Política laboral e incentivos a la empresa privada
Dentro de los programas que en la actualidad esta llevando a cabo el actual gobierno, para incrementar la generación de empleos, están los incentivos a la empresa privada, a la mediana y pequeñas empresas, todo esto orientado a una política laboral con justicia y equidad.
El nuevo escenario social, requiere de ajustes que conlleven el incremento de la actividad laboral a través de cambios estructurales en los modelos económicos y en la política laboral. Estos cambios estructurales lo han experimentado todos los países de Latinoamérica, lo que ha contribuido a disminuir el porcentaje de desempleo en sus poblaciones.
El Dr. Germán Leitzelar, especialista en asuntos laborales, nos dice que "la política laboral no puede estar divorciada del modelo económico que se requiere desarrollar, por tanto, definido o redefinido el modelo, se tiene que redefinir y fijar la política laboral; y de esta derivar los principios, instrumentos y reglas por aplicar, en el marco de un plan nacional de desarrollo".
El gobierno que preside Doña Mireya Moscoso, ha dado los primeros pasos en la ejecución de su programa de gobierno; y que hemos observado mediante el otorgamiento de incentivos a la industria de la construcción, a la agroindustria como a la actividad agropecuaria.
El ajuste a los aranceles ha permitido mejorar mayor actividad en las industrias, lo que ha mejorado la empleomanía. La Ley de incentivos a las casas valoradas hasta 42,500, ha contribuido al incremento de la actividad de la construcción y de la mano de obra. Todo esto aunado al proyecto de ley de ajuste al salario mínimo; a las reformas tributarias; y a la creación de la Autoridad Nacional de la micro, mediana y pequeña empresa, consolidará el sector de la economía y de hecho, mejorara el nivel de vida del panameño; porque donde hay trabajo, hay producción y desarrollo, esto es lo que hace grande a los pueblos; o como dijera el Dr. Arnulfo Arias; "Recuerden donde hay trabajo hay grandeza".
En cuanto al agro se refiere, al gobierno ha empezado a ejecutar un programa social, mediante la promoción, distribución y titulación de tierras entre campesinos y comunidades indígenas, lo que le permitirá al hombre del campo que pueda sembrar sus productos y satisfacer sus necesidades básicas, mientras que utiliza los otros para su comercialización.
El gobierno, a través de su presidenta está poniendo en práctica un programa de autogestión; es decir, que cada campesino sea capaz de contribuir con sus propios huertos, como de aquellos comunales, para que éstos les permitan la formación de cooperativas de producción y comercialización.
La globalización de la economía ha traído como consecuencias un nuevo escenario social, de la cual nuestro país no puede ser ajeno.
En el plano legislativo debe haber consenso en las creaciones de leyes que redundan en beneficio del pueblo. Estas leyes deben garantizar el trabajo, sustentadas en el crecimiento económico, la libertad humana, la generación de empleos, etc. El gobierno en su totalidad esta llevando a cabo una política laboral orientada al desarrollo integral de los trabajadores, a la producción con productividad, a la distribución equitativa del ingreso.
La explotación de nuestros recursos naturales y geográficos es fundamental. Las áreas que han revertido a raíz del tratado, servirán para que se utilicen sus estructuras e infraestructuras, que sin lugar a dudas se convertirán en centros neurálgicos para la inversión privada y pública, para la explotación del turismo y el ecosistema. No habrá la menor inseguridad que estas áreas generaran miles de empleos, a corto, mediano y largo plazo.
En todo este desarrollo está contemplado la construcción de hoteles, industrias, puertos, escuelas, etc. Es decir, lo que eran antes centro de instrucción de inteligencia militar; escuelas contra la subversión y la contrainsurgencia en Latinoamérica, ahora se han convertido en centros para el desarrollo social, comercial y cultural.
Los sociólogos y estudiosos de la psicología laboral plantean la tesis de que el futuro del trabajo en un mundo globalizado, como en las sociedades modernas, estará garantizado para aquellas sociedades que logren consolidar en su población una cultura del trabajo, fortalecida con la capacitación tecnológica y el entrenamiento para desarrollar sus actividades con productividad y calidad elevadas, y así competir dentro de un marco democrático de respeto y a los derechos humanos de compensación justa a la productividad con justicia y equidad.
