Plan de Estado: "ficción o realidad"
Victoriano Rodríguez S. (diostesalvepanama@yahoo.com)
"No hay peor ciego, que aquel que no quiere ver". Este proverbio pareciera adecuarse como anillo al dedo a la situación actual que vivimos en Panamá. Todos los sectores que integran la sociedad: gobierno, iglesia, políticos y civiles somos conscientes de los efectos que están causando en nuestras vidas las presiones externas de un modelo inhumano de globalización galopante, amén de los últimos acontecimientos suscitados en los Estados Unidos de Norteamérica, que han abierto las posibilidades de una guerra, que a todos los habitantes de este planeta nos afectará de una u otra forma; y como paradoja, para terminar de arreglarnos las diferencias internas existentes en nuestros países.
En nuestro caso, Panamá, resulta preocupante estos hechos, donde se evidencia cada vez con mayor claridad, el aumento de la tasa de desempleo, producto del cierre o fusión de numerosas empresas, independientemente de su índole, tamaño o capital, como consecuencia de una estructura económica incapaz de adecuarse a las vertiginosas exigencias de los cambios en el mercado internacional, así como otros factores internos y externos como los señalados por un lado, y por el otro a la ausencia de políticas y estrategias económicas de ajustes, y también a la falta de adecuadas políticas educativas, acorde a las situaciones y acontecimientos del mundo moderno (situación que data de varias décadas). Dios te salve Panamá.
El país requiere de políticas educativas que promuevan una formación polivalente, que asegure a los egresados del sistema educativo su acceso a puestos de trabajo, lo mismo que de un plan estratégico debidamente estructurado de capacitación laboral e innovaciones empresariales, que permitan la instrumentación de nuevos modelos adecuados a nuestra realidad social y económica para hacer frente a los altos índices de incertidumbre y frustración que se evidencian en nuestra población.
Por estas razones consideramos propicia la ocasión para hacer un llamado a todos los actores sociales de nuestro país, independientemente de religión, raza, intereses económicos o partidarios, a que nos unamos por el bien común, con una mentalidad abierta y dispuesta al cambio, con objetivos comunes, con seriedad, responsabilidad y honestidad, reconociendo que si no deponemos intereses y trabajamos de una manera proactiva, buscando alternativas de solución conjunta, no podremos superar adecuadamente las constantes y crecientes crisis que el sistema genera.
Es necesario trabajar con la participación de todos los panameños, aprovechando el aporte intelectual y la experiencia de cada uno en su área, riqueza natural de nuestra tierra; olvidemos los colores partidistas, (cumpliendo los compromisos adquiridos) y unamos esfuerzos para enrumbar el país por senderos de progreso y bienestar (Léase Reflexiones económicas, El Panamá América, Página OPINI"N, 24 y 29 de agosto de 2001
Es imperativo que dejemos de lado nuestras diferencias y propongamos e impulsemos iniciativas que nos lleven a ser más productivos, con políticas y acciones pertinentes con nuestras necesidades, realidades y expectativas, que conduzcan al país a alcanzar una mejor calidad de vida para sus ciudadanos, que nos lleven a puertos más seguros, por el bienestar actual y futuro de nuestra nación. Dios te salve Panamá.
victorianos@hotmail.com
"No hay peor ciego, que aquel que no quiere ver". Este proverbio pareciera adecuarse como anillo al dedo a la situación actual que vivimos en Panamá. Todos los sectores que integran la sociedad: gobierno, iglesia, políticos y civiles somos conscientes de los efectos que están causando en nuestras vidas las presiones externas de un modelo inhumano de globalización galopante, amén de los últimos acontecimientos suscitados en los Estados Unidos de Norteamérica, que han abierto las posibilidades de una guerra, que a todos los habitantes de este planeta nos afectará de una u otra forma; y como paradoja, para terminar de arreglarnos las diferencias internas existentes en nuestros países.
En nuestro caso, Panamá, resulta preocupante estos hechos, donde se evidencia cada vez con mayor claridad, el aumento de la tasa de desempleo, producto del cierre o fusión de numerosas empresas, independientemente de su índole, tamaño o capital, como consecuencia de una estructura económica incapaz de adecuarse a las vertiginosas exigencias de los cambios en el mercado internacional, así como otros factores internos y externos como los señalados por un lado, y por el otro a la ausencia de políticas y estrategias económicas de ajustes, y también a la falta de adecuadas políticas educativas, acorde a las situaciones y acontecimientos del mundo moderno (situación que data de varias décadas). Dios te salve Panamá.
El país requiere de políticas educativas que promuevan una formación polivalente, que asegure a los egresados del sistema educativo su acceso a puestos de trabajo, lo mismo que de un plan estratégico debidamente estructurado de capacitación laboral e innovaciones empresariales, que permitan la instrumentación de nuevos modelos adecuados a nuestra realidad social y económica para hacer frente a los altos índices de incertidumbre y frustración que se evidencian en nuestra población.
Por estas razones consideramos propicia la ocasión para hacer un llamado a todos los actores sociales de nuestro país, independientemente de religión, raza, intereses económicos o partidarios, a que nos unamos por el bien común, con una mentalidad abierta y dispuesta al cambio, con objetivos comunes, con seriedad, responsabilidad y honestidad, reconociendo que si no deponemos intereses y trabajamos de una manera proactiva, buscando alternativas de solución conjunta, no podremos superar adecuadamente las constantes y crecientes crisis que el sistema genera.
Es necesario trabajar con la participación de todos los panameños, aprovechando el aporte intelectual y la experiencia de cada uno en su área, riqueza natural de nuestra tierra; olvidemos los colores partidistas, (cumpliendo los compromisos adquiridos) y unamos esfuerzos para enrumbar el país por senderos de progreso y bienestar (Léase Reflexiones económicas, El Panamá América, Página OPINI"N, 24 y 29 de agosto de 2001
Es imperativo que dejemos de lado nuestras diferencias y propongamos e impulsemos iniciativas que nos lleven a ser más productivos, con políticas y acciones pertinentes con nuestras necesidades, realidades y expectativas, que conduzcan al país a alcanzar una mejor calidad de vida para sus ciudadanos, que nos lleven a puertos más seguros, por el bienestar actual y futuro de nuestra nación. Dios te salve Panamá.
victorianos@hotmail.com