Plan Puebla-Panamá, otra visión
Ante la irrupción de los procesos "globalizadores" de nuestros días, Centroamérica no puede quedarse rezagada de los mismos, por ende, de las mentes de los más prolíferos pensadores de esta región ha surgido, con ayuda de la hermana República de los Estados Unidos de México, el tan comentado Plan Puebla-Panamá. Tema que ha venido a ocupar los espacios noticiosos, por estos días, haciendo a un lado, por el momento, lo que un tiempo ocupó la Secretaría Ejecutiva del ALCA en el país, lo que en otrora fue el TLC con Centroamérica y otras materias que estuvieron de moda en los periódicos y noticieros nacionales.
De todos ellos, por supuesto, el más reciente, el Plan Puebla-Panamá, me ha llamado particularmente la atención. Primero, porque en la era del internet, por donde usted quiera buscar (ya sea en la página electrónica del SICA, en la del Banco Centroamericano de Integración Económica e incluso en la página oficial del gobierno del presidente Fox) no existe información alguna, salvo lo que todos conocemos, de cuáles son los proyectos que se piensan ejecutar en el área, no obstante ya se habla de una comisión que tendrá 90 días de plazo para gestionar los fondos financieros que harán posible que los desconocidos programas se lleven a cabo. ¿Incongruente no es así?
En la mayoría de los casos, se comenta que el Plan Puebla-Panamá tiene como objetivos principales, la creación de empleo, la eliminación de la pobreza, reducir la emigración hacia Estados Unidos de Norteamérica. Que se cuenta con 25 iniciativas (¿cuáles?), una "cláusula democrática", construcción de carreteras, puertos, vías ferroviarias, aeropuertos, interconexión eléctrica, turismo, y otros. Y por supuesto, no se puede olvidar, la instalación de maquilas y empresas transnacionales que se ocuparan de resolver estos problemas a la región centroamericana.
Lo que no se comenta y esto es lo preocupante, que esa comisión que gestionará los fondos financieros, se tendrá que reunir con el BID, con el Banco Mundial, con el FMI y con todas las entidades que conforman el andamiaje financiero internacional (la gran mayoría ubicadas en Washington) que significará más adquisición de deuda externa, porque el dinero no lo van a regalar. Esto sin contar con las conversaciones que se tendrán que dar con las transnacionales, que como bien se sabe, son explotadoras, depredadoras del medio ambiente y que responden única y exclusivamente a sus intereses.
Lo que se está promocionando con el PPP, como se le denomina, es la "utilización de una fuerza de trabajo sin capacitación" con sueldos bajísimos y sin beneficios sociales, porque según se comenta, es mejor un plato de comida que nada.
Esto es lo alarmante del PPP, en todo el recorrido por el internet, los artículos publicados, las declaraciones de los funcionarios públicos y otros, no se habla de un plan de educación de la población más pobre, no se habla de construcción de escuelas, de hospitales, de centros de capacitación, de acueductos, de viviendas decentes, de una verdadera integración social y económica del istmo centroamericano. Simplemente, se promocionará a la región a través de puertos, caminos, etc., que harán que los bienes y servicios puedan transitar sin ningún problema y lleguen a sus destinos.
Se tendrá, entonces, un área centroamericana, con infraestructuras, pero con los mismos problemas socioeconómicos que toda la vida ha padecido y peor aún, se invadirá el territorio de productos extranjeros, con los cuales la incipiente industria centroamericana no podrá competir y hará desaparecer a las pequeñas y medianas empresas. Porque no se debe olvidar lo que sucedió en las décadas pasadas, en las cuales se promocionaba el tan afamado Plan de Sustitución de Importaciones donde se enseñó cómo hacer jugo de naranja, pero no se enseñó cómo hacer los envases para que este producto se pudiera exportar (como un ejemplo de lo que ocurrió).
Queda, entonces, que el PPP debe estudiarse en un contexto geopolítico, que sea interpretado de una manera internacional, olvidando las posiciones personales con respecto a este tema. El PPP involucra muchos aspectos aún no aclarados, tales como: ¿afectará a la región la instalación del ALCA; cuál será el papel del Corredor Biológico Mesoamericano; el combate del narcotráfico bajo que perspectiva se tomará (¿instalación de militares?); será que el modelo a instaurarse con el PPP es el norteamericano y que sirva de amortiguador entre el norte y el sur, convirtiendo a la región en competidora del sureste asiático? En fin, una serie de interrogantes que será mejor resolverlas en este momento y no cuando estalle un problema mayor.
