Pinochet en la mira
En 1973, los que estudiábamos en la antigua USMA, localizada en Plaza Catedral, sentimos de cerca un golpe de Estado geográficamente lejano. En los meses siguientes, tuvimos de vecino a un numeroso grupo de chilenos exiliados políticos que nos contaron, de primera mano, sus pesares y las persecuciones que padecieron en su patria. Así, Augusto Pinochet entró a la historia. No sólo derrocando un gobierno democráticamente electo, sino masacrando a sus conciudadanos. Pinochet permaneció en el poder hasta 1990. En el plebiscito de 1988, la mayoría de los chilenos reprobaron su continuación como presidente por otros siete años más.
En 1990 se celebraban las primeras elecciones democráticas, después de dos décadas de autocracia. Esos veinte años de gobierno militar dejaron su rastro. Al menos 1,054 "desapariciones" y 2,095 ejecuciones extrajudiciales o muertes a consecuencia de torturas (según la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación y de la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación de Chile). 80 de estas víctimas eran niños menores de 16 años. Muy pocos comparecieron ante la justicia para pagar por crímenes sin nombre.
A pesar de los cambios democráticos, Pinochet y su grupo conservaban los hilos invisibles del poder, lo que parecía hacer imposible vencer el reino de la impunidad. Pero un suceso conmovió al mundo entero. El anciano general fue apresado en Inglaterra y permaneció por largos meses inculpado por crímenes que amparó y promovió. Millones de personas se enteraron del horror de lo sucedido en Chile y el prolongado confinamiento pareció ser una especie de juicio y condena simbólica por el genocidio.
Pinochet logra escapar y regresar a Chile el 3 de marzo del 2000, donde lo espera la acción de siete abogados de derechos humanos, con una petición de desafuero (levantamiento de la inmunidad parlamentaria) en relación con los casos de 19 personas que "desaparecieron en Chile y 72 ejecuciones extrajudiciales, en octubre de 1973, durante la operación militar conocida como "Caravana de la Muerte.
La vista ante la Corte de Apelaciones de Santiago se celebró del 26 al 28 de abril del presente año. El 5 de junio, la Corte de Apelaciones de Santiago resolvió por mayoría de 13 votos contra 9 retirar la inmunidad parlamentaria de Augusto Pinochet, para ser investigado en relación a la "Caravana de la Muerte. Esta decisión judicial colocó al General en igualdad ante la ley como cualquier otro ciudadano chileno. El 9 de junio se interpuso una apelación contra esta decisión ante la Corte Suprema. Es bueno recordar que la inmunidad parlamentaria de Pinochet es producto de su condición de senador vitalicio, que adquirió el 11 de marzo de 1998 al retirarse como comandante en jefe del ejército. La Constitución chilena aprobada durante su período de gobierno militar, le concedía la condición de senador vitalicio como ex presidente de la República.
Al proclamar la Corte Suprema de Justicia de Chile, su decisión de confirmar el fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago que retiró la inmunidad parlamentaria a Augusto Pinochet, quedó consignado que la decisión manifiesta claramente la voluntad de avanzar en la búsqueda de la verdad y la consecución de la justicia.
El jurista uruguayo Dr. Alejandro Artucio, que asistió como observador a las vistas de la Corte Suprema en representación de Amnistía Internacional, ha declarado: "Triunfó la justicia en un caso donde testimonios repetidamente suministraron indicios reiterados y concurrentes que forman presunciones válidas y suficientes para iniciar un proceso penal...El fallo corona los dedicados esfuerzos de los familiares de las víctimas por conseguir que se haga justicia y que el poder judicial de Chile refrende la legitimidad de su deseo de conocer la suerte corrida por sus seres queridos -señala Amnistía Internacional- La acción de la Corte Suprema les da renovadas esperanzas de que su larga lucha no haya sido en vano."
