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Política energética y transmisión eléctrica


ESTAMOS convencidos de que la transmisión eléctrica y sus interconexiones internacionales son la mejor alternativa a mediano plazo para asegurarle al país la abundante energía que requiere para su desarrollo, la confiabilidad del servicio que atrae a las inversiones, y los precios razonables de la electricidad que demanda el usuario.
Se critica la inexistencia de un documento marco de una política energética completa, pero no se destaca lo suficiente que sí existe un tácito entendimiento a nivel de Estado en algunas áreas, entre ellas la transmisión eléctrica. Y es que estos temas son de agenda nacional no partidista.
En Panamâ se ha reforzado la red a lo largo del país , también en pararelo a la carretera Transístmica, se ha extendido la misma hacia donde se promueva generación utilizando el agua, recurso nacional abundante; a la vez que se facilitan tres interconexiones: a través de Bocas del Toro, de la línea del Sistema de Integración Eléctrica para América Central y con Colombia mediante rutas viables que incluyen el uso de cable submarino.
Resulta muy positivo, a mi juicio, que la expansión de la transmisión siga posibilitando el acceso a más panameños a la utilización de la energía eléctrica . Además, estas líneas unidas establecen un canal de comunicaciones por fibra óptica entre el Norte y el Sur del continente.
El gobierno del presidente Pérez Balladares privatizó el sistema eléctrico reteniendo varias responsabilidades, incluida la tarea de expansión de la transmisión eléctrica, que requería B/. 170 millones de inversión en los siguientes cinco años. Además B/. 47 millones de aporte a la integración centroamericana, más lo propio para los denominados refuerzos nacionales que a la fecha están definidos por Bocas del Toro, requiriéndose inversiones panameñas por el orden de los B/. 27 millones.
Para suplir este rol del Estado con las reglas del nuevo mercado eléctrico; se crea ETESA en 1997, con obligaciones y perfil de empresa privada, idéntica a Bayano, Fortuna, La Estrella-Los Valles, Bahía las Minas y las compañías distribuidoras. En esas empresas, el Estado debe tener participación en el diseño de sus políticas en proporción a la mitad de las acciones que posee; y en ETESA a través de un buen gobierno corporativo.
El Estado accionista ha invertido B/. 70 millones utilizando un préstamo con el BID y avala otros 40 millones de balboas para la integración centroamericana. ETESA reune inicialmente más de B/. 30 millones para suplir el componente propio de estas inversiones.
Durante el mandato de la presidenta Moscoso, el plan de expansión, documento que emana de las directrices de la Comisión de Política Energética, elabora ETESA y aprueba el Ente Regulador, continúa el desarrollo de lo esbozado y obliga a la empresa de transmisión, a construir lo programado. De hecho así se hizo, incluso superándolo al edificar los primeros 16 Km. hacia Bocas del Toro.
ETESA se nutre exclusivamente del cobro de tarifas a las empresas generadoras y distribuidoras por el uso de la red de transmisión y ha logrado crear una imagen confiable en la banca privada, sin aval del Estado para financiarse.
En los últimos cinco años, al plan originalmente esbozado, se le ha anexado a ETESA la responsabilidad de liderar las interconexiones a través de Bocas del Toro y de Colombia, país que es poseedora de abundantes recursos.
La línea para unir eléctricamente a Colombia y Panamá requiere una inversión de alrededor de B/. 200 millones y es un deber de los panameños decidir qué porcentaje de inversión nacional nos conviene realizar. Esta interconexión permite a Colombia y al resto de los países andinos exportar 300 megawatts hacia Panamá y Centroamérica.
Esta inyección cambia el statu quo entre la oferta y la demanda panameña equivalente a una central de la dimensión de Fortuna en la ciudad de Panamá; y esto debe reflejarse en los precios futuros con el perfeccionamiento del juego de la libre competencia.
Las inversiones en transmisión nacional e interconexiones internacionales que permiten satisfacer la demanda nuestra, más la centroamericana, deben promover las inversiones en generación panameña tanto térmica, apostando a ser más eficientes y aprovechando el reforzamiento del sistema de transmisión Colón-Panamá, así como las hidráulicas posibilitadas por la ampliación del "canal energético" ya casi construido con capacidad de 750 megawatts entre el área metropolitana y las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro.
La sabia política de tener un excedente en la capacidad de generación similar a la planta más grande para contigencias, se cumple con la facilidad de transportar electricidad a través de las fronteras internacionales requiriéndose menores inversiones. Así pues, lo que se invierte en transmisión nacional e interconexiones internacionales, no sólo da esperanzas al usuario panameño, sino que motiva a los generadores nacionales a ser más eficientes y proveerle al país seguridad energética.
Alientan las declaraciones de los funcionarios del actual gobierno, de los ejecutivos de ETESA y de los personeros del Ente Regulador en el sentido de que se redoblan esfuerzos en la misma dirección para culminar lo anhelado, así como el interés manifestado a Panamá por Colombia en acelerar convenios y obras destinadas a mejorar las condiciones energéticas del país. La inversión en estas infraestructuras fomentan el desarrollo eléctrico del país y por añadidura el crecimiento económico y el bienestar de los que aquí vivimos.
(*)Ex gerente general de ETESA.

101 años de Panamá América

 
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