Playas, un dolor de cabeza
Existe un gran problema, afirmó el director de la Cruz Roja Panameña, José A. Béliz. Los bañistas están ingiriendo licor y una persona bajo los efectos de estas bebidas se desestabiliza y no se percata del peligro que representa el mar. A consecuencia de ello, y además por el consumo de drogas, la diversión inicial muchas veces degenera en violencia, situación que dificulta mantener la seguridad en las playas.
Todo el mundo va a buscar descanso y a pasar un buen fin de semana a las playas; por ello la gente debe tener moderación. "Hoy día los organismos que prestan servicio en las playas estamos frente a grandes dificultades pese a que se realiza un esfuerzo sobrehumano para tratar que la gente vuelva a la calma y no se altere", explicó Béliz.
"En estos lugares están ocurriendo situaciones que se salen de las manos del personal de seguridad debido a la poca disponibilidad de guardavidas para la gran afluencia de público". Además, los bañistas han encontrado playas colaterales y se dirigen hacia estos lugares a través de trochas, donde no se cuenta con la presencia de salvavidas.
Pese a que la Gobernación de Panamá está haciendo el esfuerzo para tratar de controlar el número de paseos a las playas, tampoco se puede coartar la libertad del ciudadano de querer asistir a estos lugares, reconoce Béliz.
Pero, lo cierto es que hay que buscar un mecanismo para evitar que se den desórdenes que causen mayores problemas. Por otro lado, no todas las playas tienen cobertura de guardavidas. Cada entidad, dentro de sus posibilidades, está cuidando las playas grandes.
La Cruz Roja por ejemplo, cubre las de Veracruz; La Ensenada y La Ermita, en San Carlos; Las Lajas, en Chiriquí; El Uverito, en Las Tablas, y Playa Langosta, en Colón, donde hay unos 80 voluntarios que darán los servicios de primeros auxilios y de guardavidas, hasta el Domingo de Ramos, 13 de abril, cuando finalizará el operativo. Otro elemento que impide una mejor labor, es que la Cruz Roja trabaja a base de voluntarios de quienes no tiene una disponibilidad total. El resto de las playas son cubiertas por personal del Sistema Nacional de Protección Civil y los bomberos.
Se registra porque un elemento líquido se introduce en las vías respiratorias. Hay dos clases de ahogamientos según el medio en que se produzca:
Agua de mar: provoca paso de líquido hacia los bronquios y los alvéolos, dificultando el intercambio gaseoso, llegando a la muerte por asfixia, hipoxia, acidosis y edema pulmonar.
Agua dulce: pasa rápidamente desde el alvéolo al torrente circulatorio, produciendo hipervolemia y hemólisis, lo que ocasiona la muerte por fibrilación ventricular, disminución de la disponibilidad de oxígeno en el organismo y edema pulmonar.
Inicialmente, tras la inmersión total en el agua, la víctima, presa del pánico, inhibe su respiración mientras lucha y se agita violentamente. La agitación poco a poco desaparece mientras pequeñas cantidades de aire salen de los pulmones y de la misma forma grandes cantidades de líquido son aspiradas y tragadas. Los vómitos están frecuentemente asociados con la ingestión de gran cantidad de líquido. Finalmente desaparecen todos los reflejos de las vías respiratorias y el agua penetra masivamente en la tráquea, produciéndose el paro cardíaco.
En ocasiones, el traumatismo suele ser el acontecimiento principal que precipita la inmersión; a menudo coexisten lesiones cervicales y torácicas, que no son advertidas y conducen a consecuencias desastrosas.
El bañista debe tener presente que al ir a la playa tiene que tomar las precauciones necesarias, ya que muchas veces los ciudadanos quieren ser atletas sin tener las condiciones físicas para hacer un nado largo, lo que puede ocasionar problemas.
Mantener su propia seguridad. No hay razón para violentar las medidas que se les recomiendan. Los guardavidas no pueden cubrir más de 200 metros y estar observando a una sola persona cuando hay miles en el lugar.
Evitar ingerir alcohol antes o durante la actividad de la natación.
Seguir las normas de seguridad en el agua.
Nunca permitir que los niños naden solos o sin supervisión, sin importar su capacidad para nadar.
Nunca dejar a los niños fuera del campo visual de los adultos. Los ahogamientos ocurren cuando los padres dejan a los niños solos, aún por un instante, incluso para atender el celular.
Sacar a la víctima del medio acuático.
Permeabilizar la vía aérea.
Iniciar ventilación/oxigenación.
Iniciar respiración cardiopulmonar.
Lo más importante es rescatar a la víctima del lugar del ahogamiento e iniciar pronto las medidas de reanimación. La asfixia, sea ésta temprana o tardía, es el primer determinante de la mortalidad. Se deben iniciar las medidas tendientes a la ventilación pulmonar, mediante la respiración boca a boca, o la administración de oxígeno, si se dispone de él, incluso en los pacientes conscientes y sin aparente dificultad respiratoria.
Si no se detecta latido cardíaco o pulso carotídeo, se debe pasar a una reanimación cardiopulmonar básica completa. Recordar que los vómitos pueden tener lugar en más del 50% de los ahogados durante la reanimación.