Políticos cavernarios y otras cosas
El novelón de los regalos presidenciales ya se masajeó lo suficiente. Estamos seguros que Mireya ha tomado nota del incidente y reaccionará positivamente. Pero el presidente encargado del Arnulfismo ha salido con la pata de banco que la Iglesia no tiene autoridad para criticar porque también ha recibido regalos de dudosa procedencia. Estos son los tipos de políticos de viejo cuño que le hacen y harán daño a la gestión de Mireya. Ahora sólo falta que le sugieran que se "autoritarice" como otros de cuyo nombre no me quiero acordar.
Todos los partidos necesitan políticos que estén al día y que sepan mejorar los desempeños pasados que han causado la baja estima en que tiene la ciudadanía a los políticos cavernarios que nada más saben hacer más de lo mismo y que tienen al país en vilo. Me temo que muchos de esta especie son los que mal asesoran a la presidenta. El padre Guardia debe ignorar al troglodita de marras.
A otro tema. Es esperanzador observar cómo la democracia se está desenvolviendo mejor. Existe el diálogo acerca de los asuntos más importantes que afronta el país. Los debates sobre la Seguridad Nacional parecen ir bien. Si se produce un documento consensuado sin milicos estoy seguro que será bien visto por las grandes mayorías.
El otro asunto vigente es el relativo a las medidas económicas que piensa implementar el gobierno. El uso del Fondo Fiduciario para el Desarrollo (FFD) y la posible compra de bonos Brady están siendo desmenuzados por todos los sectores interesados. Esto es positivo. Lo único que me atrevo a comentar es que todos los participantes, sin excepción, no deben olvidar que el estricto apego a las recetas de las IFI y los países más poderosos del orbe ha ampliado, y continuará ampliando, la brecha entre los pobres y los ricos.
Cada vez que leo opiniones relativas a posibles medidas económicas pienso en la realidad que confronta a pudientes y desposeídos. Desafortunadamente, algunos de los que opinan piensan que tienen el monopolio de la sapiencia, inclusive en ocasiones llaman estúpidos a los que nos oponemos al capitalismo salvaje. Sencillamente tenemos que buscar un término medio feliz que no sea cumplir al pie de la letra las mentadas recetas. Lo que se decida debe ser decisión soberana de Panamá. ¿Por qué no actuamos con ponderada independencia? En la coyuntura que nos encontramos, que incluye nuestro total control del Canal y las áreas revertidas, y la corrupción que campea por doquier, todos los asuntos son "Agenda de Estado". Por lo tanto, toca a todos coadyuvar al progreso de nuestra nación sin menospreciar ni a ricos ni a pobres, ni a sabios ni a ignorantes. ¿O sí?
El marco general en que vivimos pasa por los actos del 14 y 31 diciembre de 1999 y del 9 de enero de 2000. Opino que posiblemente pudimos ser más austeros en tales celebraciones, y prescindir quizá del exceso de pompa y ceremonia para concentrarnos en las nuevas responsabilidades que asumimos como nación. Es preciso ahora que con hechos demostremos que no solo somos duchos en retórica y julepe. La Autoridad del Canal estoy seguro que ya opera un Canal más rentable. Ha eliminado los excesos de la colonia. Ahora tiene que evitar al máximo los excesos propios. Muy importante: debe evitar a toda costa la parte salvaje del capitalismo.
A Mireya le toca hacer lo que no ha podido hacer por razones obvias. No descarto que ejerza su poder presidencial para asegurarse de que las partidas circuitales de los legisladores no sean objeto de la corrupción consabida. Inclusive creo que debería planear con calma y buena letra la eliminación del sistema que ahora permite a los legisladores usarlas para política personal, como el caso de las "donaciones" a la Teletón. En fin, nos toca meter el hombro firme y perseverantemente para poder decir con autoridad que alcanzamos la victoria.
Todos los partidos necesitan políticos que estén al día y que sepan mejorar los desempeños pasados que han causado la baja estima en que tiene la ciudadanía a los políticos cavernarios que nada más saben hacer más de lo mismo y que tienen al país en vilo. Me temo que muchos de esta especie son los que mal asesoran a la presidenta. El padre Guardia debe ignorar al troglodita de marras.
A otro tema. Es esperanzador observar cómo la democracia se está desenvolviendo mejor. Existe el diálogo acerca de los asuntos más importantes que afronta el país. Los debates sobre la Seguridad Nacional parecen ir bien. Si se produce un documento consensuado sin milicos estoy seguro que será bien visto por las grandes mayorías.
El otro asunto vigente es el relativo a las medidas económicas que piensa implementar el gobierno. El uso del Fondo Fiduciario para el Desarrollo (FFD) y la posible compra de bonos Brady están siendo desmenuzados por todos los sectores interesados. Esto es positivo. Lo único que me atrevo a comentar es que todos los participantes, sin excepción, no deben olvidar que el estricto apego a las recetas de las IFI y los países más poderosos del orbe ha ampliado, y continuará ampliando, la brecha entre los pobres y los ricos.
Cada vez que leo opiniones relativas a posibles medidas económicas pienso en la realidad que confronta a pudientes y desposeídos. Desafortunadamente, algunos de los que opinan piensan que tienen el monopolio de la sapiencia, inclusive en ocasiones llaman estúpidos a los que nos oponemos al capitalismo salvaje. Sencillamente tenemos que buscar un término medio feliz que no sea cumplir al pie de la letra las mentadas recetas. Lo que se decida debe ser decisión soberana de Panamá. ¿Por qué no actuamos con ponderada independencia? En la coyuntura que nos encontramos, que incluye nuestro total control del Canal y las áreas revertidas, y la corrupción que campea por doquier, todos los asuntos son "Agenda de Estado". Por lo tanto, toca a todos coadyuvar al progreso de nuestra nación sin menospreciar ni a ricos ni a pobres, ni a sabios ni a ignorantes. ¿O sí?
El marco general en que vivimos pasa por los actos del 14 y 31 diciembre de 1999 y del 9 de enero de 2000. Opino que posiblemente pudimos ser más austeros en tales celebraciones, y prescindir quizá del exceso de pompa y ceremonia para concentrarnos en las nuevas responsabilidades que asumimos como nación. Es preciso ahora que con hechos demostremos que no solo somos duchos en retórica y julepe. La Autoridad del Canal estoy seguro que ya opera un Canal más rentable. Ha eliminado los excesos de la colonia. Ahora tiene que evitar al máximo los excesos propios. Muy importante: debe evitar a toda costa la parte salvaje del capitalismo.
A Mireya le toca hacer lo que no ha podido hacer por razones obvias. No descarto que ejerza su poder presidencial para asegurarse de que las partidas circuitales de los legisladores no sean objeto de la corrupción consabida. Inclusive creo que debería planear con calma y buena letra la eliminación del sistema que ahora permite a los legisladores usarlas para política personal, como el caso de las "donaciones" a la Teletón. En fin, nos toca meter el hombro firme y perseverantemente para poder decir con autoridad que alcanzamos la victoria.