No es que el Plan Puebla-Panamá sea 100% imperfecto, tiene aspectos positivos, no obstante, en cuanto a Panamá, y este es el punto más importante, debe crearse una vez por todas una comisión especializada que estudie cada una de las interrogantes anteriormente expuestas, porque es el interés nacional el que debe primar antes que nada, porque ya va siendo hora de que definamos una política exterior clara que vaya de acuerdo a lo que internacionalmente está sucediendo y cómo nos afecta, y no que responda a los temas de moda que aparecen en los noticieros diariamente.
De todos ellos, por supuesto, el más reciente, el Plan Puebla-Panamá, me ha llamado particularmente la atención. Primero, porque en la era del internet, por donde usted quiera buscar (ya sea en la página electrónica del SICA, en la del Banco Centroamericano de Integración Económica e incluso en la página oficial del gobierno del presidente Fox) no existe información alguna, salvo lo que todos conocemos, de cuáles son los proyectos que se piensan ejecutar en el área, no obstante ya se habla de una comisión que tendrá 90 días de plazo para gestionar los fondos financieros que harán posible que los desconocidos programas se lleven a cabo. ¿Incongruente no es así?
En la mayoría de los casos, se comenta que el Plan Puebla-Panamá tiene como objetivos principales, la creación de empleo, la eliminación de la pobreza, reducir la emigración hacia Estados Unidos de Norteamérica. Que se cuenta con 25 iniciativas (¿cuáles?), una "cláusula democrática", construcción de carreteras, puertos, vías ferroviarias, aeropuertos, interconexión eléctrica, turismo, y otros. Y por supuesto, no se puede olvidar, la instalación de maquilas y empresas transnacionales que se ocuparan de resolver estos problemas a la región centroamericana.
Lo que no se comenta y esto es lo preocupante, que esa comisión que gestionará los fondos financieros, se tendrá que reunir con el BID, con el Banco Mundial, con el FMI y con todas las entidades que conforman el andamiaje financiero internacional (la gran mayoría ubicadas en Washington) que significará más adquisición de deuda externa, porque el dinero no lo van a regalar. Esto sin contar con las conversaciones que se tendrán que dar con las transnacionales, que como bien se sabe, son explotadoras, depredadoras del medio ambiente y que responden única y exclusivamente a sus intereses.
Lo que se está promocionando con el PPP, como se le denomina, es la "utilización de una fuerza de trabajo sin capacitación" con sueldos bajísimos y sin beneficios sociales, porque según se comenta, es mejor un plato de comida que nada.
Esto es lo alarmante del PPP, en todo el recorrido por el internet, los artículos publicados, las declaraciones de los funcionarios públicos y otros, no se habla de un plan de educación de la población más pobre, no se habla de construcción de escuelas, de hospitales, de centros de capacitación, de acueductos, de viviendas decentes, de una verdadera integración social y económica del istmo centroamericano. Simplemente, se promocionará a la región a través de puertos, caminos, etc., que harán que los bienes y servicios puedan transitar sin ningún problema y lleguen a sus destinos.
Se tendrá, entonces, un área centroamericana, con infraestructuras, pero con los mismos problemas socioeconómicos que toda la vida ha padecido y peor aún, se invadirá el territorio de productos extranjeros, con los cuales la incipiente industria centroamericana no podrá competir y hará desaparecer a las pequeñas y medianas empresas. Porque no se debe olvidar lo que sucedió en las décadas pasadas, en las cuales se promocionaba el tan afamado Plan de Sustitución de Importaciones donde se enseñó cómo hacer jugo de naranja, pero no se enseñó cómo hacer los envases para que este producto se pudiera exportar (como un ejemplo de lo que ocurrió).
Queda, entonces, que el PPP debe estudiarse en un contexto geopolítico, que sea interpretado de una manera internacional, olvidando las posiciones personales con respecto a este tema. El PPP involucra muchos aspectos aún no aclarados, tales como: ¿afectará a la región la instalación del ALCA; cuál será el papel del Corredor Biológico Mesoamericano; el combate del narcotráfico bajo que perspectiva se tomará (¿instalación de militares?); será que el modelo a instaurarse con el PPP es el norteamericano y que sirva de amortiguador entre el norte y el sur, convirtiendo a la región en competidora del sureste asiático? En fin, una serie de interrogantes que será mejor resolverlas en este momento y no cuando estalle un problema mayor.
No es que el Plan Puebla-Panamá sea 100% imperfecto, tiene aspectos positivos, no obstante, en cuanto a Panamá, y este es el punto más importante, debe crearse una vez por todas una comisión especializada que estudie cada una de las interrogantes anteriormente expuestas, porque es el interés nacional el que debe primar antes que nada, porque ya va siendo hora de que definamos una política exterior clara que vaya de acuerdo a lo que internacionalmente está sucediendo y cómo nos afecta, y no que responda a los temas de moda que aparecen en los noticieros diariamente.