Política y gobernabilidad
La designación del gabinete del presidente electo es un reflejo de lo que se espera en su administración. Algunos nombramientos han causado inquietud e inconformidad en ciertos sectores que consideran que los señalados no cuentan con la preparación académica necesaria para la investidura que desempeñarán. El ambiente podría ser un augurio de los primeros obstáculos y los retos de gobernabilidad que tendrá el señor Ricardo Martinelli.
Hace unos días escuché a un buen amigo decir que Martinelli es hijo de una realidad que tiene su origen en el fracaso de la clase política. Nada más atinado a la poca o nula ideología que se debate en esta clase política a la cual se busca pertenecer para conseguir un trabajo, un favor especial o, porque algún conocido tiene buena amistad con cierto político. Como bien lo señala el Informe de Desarrollo Humano del PNUD 2007-08, cuando analiza la relación entre los partidos políticos y los ciudadanos: el 81% de las personas se inscribe en partidos políticos para obtener beneficios personales o un empleo, y sólo un 6.3% por sus ideales. Por eso no hay duda de que el fenómeno Martinelli se sintetiza únicamente en un movimiento, pues hasta ahora Cambio Democrático no se percibe por su ideología y apenas inicia una insipiente institucionalidad.
Del otro lado vemos cómo uno de los colectivos más sólidos no se ha dado cuenta que tiene que recoger los pedacitos del partido que han quedado regados por ahí; pero lo más increíble, es que sus miembros se pelean a viva voz una virtual candidatura para el próximo período faltando a sus propias normas de colectividad.
Definitivamente, las ansias por el poder están cegando a sus principales líderes que, reacios a aceptar la contundente realidad y purgar sus propios errores, se niegan a perder el “control” del colectivo que le urge una reestructuración. Los mandos cardinales del PRD ahora sufren las consecuencias de haber cerrado el espacio al debate de ideas, a la tolerancia a discrepar y obligar a callar, pues quien pensaba distinto simplemente no salía en la foto. Tal vez ésta sea la última oportunidad que brinda el sistema democrático para poder elegir a nuestros gobernantes antes de entrar en grados elevados de conflicto o inestabilidad. Razón por la que es sano y necesario hacer un alto para reestructurar, reflexionar y cumplir con lo prometido.