Políticas sociales coherentes
Los primeros dos años de su gobierno, Martín Torrijos demostró suficiente decisión y empuje para enfrentar el desorden administrativo y financiero que dejara Mireya Moscoso. El resultado de ese esfuerzo quedó plasmado en el ordenamiento de las finanzas públicas, la aprobación de la reforma fiscal, el rescate de la Caja de Seguro Social, la aprobación de la expansión del Canal y la negociación del Tratado de Promoción Comercial con los Estados Unidos, sin provocar enfrentamientos con los diferentes sectores productivos del país.
Sin embargo, en el ámbito social están pendientes decisiones que completen una obra de gobierno que ha sido buena, pero que puede convertirse en excelente si la misma voluntad política que dio como resultado los logros antes mencionados, vuelve a manifestarse en los próximos meses.
La pobreza y la falta de equidad siguen siendo deudas sociales pendientes con un sector de la población que no logrará incorporarse a los beneficios de la obvia abundancia de algunos. El enriquecimiento desmedido y el derroche ofensivo, ponen de manifiesto que el crecimiento económico, por sí solo, no elimina las desigualdades y que se requieren correcciones que no se darán sin la intervención del gobierno -éste y el que venga-, mediante políticas coherentes alejadas del clientelismo y el asistencialismo.
La pobreza no puede reducirse sin atenderla integralmente. La actual discusión sobre el salario mínimo puede ser el primer paso para garantizar que los empleos que existen y los que se generen sean de calidad, tanto en el monto del salario como por el cumplimiento con las prestaciones sociales que la ley ordena, mientras que al mismo tiempo se pone coto a la especulación con el costo de los alimentos y otros productos y servicios básicos, como la luz y el gas.
Si todos los que trabajan tuvieran un ingreso que les permitiera cubrir sus necesidades básicas de alimentación y el Estado garantizara una educación de calidad ?que incluya la nutrición adecuada- y si se ofrecen servicios de salud apropiados, veremos una mejoría notable en la calidad de vida y un descenso de la criminalidad que surge de la desesperanza.
En las áreas rurales de difícil acceso, en las comarcas indígenas y en determinadas zonas urbano marginales, los Programas de Transferencias Monetarias Condicionadas y de Bonos Familiares para Alimentos constituyen una estrategia adecuada y temporal, pero necesitan que los servicios de educación, salud y producción, componentes fundamentales de la Red de Oportunidades, se ofrezcan a tiempo y con calidad, y se evalúen con seriedad.
Quedan dieciocho meses que aunque no serán suficientes para resolver problemas graves y complejos, sí pueden servir para demostrar otra vez la decisión y el empuje que tan buenos resultados ya han dado al país.