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Policía, Pérez Balladares y Cochez


El Lic. Guillermo Cochéz, en un escrito reciente, criticó al ex presidente Pérez Balladares por haber forzado, en su momento, la designación de un ciudadano no nacido en Panamá e íntimo amigo como el Director de la Fuerza Pública, caso insólito en América. Pérez Balladares le respondió que para los puestos claves hay que designar a gente de confianza y que sus asesores le indicaron entonces que todo era legal. Deseo expresar mi punto de vista, convencido, además, que al Lic. Cochéz le asiste la razón.
Jamás podrá justificar el ex presidente Pérez Balladares aquella indelicadeza, casi un desprecio lesivo al principio de la nacionalidad y orgullo de panameñidad, aquella designación de un ciudadano no parido y alumbrado sobre tierras panameñas, como el jefe máximo o Director de la Policía Nacional. Aquel hecho, sin duda, fue un acto de imposición prepotente, hasta un irrespeto del ex mandatario, quien se aprovechó de la fragilidad de nuestro sistema político, y ¡que persiste!; su elevada popularidad de entonces y la sumisión sin contrapesos ni frenos de los tres Órganos del Estado, como fácilmente podemos observar aún los efectos escandalosos que se desprenden de este vicio, el más antiguo y pernicioso de la República. Aunque son dos situaciones diferentes, si le quitamos lo ruidoso, olores feos y nauseabundos propios de la corrupción a la designación de los magistrados Spadafora y Cigarruista, la presidenta Moscoso no ha hecho más que imitar hoy lo que Pérez Balladares hacía ayer. Y si ella tiene hoy a su "Toti" al frente de la organización de seguridad y "estabilidad" más importante de la República, aún en contra de la opinión pública.... Pérez Balladares, ayer, en su mandato, inició este deterioro progresivo con su "Pepelucho" al comando de la Fuerza Pública. Inclusive, a Oswaldo ya le observamos recientemente sacándole brillo a su vieja placa.
Lo cierto es que aquella designación del ciudadano nacido en Cuba, José Luis Sosa, y luego nacionalizado panameño, como Director de la Policía Nacional, nos convirtió a partir de ese "yerro despreciativo de lo nuestro," en el único país del planeta con un extranjero, ¡para los efectos!, al frente de las fuerzas armadas de un Estado soberano, en este caso Panamá.
Sin embargo, causa perplejidad que aún el ex presidente insiste en avalar y justificar aquél desacierto, con la esgrima verbal poco meditada del "hombres de confianza para los puestos claves".¡Por favor! No se puede sacrificar el principio de institucionalidad de una nación con aquello de "hombres de confianza", los que obedecen ciegamente a su "jefe" o al "chief" que lo puso allí, antes que a la Constitución y a las leyes del país.
Debo agregar con sinceridad que el Sr. Sosa es un ciudadano panameño a quien conozco desde hace muchos años, al igual que a su padre, ¡todo un señor! Es nacionalizado, correcto, jefe de familia, caballeroso y útil en esta sociedad que lo acogió como a muchísimos otros extranjeros generosos y coadyuvantes del desarrollo y crecimiento de nuestro país. Empero, él comprende, ¡seguro estoy!, que aunque cumplía órdenes, estaba usurpando, ¡sin ser responsable de ello!, un cargo sumamente sensitivo en la vida de un país e indelegable a ciudadanos de otra nacionalidad.
Por todo lo expuesto, no me quedan dudas de que la intención del candidato Martín Torrijos a través de su anuncio al país de que en su mandato el director de la Fuerza Pública será un "policía civil uniformado de la Carrera Policial", denota además de honrar la Constitución en su Art. 300, decisión, desprendimiento y valentía; gesto que le relampagueó en el horizonte nacional con silueta de estadista. Además, busca rectificar la injusticia en que incurriera el ex presidente Pérez Balladares y el magistrado Arturo Hoyos de negar los derechos que le confiere el Art.300 de la Constitución a todos los panameños que se acogen a la Carrera Policial.
Y más saludable todavía para nuestra democracia resultaría la impostergable ¡despolitización de la Policía!, con su anuncio de negarle y distanciar del control tentador y peligroso de los partidos políticos que alcancen el poder a futuro, sea cual fuere, de la "Fuerza Pública" y situarla al servicio de la nación, subordinada y obediente a la Constitución, la Ley y no a los hombres.

101 años de Panamá América

 
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