Pleno empleo y nuevos retos
Según la teoría económica, cuando un país tiene un 4% o menos de desempleo, está en una situación de "Pleno Empleo".
Eso significa que ese porcentaje de "desempleados" se considera que sólo está en tránsito de un empleo a otro y que, por lo tanto, estará trabajando en corto tiempo.
El "Pleno Empleo" tiene la virtud de que los salarios reales tienden a aumentar con bastante rapidez, pero también hay una presión alcista en los precios. Sube el nivel de vida, pero también sube el costo de la vida. Los nacionales del país empiezan a despreciar ciertos trabajos y las vacantes las llenan los inmigrantes -legales e ilegales-, todo esto trastoca la realidad con lo positivo y lo negativo que ello conlleva.
Panamá está a un punto y medio de llegar a la cifra mágica de 4% de desempleo -según las cifras de la Contraloría General de la República- y esto se da sin que haya entrado en la economía el impacto de la ampliación del Canal ni la construcción de las megarefinerías que se han anunciado.
Al tiempo que más capitales extranjeros ven a Panamá como un destino atractivo para su inversión, más de dos mil millones de dólares líquidos están en las cuentas de capitalistas panameños producto de la venta de importantes grupos industriales y bancarios a capitales foráneos en los últimos cuatro años.
La inestabilidad e incertidumbre políticas en los países vecinos y las restricciones migratorias de Estados Unidos, hacen de Panamá un destino atractivo para la inmigración de las elites latinoamericanas. Esos mismos problemas y la necesidad de llenar las vacantes de tantas nuevas plazas de empleo hacen también atractiva nuestra República a los más pobres, pero emprendedores, de nuestros países vecinos. Toda esta dinámica económica - que puede ser atribuida tanto a las políticas públicas como a la buena fortuna- nos presenta nuevos retos. El problema es que nuestras instituciones públicas ni siquiera parecen estar preparadas para enfrentar los viejos.
Eso significa que ese porcentaje de "desempleados" se considera que sólo está en tránsito de un empleo a otro y que, por lo tanto, estará trabajando en corto tiempo.
El "Pleno Empleo" tiene la virtud de que los salarios reales tienden a aumentar con bastante rapidez, pero también hay una presión alcista en los precios. Sube el nivel de vida, pero también sube el costo de la vida. Los nacionales del país empiezan a despreciar ciertos trabajos y las vacantes las llenan los inmigrantes -legales e ilegales-, todo esto trastoca la realidad con lo positivo y lo negativo que ello conlleva.
Panamá está a un punto y medio de llegar a la cifra mágica de 4% de desempleo -según las cifras de la Contraloría General de la República- y esto se da sin que haya entrado en la economía el impacto de la ampliación del Canal ni la construcción de las megarefinerías que se han anunciado.
Al tiempo que más capitales extranjeros ven a Panamá como un destino atractivo para su inversión, más de dos mil millones de dólares líquidos están en las cuentas de capitalistas panameños producto de la venta de importantes grupos industriales y bancarios a capitales foráneos en los últimos cuatro años.
La inestabilidad e incertidumbre políticas en los países vecinos y las restricciones migratorias de Estados Unidos, hacen de Panamá un destino atractivo para la inmigración de las elites latinoamericanas. Esos mismos problemas y la necesidad de llenar las vacantes de tantas nuevas plazas de empleo hacen también atractiva nuestra República a los más pobres, pero emprendedores, de nuestros países vecinos. Toda esta dinámica económica - que puede ser atribuida tanto a las políticas públicas como a la buena fortuna- nos presenta nuevos retos. El problema es que nuestras instituciones públicas ni siquiera parecen estar preparadas para enfrentar los viejos.