Políticos, las ovejas negras
Los políticos, como quien dice, siguen siendo la oveja negra de la familia, dado que para la gran mayoría de las personas encuestadas por El Panamá América indicó "son malos", confirmando lo que siempre se dice: el panameño ya no cree en los políticos.
Resulta que de 112 encuestados, 107 destacaron que los políticos son malos o muy malos y sólo 3 señalaron que son buenos, mientras que dos no contestaron.
Los constantes escándalos en donde se han visto inmiscuidos los políticos panameños, tanto de oposición como de gobierno, están haciendo que el ciudadano común pierda la credibilidad en ellos. Un 79% aseguró no confiar en su honestidad.
Algo que también ha contribuido a esta percepción son las administraciones de gobierno. De hecho, encuestas publicadas a finales de cada gobierno destacan la vertiginosa caída del mandatario o de su gestión en comparación a sus primeros meses de gobierno. La administración actual de Mireya Moscoso, no es la excepción.
Un 88% de los encuestados indicó no estar de acuerdo con la gestión de la presidenta de la República, mientras que 11% la encontró aceptable.
Esta percepción que los panameños tienen sobre los políticos y sobre la actual gestión presidencial puede ser el resultado de la falta de respuesta a los temas que más preocupan a la población. Así por ejemplo, uno de los temas que más aflije al ciudadano es la delincuencia.
Setenta y tres de las 112 personas encuestadas opinaron que la delincuencia es uno de los temas que más lo trastorna. Prueba de esa percepción es que en los últimos diez años la delincuencia ha aumentado en un 34%.
Un reciente informe publicado por Usted Decide indica que en Panamá cada 3 horas se produce un delito y se registra una violación carnal cada 14 horas y sólo en el año 2002 más de una persona fue asesinada por día.
La delincuencia es un tema que incluso ha tocado la vida de los encuestados, dado que 33 de ellos manifestaron ser víctimas de los ladrones en algún momento de su vida.
Otra de las preocupaciones del panameño es la falta de trabajo. Un 80% de los encuestados aseguró que el desempleo es preocupante. De echo, en Panamá hay unos 168 mil 759 panameños desocupados en todo el país.
Para los entrevistados este es un tema que viven en carne propia, debido a que 50% de ellos no tiene trabajo, mientras que el otro 50% restante indicó que labora, 28 de ellos que incluso trabajan más de ocho horas diarias.
A la delincuencia y el desempleo, le siguen la economía del país, la pobreza, la educación de los hijos y por último el aumento de la drogadicción como las mayores preocupaciones del panameño.
Otra angustia colectiva son los medios de transporte. Por más leyes y operativos que se realicen, es evidente que el panameño común no ha visto ninguna mejoría en el servicio, así por ejemplo, un 84% lo calificó de malo, 1.7% lo encontró regular y 4% lo halló bueno.
Por otro lado, la gente estima que la distribución de las riquezas en Panamá no es equitativa, mientras que unos tienen de más y pueden destinar parte de su dinero a entretenimientos, el panameño común tiene que esforzarse para que lo que gana le alcance para comer, vestirse y educar a sus hijos.
Aunque los encuestados señalaron tener un trabajo, el dinero que ganan no les alcanza para sus gastos. Para 88 de los entrevistados esto es una realidad que incluso los limita a la hora de querer divertirse.
Así por ejemplo, la mayoría destina la principal parte de su salario a la compra de comida y vestimenta, seguido por la educación de sus hijos y posteriormente el entretenimiento.
Pareciera que el panameño le deja a los políticos la solución de los problemas que lo aquejan, porque aunque son conscientes de cuáles son las necesidades más apremiantes en su comunidad, prefieren achacarle a los políticos o gobernantes la solución de los mismos, dado que sólo 12 de las 112 personas encuestados dijo ser miembro de una asociación cívica o trabajar en instituciones de bien público.
Resulta que de 112 encuestados, 107 destacaron que los políticos son malos o muy malos y sólo 3 señalaron que son buenos, mientras que dos no contestaron.
Los constantes escándalos en donde se han visto inmiscuidos los políticos panameños, tanto de oposición como de gobierno, están haciendo que el ciudadano común pierda la credibilidad en ellos. Un 79% aseguró no confiar en su honestidad.
Algo que también ha contribuido a esta percepción son las administraciones de gobierno. De hecho, encuestas publicadas a finales de cada gobierno destacan la vertiginosa caída del mandatario o de su gestión en comparación a sus primeros meses de gobierno. La administración actual de Mireya Moscoso, no es la excepción.
Un 88% de los encuestados indicó no estar de acuerdo con la gestión de la presidenta de la República, mientras que 11% la encontró aceptable.
Esta percepción que los panameños tienen sobre los políticos y sobre la actual gestión presidencial puede ser el resultado de la falta de respuesta a los temas que más preocupan a la población. Así por ejemplo, uno de los temas que más aflije al ciudadano es la delincuencia.
Setenta y tres de las 112 personas encuestadas opinaron que la delincuencia es uno de los temas que más lo trastorna. Prueba de esa percepción es que en los últimos diez años la delincuencia ha aumentado en un 34%.
Un reciente informe publicado por Usted Decide indica que en Panamá cada 3 horas se produce un delito y se registra una violación carnal cada 14 horas y sólo en el año 2002 más de una persona fue asesinada por día.
La delincuencia es un tema que incluso ha tocado la vida de los encuestados, dado que 33 de ellos manifestaron ser víctimas de los ladrones en algún momento de su vida.
Otra de las preocupaciones del panameño es la falta de trabajo. Un 80% de los encuestados aseguró que el desempleo es preocupante. De echo, en Panamá hay unos 168 mil 759 panameños desocupados en todo el país.
Para los entrevistados este es un tema que viven en carne propia, debido a que 50% de ellos no tiene trabajo, mientras que el otro 50% restante indicó que labora, 28 de ellos que incluso trabajan más de ocho horas diarias.
A la delincuencia y el desempleo, le siguen la economía del país, la pobreza, la educación de los hijos y por último el aumento de la drogadicción como las mayores preocupaciones del panameño.
Otra angustia colectiva son los medios de transporte. Por más leyes y operativos que se realicen, es evidente que el panameño común no ha visto ninguna mejoría en el servicio, así por ejemplo, un 84% lo calificó de malo, 1.7% lo encontró regular y 4% lo halló bueno.
Por otro lado, la gente estima que la distribución de las riquezas en Panamá no es equitativa, mientras que unos tienen de más y pueden destinar parte de su dinero a entretenimientos, el panameño común tiene que esforzarse para que lo que gana le alcance para comer, vestirse y educar a sus hijos.
Aunque los encuestados señalaron tener un trabajo, el dinero que ganan no les alcanza para sus gastos. Para 88 de los entrevistados esto es una realidad que incluso los limita a la hora de querer divertirse.
Así por ejemplo, la mayoría destina la principal parte de su salario a la compra de comida y vestimenta, seguido por la educación de sus hijos y posteriormente el entretenimiento.
Pareciera que el panameño le deja a los políticos la solución de los problemas que lo aquejan, porque aunque son conscientes de cuáles son las necesidades más apremiantes en su comunidad, prefieren achacarle a los políticos o gobernantes la solución de los mismos, dado que sólo 12 de las 112 personas encuestados dijo ser miembro de una asociación cívica o trabajar en instituciones de bien público.