Por dónde comenzar
Cuando se trata de transformar un sistema educativo algunos entendidos recomiendan empezar por la base, esto es, actualizando la enseñanza básica. Opinan que se pierde tiempo y esfuerzo poniendo bloques sobre una pared que no tiene una buena fundación. Otros deciden comenzar por arriba; esto es, realizando los cambios necesarios a la universidad. Ellos argumentan que es a este nivel donde se forman los educadores que después estarán aplicando lo que aprendieron a todo el sistema. Nosotros, en Panamá, decidimos empezar por el medio o, como su nombre lo indica, por la educación media. El tiempo dirá si con estudiantes que traen una base muy pobre y con educadores que no han sido bien formados en las universidades, se podrá lograr el efecto buscado. La transformación tiene que ser integral y este esfuerzo en que nos hemos comprometido ha de ser el comienzo. Lo que no podemos pretender es conseguir resultados sin cuestionar el trabajo realizado por las universidades en la preparación de los profesionales sobre los cuales debe descansar la responsabilidad de implementar la transformación. Necesitamos enfrentar con rapidez y valentía el cambio en las universidades, si queremos contar con un recurso humano mejor preparado. El último eslabón de la cadena en el sistema educativo no puede pasar disimulado, o peor aún, validando un cambio que ella misma no ha realizado en su interior.