Politiquería y referendum
NADIE se llama a engaño en Panamá, en cuanto al control politiquero que tienen los Gobiernos de turno, en todo lo que significa, politiqueramente, "gobernar el país". Esos Gobiernos "ganan las elecciones" y por ese camino se hacen dueños de la maquinaria gubernamental, a más de todos sus gajes. Adicionalmente, los Partidos existentes durante los últimos años, han formado una sociedad con el Tribunal Electoral, en el papel de "asesores" de éste, para vigilar (a más de otras funciones) que les devuelvan alta parte de lo que gastan en las elecciones, según Ley vigente. Tal es la realidad política de Panamá, puesto que sus partidos electoreros han formado una verdadera partidocracia, para garantizar sus sagrados objetivos.
En el año 2004, la vieja Asamblea perredista se alió con la "nueva" Asamblea, también perredista, para reformar gran cantidad de artículos constitucionales, y su principal propósito fue el de convertir a la Autoridad del Canal, en dueña y señora del país político, a fin de que se aprobara en un referéndum, la construcción de un tercer juego de esclusas, inversión estatal multimillonaria que le dará al Gobierno de turno la oportunidad de firmar numerosos contratos, desde luego que también multimillonarios, para que siga en marcha la genial idea de las nuevas esclusas ampliadas. Todo el pueblo sabe lo que hacen los Gobiernos con los célebres contratos. Esa idea de nuevas esclusas ahora mismo, como si ello no pudiera esperar ni un día, fue espléndida, por lo ya indicado.
Para satisfacer tales fines era indispensable el celebérrimo referéndum, bajo el control del Ejecutivo, del Legislativo y principalmente de la Autoridad del Canal, que es la única que sabe en Panamá de todo lo que se refiere al Canal panameño, encargada, además, como experta, en hacerle una propaganda millonaria a la ampliación de las esclusas. Pero jamás la Autoridad ha querido publicar el dato de todo lo gastado en propaganda, incluso en su propio favor, para convencer al pueblo de que la Autoridad panameña es la que más sabe, en todo el mundo, sobre tal materia, y de paso, ahora, para que el pueblo, como si fuera un fácil creyente, vote por el Sí, en el Referéndum. Tal es el panorama real del Referéndum, preparado y publicitado por la ACP, por el Ejecutivo y por la Asamblea, actuando de consuno, para que todo salga bien.
También sabemos que el motivo de las nuevas esclusas es el de que pasen por el Canal panameño los nuevos barcos enormes que se construirán, llamados Post-Panamax, asi como los nuevos barcos de guerra norteamericanos, razón por la cual los propósitos canaleros de unos y otros quedan espléndidamente garantizados.
Igualmente sabe el pueblo panameño que el 40% de sus población (un millón doscientas mil personas), viven en condiciones de extrema pobreza (no pueden pagar las tres comidas, sino difícilmente una, o su mitad, cada día), lo que coloca en el panorama de las realidades el hecho de que las nuevas esclusas beneficiarán gratuitamente a los dueños de enormes barcos, que incrementarán sus ganancias; y también al Gobierno norteamericano, que con nuevos barcos de guerra pueden seguir su estrategia de contienda bélica, triunfando sobre los árabes del medio Oeste.
Todo el mundo entiende, en Panamá, que la reforma constitucional de mayor interés, de las aprobadas en el 2004, fue la de convertir la ACP en una especie de poder supremo, en el ángulo de las nuevas esclusas. La gran mayoría de la población, que ordinariamente no tiene peso alguno, en las decisiones gubernamentales de cualquier clase, no podía darse cuenta, en los días de las reformas, que si pensaba más de dos veces en las nuevas esclusas, se percataría de que el voto último quedaría en sus manos, y que ahora iba a tener, como vivimos "en democracia", una decisión importantísima en sus propias y exclusivas manos. Y sabe también nuestro pueblo que está frente a un dilema: o que siga un millón doscientas mil personas con hambre en el estómago, si vota SI, o que con el voto NO, el pueblo, por raras circunstancias de estos días, tiene en sus manos la decisión de que el Canal sirva para aplacar el hambre en más de un millón de panameños, porque el voto NO significa que el pueblo quiere una decisión distinta a la de las esclusas para beneficio exclusivo de los capitalistas navieros de todo el mundo, y para mayor gloria de las guerras en que están envueltos ahora los Estados Unidos contra los árabes. Tal es el verdadero interés de nuestro pueblo, y no el saco de mentiras y de leyes injustas que ahora mismo y desde antes, prevalecen en cuanto a los dineros que provienen del Canal. Panameños, la Patria espera que votemos con la papeleta NO en el referéndum del 22 de octubre.
