Política criminal: trabajo de todos
Me complace observar cómo en los últimos meses, se ha venido trabajando en el desarrollo de una política criminal estatal, cuyo desarrollo se ha realizado con la participación de diversos estamentos, así como de grupos organizados de la sociedad civil, entre ellos, el Instituto de Criminología de la Universidad de Panamá, el Sistema Penitenciario Nacional, el Organo Judicial, el Ministerio Público, Alianza Ciudadana, Gobierno Locales, etc. Pero, ¿qué es Política Criminal? No es más que un conjunto de directrices y normas que definirán el rumbo y plan de acción del Estado para enfrentarse la criminalidad. No obstante, desde hace muchos años, la sociedad panameña se equivoca al pensar, que la tarea de enfrentar la criminalidad le corresponde única y exclusivamente a las entidades de seguridad del país, sin percatarse que éste es un trabajo de todos y cada uno de los miembros del conglomerado social.
Debemos recordar que la familia es el primer elemento socializador del individuo; es en el entorno familiar donde el hombre establece sus primeros vínculos con el resto del conglomerado y en el cual se fijarán las reglas de convivencia; así pues, teniendo la familia tal responsabilidad, deberán padres, hermanos, abuelos y demás miembros, fortalecer la personalidad del menor, de forma que sea un ciudadano respetuoso de las leyes y de buen vivir, con una conducta saludable hacia sí mismo y los demás.
En es mismo sentido, la responsabilidad la comparte la escuela, toda vez que es el segundo elemento socializador del hombre. Es la escuela el entorno en el cual el individuo refuerza las buenas costumbres obtenidas en el hogar y modifica o reemplaza las conductas dañinas, de modo tal que maestros y profesores, igualmente, deberán comprometerse con el menor, pues al recuperar el rol, formativo que debe tener la escuela, se formarán mejores ciudadanos, alejados de vicios y conductas antisociales que puedan degenerar en el crimen y decimos recuperar la función formativa, ya que, es inquietante pensar que la escuela en los últimos años, únicamente refleja una labor meramente instructiva, dejando de lado la formativa.
La elaboración de una política criminal estatal es un trabajo arduo y su ejecución tarda años; sin embargo, en la medida en que muchos más ciudadanos tomemos conciencia con respeto a rescatar nuestro país del flagelo de la criminalidad, a través de la formación integral de nuestros menores, estaremos haciendo política criminal preventiva y el Estado podrá utilizar más recursos para contener la criminalidad ya existente.
Debemos recordar que la familia es el primer elemento socializador del individuo; es en el entorno familiar donde el hombre establece sus primeros vínculos con el resto del conglomerado y en el cual se fijarán las reglas de convivencia; así pues, teniendo la familia tal responsabilidad, deberán padres, hermanos, abuelos y demás miembros, fortalecer la personalidad del menor, de forma que sea un ciudadano respetuoso de las leyes y de buen vivir, con una conducta saludable hacia sí mismo y los demás.
En es mismo sentido, la responsabilidad la comparte la escuela, toda vez que es el segundo elemento socializador del hombre. Es la escuela el entorno en el cual el individuo refuerza las buenas costumbres obtenidas en el hogar y modifica o reemplaza las conductas dañinas, de modo tal que maestros y profesores, igualmente, deberán comprometerse con el menor, pues al recuperar el rol, formativo que debe tener la escuela, se formarán mejores ciudadanos, alejados de vicios y conductas antisociales que puedan degenerar en el crimen y decimos recuperar la función formativa, ya que, es inquietante pensar que la escuela en los últimos años, únicamente refleja una labor meramente instructiva, dejando de lado la formativa.
La elaboración de una política criminal estatal es un trabajo arduo y su ejecución tarda años; sin embargo, en la medida en que muchos más ciudadanos tomemos conciencia con respeto a rescatar nuestro país del flagelo de la criminalidad, a través de la formación integral de nuestros menores, estaremos haciendo política criminal preventiva y el Estado podrá utilizar más recursos para contener la criminalidad ya existente.