Actualmente, Pinochet está en la mira de más de 150 querellas pendientes ante los tribunales de justicia chilenos, todas ellas relacionadas con violaciones de derechos humanos que se cometieron durante el gobierno militar. Tarde o temprano la justicia llegará. Es una lección para los "pinochet" de ayer y de hoy, para los que predican la intolerancia y el autoritarismo -en ropaje militar o civil- en cualquier parte del mundo.
En 1990 se celebraban las primeras elecciones democráticas, después de dos décadas de autocracia. Esos veinte años de gobierno militar dejaron su rastro. Al menos 1,054 "desapariciones" y 2,095 ejecuciones extrajudiciales o muertes a consecuencia de torturas (según la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación y de la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación de Chile). 80 de estas víctimas eran niños menores de 16 años. Muy pocos comparecieron ante la justicia para pagar por crímenes sin nombre.
A pesar de los cambios democráticos, Pinochet y su grupo conservaban los hilos invisibles del poder, lo que parecía hacer imposible vencer el reino de la impunidad. Pero un suceso conmovió al mundo entero. El anciano general fue apresado en Inglaterra y permaneció por largos meses inculpado por crímenes que amparó y promovió. Millones de personas se enteraron del horror de lo sucedido en Chile y el prolongado confinamiento pareció ser una especie de juicio y condena simbólica por el genocidio.
Pinochet logra escapar y regresar a Chile el 3 de marzo del 2000, donde lo espera la acción de siete abogados de derechos humanos, con una petición de desafuero (levantamiento de la inmunidad parlamentaria) en relación con los casos de 19 personas que "desaparecieron en Chile y 72 ejecuciones extrajudiciales, en octubre de 1973, durante la operación militar conocida como "Caravana de la Muerte.
La vista ante la Corte de Apelaciones de Santiago se celebró del 26 al 28 de abril del presente año. El 5 de junio, la Corte de Apelaciones de Santiago resolvió por mayoría de 13 votos contra 9 retirar la inmunidad parlamentaria de Augusto Pinochet, para ser investigado en relación a la "Caravana de la Muerte. Esta decisión judicial colocó al General en igualdad ante la ley como cualquier otro ciudadano chileno. El 9 de junio se interpuso una apelación contra esta decisión ante la Corte Suprema. Es bueno recordar que la inmunidad parlamentaria de Pinochet es producto de su condición de senador vitalicio, que adquirió el 11 de marzo de 1998 al retirarse como comandante en jefe del ejército. La Constitución chilena aprobada durante su período de gobierno militar, le concedía la condición de senador vitalicio como ex presidente de la República.
Al proclamar la Corte Suprema de Justicia de Chile, su decisión de confirmar el fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago que retiró la inmunidad parlamentaria a Augusto Pinochet, quedó consignado que la decisión manifiesta claramente la voluntad de avanzar en la búsqueda de la verdad y la consecución de la justicia.
El jurista uruguayo Dr. Alejandro Artucio, que asistió como observador a las vistas de la Corte Suprema en representación de Amnistía Internacional, ha declarado: "Triunfó la justicia en un caso donde testimonios repetidamente suministraron indicios reiterados y concurrentes que forman presunciones válidas y suficientes para iniciar un proceso penal...El fallo corona los dedicados esfuerzos de los familiares de las víctimas por conseguir que se haga justicia y que el poder judicial de Chile refrende la legitimidad de su deseo de conocer la suerte corrida por sus seres queridos -señala Amnistía Internacional- La acción de la Corte Suprema les da renovadas esperanzas de que su larga lucha no haya sido en vano."
Actualmente, Pinochet está en la mira de más de 150 querellas pendientes ante los tribunales de justicia chilenos, todas ellas relacionadas con violaciones de derechos humanos que se cometieron durante el gobierno militar. Tarde o temprano la justicia llegará. Es una lección para los "pinochet" de ayer y de hoy, para los que predican la intolerancia y el autoritarismo -en ropaje militar o civil- en cualquier parte del mundo.