Plebiscito y Democracia
La sociedad debe recibir con beneplácito toda medida dirigida a fortalecer la democracia. Toda consulta popular fortalece el Estado de opinión. Hace algunos días el Presidente de la República ha hablado de la realización de plebiscitos para conocer la opinión popular sobre las decisiones que más interesan a la comunidad. Lo primero sería saber si las actuales leyes contemplan tales ejercicios, o en qué casos los contemplan. Porque la realización de esas costosas consultas (se habla de ocho o nueve millones de dólares) no implican necesariamente ejercicios democráticos, o vinculantes al Estado de Derecho. Semanas atrás Colombia dio una lección importante a la comunidad internacional, luego de que la Corte de ese país rechazara la realización de una consulta que, de haber ocurrido, podría haberle abierto la puerta a un tercer mandato del presidente Álvaro Uribe. El Estado de derecho se impuso por encima del Estado de opinión, aun cuando la opinión del colectivo social es clave en el ejercicio democrático. Bueno sería que las instituciones panameñas correspondientes arrojaran luces sobre la coherencia entre el Estado de Derecho y los plebiscitos anunciados, considerando que sólo temas como el Canal están considerados para los efectos. Hitler también hizo consultas en su momento, y no por eso Alemania fue entonces más democrática. Una preocupación puede surgir del tema, sobre todo cuando se sabe que la aprobación o no de una propuesta, no obedece únicamente al convencimiento del electorado, sino de la efectiva campaña que lo anteceda.