Por el camino de la concertación
Se dice y con justa razón, que en política no hay sorpresas, sino sorprendidos y eso ha ocurrido cuando el arnulfismo y el PRD se han aliado con el propósito de lograr la aprobación, en el seno de la Asamblea Legislativa, el proyecto número 43 que modifica la Ley 20 de 1995, que crea el Fondo Fiduciario.
Jamás la mayoría de los independientes del país y las grandes masas de arnulfistas que dieron un triunfo arrollador a la señora presidenta de la República, Mireya Moscoso en mayo de 1999, pensaron en que el partido político del doctor Arnulfo Arias Madrid (q.e.p.d.), quien fuera derrocado por la dictadura, cuyo brazo derecho, el Partido Revolucionario Democrático, pudiera llegar a hacer causa común con este colectivo. Sin embargo, la necesidad de concertar y la deuda social que enfrenta la nación así lo han exigido y ahora lo importante es que el manejo de esos fondos, que pertenecen a todos los panameños y que son de gran importancia para la solución de los grandes problemas socio-económicos que confronta la nación, merezcan la mayor honestidad, responsabilidad, capacidad y sentido de patria de parte de quienes tienen el compromiso de manejarlos.
Largos meses han transcurrido desde el momento en que la presidenta Mireya Moscoso se encargó del poder y el desarrollo de su agenda de trabajo se ha visto frenada por falta de recursos económicos; largos meses que en el seno de la Asamblea Legislativa se ha venido discutiendo el uso del Fondo Fiduciario, pero los intereses políticos y personales no habían permitido llegar a acuerdos que favorecieran a la comunidad nacional en cuanto al buen uso del mismo.
Ahora que se ha aprobado el uso del Fondo Fiduciario lo que queda es trabbajar, constructivamente, liberados de toda ambición partidista y personal a fin de que el país se encamine por derroteros de bienestar y progreso.
Siempre hemos sido partidarios de la necesidad de una concertación de fuerzas vivas, de la participación activa de todos los panameños en beneficio de la nación; pensamos que las diferencias políticas del pasado y del presente y las grandes pugnas ideológicas deben quedar atrás para dar paso al entendimiento sincero, al diálogo, a la vocación por las cosas de la patria a la firma determinación de construir una nación nueva y próspera.
El uso del Fondo Fiduciario que acaba de aprobar el arnulfismo y el PRD con la valiosa aportación de panameños versados en la materia, representa una magnífica oportunidad para que la actual administración gubernamental comience a dar respuesta a la extrema pobreza, al desempleo, a los problemas de la educación, de la salud, de la vivienda que están agobiando la existencia de centenares de miles de compatriotas a lo largo y a lo ancho del territorio nacional.
Jamás la mayoría de los independientes del país y las grandes masas de arnulfistas que dieron un triunfo arrollador a la señora presidenta de la República, Mireya Moscoso en mayo de 1999, pensaron en que el partido político del doctor Arnulfo Arias Madrid (q.e.p.d.), quien fuera derrocado por la dictadura, cuyo brazo derecho, el Partido Revolucionario Democrático, pudiera llegar a hacer causa común con este colectivo. Sin embargo, la necesidad de concertar y la deuda social que enfrenta la nación así lo han exigido y ahora lo importante es que el manejo de esos fondos, que pertenecen a todos los panameños y que son de gran importancia para la solución de los grandes problemas socio-económicos que confronta la nación, merezcan la mayor honestidad, responsabilidad, capacidad y sentido de patria de parte de quienes tienen el compromiso de manejarlos.
Largos meses han transcurrido desde el momento en que la presidenta Mireya Moscoso se encargó del poder y el desarrollo de su agenda de trabajo se ha visto frenada por falta de recursos económicos; largos meses que en el seno de la Asamblea Legislativa se ha venido discutiendo el uso del Fondo Fiduciario, pero los intereses políticos y personales no habían permitido llegar a acuerdos que favorecieran a la comunidad nacional en cuanto al buen uso del mismo.
Ahora que se ha aprobado el uso del Fondo Fiduciario lo que queda es trabbajar, constructivamente, liberados de toda ambición partidista y personal a fin de que el país se encamine por derroteros de bienestar y progreso.
Siempre hemos sido partidarios de la necesidad de una concertación de fuerzas vivas, de la participación activa de todos los panameños en beneficio de la nación; pensamos que las diferencias políticas del pasado y del presente y las grandes pugnas ideológicas deben quedar atrás para dar paso al entendimiento sincero, al diálogo, a la vocación por las cosas de la patria a la firma determinación de construir una nación nueva y próspera.
El uso del Fondo Fiduciario que acaba de aprobar el arnulfismo y el PRD con la valiosa aportación de panameños versados en la materia, representa una magnífica oportunidad para que la actual administración gubernamental comience a dar respuesta a la extrema pobreza, al desempleo, a los problemas de la educación, de la salud, de la vivienda que están agobiando la existencia de centenares de miles de compatriotas a lo largo y a lo ancho del territorio nacional.