Pinchazo...¿Fundamento sólido?
Este artículo no pretende entrar en tecnicismos jurídicos en el tema de la suspensión de la procuradora Ana Matilde Gómez, más bien busca hacer un análisis de la atmósfera que rodea los hechos.
El fallo aduce fundamentalmente que hubo una violación a los derechos humanos y abuso de autoridad, admite la petición del Procurador de la Administración encargado, prohíbe a la Procuradora abandonar el país sin autorización judicial, la suspende del cargo y solicita que se informe al Presidente lo decidido.
Una de las primeras observaciones es la polarización de criterios que plasmaron los magistrados de la Corte en el fallo; se asoman dos bancadas cuyas decisiones parecieran inclinarse más a quien los nombró que al criterio jurídico.
Por otra parte, la causal por la que se suspende a la Procuradora no parece muy aleccionadora, pues parte de un supuesto hecho de cohecho en el que da la impresión que se victimiza al denunciante.
Durante la administración de la Procuradora hubo casos de alto perfil que ameritan una auditoría profunda, el caso Brewster es uno de ellos. La Procuradora nunca aclaró la muerte de uno de sus propios miembros, autorizó la incineración del cuerpo antes de conocer los resultados de la autopsia, se aceptaron como válidos documentos del FBI que no tienen ningún valor en nuestro procedimiento jurídico, nunca se comprobó la causa de muerte del inspector Brewster. ¿Considera usted que ésta es una actuación adecuada de la jefa del Ministerio? ¿Qué decir de los múltiples casos en los que cientos de personas pasaron años encerrados acusados de un delito que al final la Corte sobreseyó? ¿Qué controles aplicaba la jefa del Ministerio sobre las investigaciones?
Tal vez, si efectuáramos un recorrido de la ejecución de la Procuradora, las razones para suspenderla serían menos cuestionadas e impulsarían una rendición de cuentas sigilosa de los funcionarios hacia la ciudadanía.