En el año 2004, la vieja Asamblea perredista se alió con la "nueva" Asamblea, también perredista, para reformar gran cantidad de artículos constitucionales, y su principal propósito fue el de convertir a la Autoridad del Canal, en dueña y señora del país político, a fin de que se aprobara en un referéndum, la construcción de un tercer juego de esclusas, inversión estatal multimillonaria que le dará al Gobierno de turno la oportunidad de firmar numerosos contratos, desde luego que también multimillonarios, para que siga en marcha la genial idea de las nuevas esclusas ampliadas. Todo el pueblo sabe lo que hacen los Gobiernos con los célebres contratos. Esa idea de nuevas esclusas ahora mismo, como si ello no pudiera esperar ni un día, fue espléndida, por lo ya indicado.
Para satisfacer tales fines era indispensable el celebérrimo referéndum, bajo el control del Ejecutivo, del Legislativo y principalmente de la Autoridad del Canal, que es la única que sabe en Panamá de todo lo que se refiere al Canal panameño, encargada, además, como experta, en hacerle una propaganda millonaria a la ampliación de las esclusas. Pero jamás la Autoridad ha querido publicar el dato de todo lo gastado en propaganda, incluso en su propio favor, para convencer al pueblo de que la Autoridad panameña es la que más sabe, en todo el mundo, sobre tal materia, y de paso, ahora, para que el pueblo, como si fuera un fácil creyente, vote por el Sí, en el Referéndum. Tal es el panorama real del Referéndum, preparado y publicitado por la ACP, por el Ejecutivo y por la Asamblea, actuando de consuno, para que todo salga bien.
También sabemos que el motivo de las nuevas esclusas es el de que pasen por el Canal panameño los nuevos barcos enormes que se construirán, llamados Post-Panamax, asi como los nuevos barcos de guerra norteamericanos, razón por la cual los propósitos canaleros de unos y otros quedan espléndidamente garantizados.
Igualmente sabe el pueblo panameño que el 40% de sus población (un millón doscientas mil personas), viven en condiciones de extrema pobreza (no pueden pagar las tres comidas, sino difícilmente una, o su mitad, cada día), lo que coloca en el panorama de las realidades el hecho de que las nuevas esclusas beneficiarán gratuitamente a los dueños de enormes barcos, que incrementarán sus ganancias; y también al Gobierno norteamericano, que con nuevos barcos de guerra pueden seguir su estrategia de contienda bélica, triunfando sobre los árabes del medio Oeste.
Todo el mundo entiende, en Panamá, que la reforma constitucional de mayor interés, de las aprobadas en el 2004, fue la de convertir la ACP en una especie de poder supremo, en el ángulo de las nuevas esclusas. La gran mayoría de la población, que ordinariamente no tiene peso alguno, en las decisiones gubernamentales de cualquier clase, no podía darse cuenta, en los días de las reformas, que si pensaba más de dos veces en las nuevas esclusas, se percataría de que el voto último quedaría en sus manos, y que ahora iba a tener, como vivimos "en democracia", una decisión importantísima en sus propias y exclusivas manos. Y sabe también nuestro pueblo que está frente a un dilema: o que siga un millón doscientas mil personas con hambre en el estómago, si vota SI, o que con el voto NO, el pueblo, por raras circunstancias de estos días, tiene en sus manos la decisión de que el Canal sirva para aplacar el hambre en más de un millón de panameños, porque el voto NO significa que el pueblo quiere una decisión distinta a la de las esclusas para beneficio exclusivo de los capitalistas navieros de todo el mundo, y para mayor gloria de las guerras en que están envueltos ahora los Estados Unidos contra los árabes. Tal es el verdadero interés de nuestro pueblo, y no el saco de mentiras y de leyes injustas que ahora mismo y desde antes, prevalecen en cuanto a los dineros que provienen del Canal. Panameños, la Patria espera que votemos con la papeleta NO en el referéndum del 22 de octubre.