El nuevo escenario social, requiere de ajustes que conlleven el incremento de la actividad laboral a través de cambios estructurales en los modelos económicos y en la política laboral. Estos cambios estructurales lo han experimentado todos los países de Latinoamérica, lo que ha contribuido a disminuir el porcentaje de desempleo en sus poblaciones.
El Dr. Germán Leitzelar, especialista en asuntos laborales, nos dice que "la política laboral no puede estar divorciada del modelo económico que se requiere desarrollar, por tanto, definido o redefinido el modelo, se tiene que redefinir y fijar la política laboral; y de esta derivar los principios, instrumentos y reglas por aplicar, en el marco de un plan nacional de desarrollo".
El gobierno que preside Doña Mireya Moscoso, ha dado los primeros pasos en la ejecución de su programa de gobierno; y que hemos observado mediante el otorgamiento de incentivos a la industria de la construcción, a la agroindustria como a la actividad agropecuaria.
El ajuste a los aranceles ha permitido mejorar mayor actividad en las industrias, lo que ha mejorado la empleomanía. La Ley de incentivos a las casas valoradas hasta 42,500, ha contribuido al incremento de la actividad de la construcción y de la mano de obra. Todo esto aunado al proyecto de ley de ajuste al salario mínimo; a las reformas tributarias; y a la creación de la Autoridad Nacional de la micro, mediana y pequeña empresa, consolidará el sector de la economía y de hecho, mejorara el nivel de vida del panameño; porque donde hay trabajo, hay producción y desarrollo, esto es lo que hace grande a los pueblos; o como dijera el Dr. Arnulfo Arias; "Recuerden donde hay trabajo hay grandeza".
En cuanto al agro se refiere, al gobierno ha empezado a ejecutar un programa social, mediante la promoción, distribución y titulación de tierras entre campesinos y comunidades indígenas, lo que le permitirá al hombre del campo que pueda sembrar sus productos y satisfacer sus necesidades básicas, mientras que utiliza los otros para su comercialización.
El gobierno, a través de su presidenta está poniendo en práctica un programa de autogestión; es decir, que cada campesino sea capaz de contribuir con sus propios huertos, como de aquellos comunales, para que éstos les permitan la formación de cooperativas de producción y comercialización.
La globalización de la economía ha traído como consecuencias un nuevo escenario social, de la cual nuestro país no puede ser ajeno.
En el plano legislativo debe haber consenso en las creaciones de leyes que redundan en beneficio del pueblo. Estas leyes deben garantizar el trabajo, sustentadas en el crecimiento económico, la libertad humana, la generación de empleos, etc. El gobierno en su totalidad esta llevando a cabo una política laboral orientada al desarrollo integral de los trabajadores, a la producción con productividad, a la distribución equitativa del ingreso.
La explotación de nuestros recursos naturales y geográficos es fundamental. Las áreas que han revertido a raíz del tratado, servirán para que se utilicen sus estructuras e infraestructuras, que sin lugar a dudas se convertirán en centros neurálgicos para la inversión privada y pública, para la explotación del turismo y el ecosistema. No habrá la menor inseguridad que estas áreas generaran miles de empleos, a corto, mediano y largo plazo.
En todo este desarrollo está contemplado la construcción de hoteles, industrias, puertos, escuelas, etc. Es decir, lo que eran antes centro de instrucción de inteligencia militar; escuelas contra la subversión y la contrainsurgencia en Latinoamérica, ahora se han convertido en centros para el desarrollo social, comercial y cultural.
Los sociólogos y estudiosos de la psicología laboral plantean la tesis de que el futuro del trabajo en un mundo globalizado, como en las sociedades modernas, estará garantizado para aquellas sociedades que logren consolidar en su población una cultura del trabajo, fortalecida con la capacitación tecnológica y el entrenamiento para desarrollar sus actividades con productividad y calidad elevadas, y así competir dentro de un marco democrático de respeto y a los derechos humanos de compensación justa a la productividad con justicia y equidad.