y proyéctese positivo


Según estadísticas, uno de cada 7 empleados renuncia por no poder soportar la presión del trabajo. Hay 4 factores importantes que crean el estrés y limitan la productividad; 1) La responsabilidad 2) Las horas de labor. 3) La antigüedad. 4) Los conflictos.
Es usual que en algún momento de nuestras vidas, en el trabajo, nos hayamos sentido como en un callejón sin salida. Esta situación puede deberse al diseño del local, a la desorganización o sobre carga de elementos en el lugar o a problemas con los compañeros de trabajo.
El ambiente de la oficina es muy importante, porque puede romper la concentración, irritarnos y por lo tanto, disminuir su productividad. Cuando esto ocurre nos volvemos más ansiosos y esto genera más estrés. Si se siente muy presionado en el trabajo, deténgase, vaya a la cafetería, tómese un café o un té, o simplemente asómese a una ventana, o salga unos minutos de la oficina y relájese... disipe su mente de las presiones... piense lo mejor y visualícese positivo, y al retornar a sus labores se sentirá mucho mejor.
Falta aún mucho por descubrir sobre los poderes de la mente humana. Se cree que la fuerza del pensamiento es capaz de traspasar el umbral entre la vida y la muerte. Existen casos de personas a las cuales el médico le había dicho lo poco que le quedaba de vida, que se negaron rotundamente a aceptar el hecho, porque no querían morir, y a pesar de los pronósticos, continuaron viviendo por varios años más.
Estas facultades del cerebro humano, por lo general, son asociadas con los llamados milagros concedidos por fuerzas sobrenaturales. Y la sabiduría popular, siempre certera, ha resumido los dos puntos de vista en una frase de sentido muy práctica: "Dios dice: "ayúdate que yo te ayudaré".
Tanto la medicina sicosomática como la metafísica desarrolla teorías, argumentadas científicamente, sobre la decisiva influencia de pensar positivamente. ¿Cómo es posible, entonces, que algunas personas sean capaces de enfrentar con tal disposición de ánimos situaciones muy trágicas o adversas y difíciles, cambiando el curso normal de los acontecimientos y otras afronten hechos intrascendentes, rutinarios con mentalidad negativa?.
La humanidad se puede dividir así, matemáticamente, en dos bandos: el de los triunfadores, que son los que no se resignan a aceptar positivamente lo que las circunstancias aparentan depararle; y el de los perdedores, que ante la más mínima dificultad piensan que el mundo se les viene encima.
Si usted pertenece al segundo grupo, pero quiere dejar de ser pesimista, haga un esfuerzo y aprenda a vivir con renovado optimismo y aplique en su vida diaria, en su trabajo y en todas sus actividades las siguientes premisas: 1) al tratar de cruzar el río no se desespere antes de llegar a la orilla opuesta, 2) no se resigne ni se de fácilmente por vencido, 3) deje de ser negativo en todos los aspectos, 4) conviértase en un ser de pensamientos y voluntad absolutamente positivos, 5) transforme sus pérdidas en ganancias, ya que en cada mal hay un bien oculto, 6) de persona gris y aburrida conviértase en el alma de la fiesta.
Confíe en el futuro y piense que lo mejor está por venir. Vigorice su mente y emprenda acciones concretas tendientes a lograr cambios sustanciales en su personalidad. Tenga presente que la vida es un constante crecimiento y que se debe evolucionar para ir en ascenso, y de esa manera controlar nuestros cuerpos, controlando nuestros pensamientos.

101 años de Panamá América

 
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