Polémica por Greenspan
En todas partes se cuecen habas. Mientras en Panamá polemizamos sobre si se maquilló o no el déficit presupuestal, en Estados Unidos está el centro del huracán por una supuesta campaña de la Casa Blanca para desacreditar al presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan.
Un senador demócrata de la oposición, Charles Schumer, de Nueva York, denunció que se tejió una conspiración de ataques y denuestos contra Greenspan a raíz de cuestionar un paquete de estímulos económicos presentado por el Presidente George W. Bush.
El mandatario propugna un plan de reformas económicas que incorpora un recorte de impuestos por el orden de 695 mil millones, progresivamente, en 11 años. El proyecto de Bush alienta estímulos al crecimiento y aumenta el empleo.
Los opositores aseveran que la reducción de impuestos favorecerá solamente a los más ricos y ahondará mucho más el déficit presupuestal. Sin proponerse entrar al tiroteo político, Greenspan dijo en el Senado que sería prematuro el paquete de estímulos propuesto por Bush. Bastaron sus apreciaciones para que recayera sobre él un diluvio de críticas de parlamentarios republicanos.
El líder de la mayoría republicana de la Cámara de Representantes, Tom Delay, le reprochó no entender el problema de conjunto de la economía norteamericana y que sus observaciones carecían de objetividad. Agregó que Greenspan se concentra únicamente en las tasas de interés y en la inflación, ignorando la necesidad de impulsos al crecimiento. Otro senador republicano, Jim Bunning, fue más contundente, aseverando que Greenspan está demasiado tiempo en la Reserva Federal e insinuando su relevo, antes que se venza el plazo de cuatro años que expira el 20 de junio de 2004.
Ante la reciedumbre de los comentarios, la Casa Blanca se vio en la necesidad de salir al paso, afirmando que el gobierno sigue confiando en el zar virtual de la economía, cuyas decisiones son influyentes en las bolsas de valores. Analistas sostienen que los recortes de tasas de interés de la Reserva Federal fueron motores para el relanzamiento de la economía, estimulándola sin la carga crítica de bajas de impuestos a los mayores contribuyentes en épocas de inestabilidad en el empleo y la seguridad social.
Si la reducción de los intereses no aporta el resultado esperado, es que hay factores que traban la recuperación económica, factores que escapan a las medidas de la Reserva Federal y su discutido presidente. Sin embargo, la política dificulta la percepción allá, aquí y en otras partes de la realidad económica.
Un senador demócrata de la oposición, Charles Schumer, de Nueva York, denunció que se tejió una conspiración de ataques y denuestos contra Greenspan a raíz de cuestionar un paquete de estímulos económicos presentado por el Presidente George W. Bush.
El mandatario propugna un plan de reformas económicas que incorpora un recorte de impuestos por el orden de 695 mil millones, progresivamente, en 11 años. El proyecto de Bush alienta estímulos al crecimiento y aumenta el empleo.
Los opositores aseveran que la reducción de impuestos favorecerá solamente a los más ricos y ahondará mucho más el déficit presupuestal. Sin proponerse entrar al tiroteo político, Greenspan dijo en el Senado que sería prematuro el paquete de estímulos propuesto por Bush. Bastaron sus apreciaciones para que recayera sobre él un diluvio de críticas de parlamentarios republicanos.
El líder de la mayoría republicana de la Cámara de Representantes, Tom Delay, le reprochó no entender el problema de conjunto de la economía norteamericana y que sus observaciones carecían de objetividad. Agregó que Greenspan se concentra únicamente en las tasas de interés y en la inflación, ignorando la necesidad de impulsos al crecimiento. Otro senador republicano, Jim Bunning, fue más contundente, aseverando que Greenspan está demasiado tiempo en la Reserva Federal e insinuando su relevo, antes que se venza el plazo de cuatro años que expira el 20 de junio de 2004.
Ante la reciedumbre de los comentarios, la Casa Blanca se vio en la necesidad de salir al paso, afirmando que el gobierno sigue confiando en el zar virtual de la economía, cuyas decisiones son influyentes en las bolsas de valores. Analistas sostienen que los recortes de tasas de interés de la Reserva Federal fueron motores para el relanzamiento de la economía, estimulándola sin la carga crítica de bajas de impuestos a los mayores contribuyentes en épocas de inestabilidad en el empleo y la seguridad social.
Si la reducción de los intereses no aporta el resultado esperado, es que hay factores que traban la recuperación económica, factores que escapan a las medidas de la Reserva Federal y su discutido presidente. Sin embargo, la política dificulta la percepción allá, aquí y en otras partes de la realidad económica.