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Planeamiento de la enseñanza


El planeamiento de la enseñaza es una actividad un tanto difícil, pero llena de interés y compensaciones. Los resultados ideales de un buen plan de instrucción deben ser "enseñar" a los estudiantes lo que deben saber no sólo para abrirse camino en el mundo de nuestros días, sino para cubrir sus necesidades individuales específicas, reduciendo así la inquietud y sentido de frustración del estudiante, la delincuencia juvenil potencial y otros lamentables derroches de recursos humanos. Además, de nuestras escuelas debe partir otro tipo de preocupaciones que merecen nuestros encomios más o menos teóricos, como preparar a los estudiantes para la solución del número cada día mayor de complejos problemas de nuestra sociedad, y estimularlos como individuos a acatar y observar prácticamente los postulados de la buena ciudadanía.

De la misma manera que la clase del combustible influye en la calidad del fuego, y la salud física del individuo está determinada en gran medida por la índole de los alimentos que ingiere, los resultados de nuestros programas educativos deben basarse en las experiencias didácticas que proporcionemos a nuestros estudiantes. He aquí los problemas más importantes: ¿Cómo en función de nuestras capacidades y conocimientos actuales, debemos definir los objetivos, organizar el contenido, seleccionar los métodos de aprendizaje y utilizar los progresos tecnológicos para satisfacer necesidades de la sociedad y las individuales de cada niño, adolescente, joven, hombre y mujer maduros de la mejor manera posible? ¿Qué actividades o funciones debemos desarrollar cada uno en un afán sistemático por adoptar decisiones didácticas acertadas?

Debemos tener bien claro que la finalidad de todo programa docente es contribuir al desarrollo del estudiante, realizando en él un cambio positivo en cuanto a sus actitudes, manera de pensar, conocimientos y talentos. Este cambio tiene que producirse en virtud de los esfuerzos del que aprende y mientras aprende. La actividad docente del maestro no es más que un medio para lograr este fin. Su responsabilidad principal es estructurar experiencias que conduzcan a los cambios específicos que se deseen, y motivar y estimular al estudiante para que aprenda. El plan diario de actividades de todo maestro debe tener por objeto dar contestación a las tres preguntas siguientes: ¿Qué es lo que debe aprenderse?; ¿qué métodos y materiales pueden prestarse mejor a alcanzar los niveles deseados de aprendizaje?; y ¿cómo podremos saber cuándo se ha obtenido el aprendizaje requerido?

101 años de Panamá América

 
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