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"Pirañitas", de maleantes a servidores


Tenía muchos años, creo que más de 20, de no visitar la ciudad de Lima. ¡Qué sorpresa más agradable recibí! Cambios extraordinarios se pueden notar desde que uno llega al moderno aeropuerto que sirve a la capital peruana. Las transformaciones se aprecian en la limpieza de sus calles y avenidas, y en parques y veredas muy bien establecidos y cuidados con esmero. En esta actividad participaron los municipios y la empresa privada en un esfuerzo conjunto de ornato. Los hoteles, muy modernos, brindan todas las comodidades y lujos de las grandes capitales. Los restaurantes son excelentes y la comida peruana, conocida más bien como su "cocina", ha traspasado con su peculiar sazón las fronteras del país.
Las avenidas de la ciudad de los Virreyes son anchas, muy largas y muy bien mantenidas. Los autobuses, al igual que en Panamá, tienen sus "palancas", pero poco a poco se está introduciendo el "transporte rápido" en áreas especiales. Los taxis ya casi en un 80% tienen un color uniforme, el amarillo, que permite una mejor identificación de ellos para los pasajeros; para los recorridos cortos y en las barriadas populares, como San Miguelito, por ejemplo, con poca comunicación interna, están utilizando unas motocicletas adaptadas como pequeñísimos taxis para transportar 2 ó 3 pasajeros, con costos de pasaje muy bajo, que se iniciaron en la India, hace varios lustros.
Lima ha podido mantener, cuidadas con gran esmero, todas las reliquias de la conquista española y de las luchas con los Incas. Las innumerables iglesias y museos preservan muy bien la historia de los siglos XVI y XVII. La Catedral, muy cerca del Palacio Presidencial, está en la "Plaza de Armas" y ella fue construida con piedras venidas de Panamá como lastre en los galeones españoles. En esa iglesia, muy similar a la nuestra, en la fachada solamente, pues la de la Plaza de Catedral panameña no tiene las riquezas en oro y plata, ni los trabajos en madera de sus antiguos altares, traída también la madera de nuestro país, que tiene la peruana. En esta iglesia reposan los restos del conquistador Francisco Pizarro. En el barrio del Chorrillo se encuentra la Academia Militar de donde salieron muchos panameños entre ellos el General Manuel Antonio Noriega. El ejército peruano muy disciplinado y de antigua tradición ejerce indudable influencia en la vida política del país.
Sin embargo, los militares peruanos se han mantenido al margen de la misma y a pesar de la baja popularidad del presidente Toledo, que según las encuestas de opinión tiene una aceptación del sólo 5%, siendo la más baja del continente, no han presionado a los partidos políticos a buscarle una "salida adelantada" a Toledo. Tanto las fuerzas militares como los políticos quieren respaldar el proceso democrático y que sean los ciudadanos peruanos quienes en las elecciones del próximo año decidan quién será el próximo Presidente de la Nación.
Los barrios de San Isidro y Miraflores representan el modernismo de la Ciudad de Lima y en las laderas de los "Barrancos", a la orilla del mar, hay excelentes restaurantes que son las delicias de cualquier apetito con exigencias de "gourmet". En esos sitios, curiosamente, sólo ofrecen mariscos que es muy abundante y variado en la costa peruana al mediodía. No utilizan en sus preparaciones culinarias el marismo congelado. Por supuesto, en las noches existen una cantidad ilimitada de restaurantes 5 estrellas que complacen satisfactoriamente los paladares más exigentes.
Las autoridades peruanas están empeñados en un plan modelo de convertir a los jóvenes delincuentes, llamados popularmente "pirañitas", en ciudadanos probos. Se les ve mucho con sus uniformes y sus caras pintadas en la "Plaza de Armas" orientando a las personas a cruzar las calles y a los automovilistas a respetar las regulaciones del tránsito. Es decir, los están educando a servirles a la sociedad en lugar de atentar contra ella.
El peruano, de los distintos estratos sociales, está orgulloso de las transformaciones que se han venido dando en su país. Ahora están empañados en combatir a fondo la delincuencia y mejorar la seguridad pública. Resienten, con razón, que se compare al país de hoy con el de ayer. Una línea área que hizo, por descuido, según ella, una propaganda que contradecía las transformaciones registradas en Lima, fue duramente criticada por la sociedad entera y tuvo que pedir excusas públicas.

101 años de Panamá América

 
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