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Por el desarrollo del Gran Panamá


El Gran Panamá es la aglomeración de 1.5 millones de habitantes entre Pacora al este, La Chorrera al oeste y Chilibre al norte, partida por el Canal interoceánico y ciertos bosques aledaños. Aglomeración que ha crecido vertiginosamente en los últimos 20 años, en sentido horizontal y vertical y en donde se han desarrollado variados proyectos para mejorarla como el último, insignia de la administración Torrijos Espino, la cinta costera. Pero la ciudad ha crecido con enormes problemas que se han agudizado:

El primero es el de la seguridad pública insuficiente y una alta criminalidad que parece imparable. Luego, el grave déficit de vivienda social y soluciones muy infelices para resolverlo como los altos multifamiliares generadores de insatisfacción y violencia que por esta causa están ya siendo demolidos en otras ciudades. Siguen los problemas de medio ambiente, sobre todo la contaminación visual por exceso de vallas publicitarias, auditiva y por gases y de sanidad pública por el deficiente sistema de recolección de basura, la falta de agua potable en ciertas barriadas, además del problema del alcantarillado sanitario y pluvial, con un proyecto de saneamiento de la bahía de Panamá que debe acelerarse. La destrucción indiscriminada del medio natural se acompaña de un ornato deficiente y poco profesional en todas partes (árboles dañados y ramas que caen sobre personas y autos, paisajismo casi inexistente), falta aguda de parques, sobre todo de un parque central metropolitano secuestrado por observadores de aves con argumentos falaces; falta de suficientes áreas de deportes. Espacios públicos muy descuidados, calles y aceras deterioradas y estrechas ocupadas estas últimas por autos, fondas y buhoneros (hoy el Porras con quioscos abandonados después de la Navidad) y falta alarmante de estacionamientos públicos. Transporte urbano terrible que linda con lo indecible, secuestrado por otra mafia político-económica, pero ahora con un proyecto interesante de metro-bus. Falta de suficientes espacios de cultura como teatros, museos, centros culturales. Patrimonio histórico bastante descuidado y falta acuciante de cultura ciudadana, de enseñanza a los habitantes a comportarse civilizadamente, a manejar ordenadamente, a no lanzar basura en las calles, a tratar a los demás con respeto y cortesía, a sentirse habitantes de una gran ciudad que es suya y que deben cuidar.

Se añade en el espacio urbano metropolitano un ordenamiento territorial inexistente aunque con un plan regional excelente en el área del Canal que data de la administración Ardito Barletta, torcido durante la administración Moscoso-Arias Grimaldo (sobre todo en Amador), sin un verdadero plan eficaz de usos del suelo para el resto del Gran Panamá y zonificaciones que parecen haberse vendido al mejor postor y que han creado los mayores problemas en el centro urbano. Falta, sobre todo, una acción institucional apropiada puesto que el Gran Panamá con casi la mitad de la población nacional y más del 75% de su economía está dividido en cuatro municipios sin articulación funcional (Panamá, San Miguelito, Arraiján, La Chorrera) con recursos y posibilidades muy desiguales, en vez de contar con una supra administración metropolitana, con atribuciones y recursos, como sucede en otras urbes semejantes que funcionan mucho mejor. Falta un plan a mediano y largo plazo, ahora sin el impedimento de la Zona del Canal, para hacer una ciudad costera más radial y en consecuencia con menores costos de transporte e infraestructura urbana y social.

Todos estos elementos están interconectados de manera que dentro de esta situación caótica se plantea el mayor proyecto actual de desarrollo urbano, el del metro, bajo la responsabilidad de un hombre competente y probo, el ingeniero Roberto Roy. Este metro constituirá una espina dorsal que deberá articular el crecimiento urbano en la parte medular de la ciudad, creará soluciones a la circulación y el transporte pero generará también otros problemas de densificación de la ocupación urbana en su primera línea. Un plan integral gubernamental y municipal para desarrollar con armonía el Gran Panamá debe integrar con prioridad el proyecto del metro. Hay que estudiar los graves problemas urbanos y proponer soluciones a la luz de lo que han hecho otras ciudades latinoamericanas con problemas iguales o peores que Panamá. Debe estudiarse cómo han evolucionado por ejemplo Medellín y Bogotá, las ciudades más cercanas, que en 15 años de buena administración municipal y nacional y partiendo de una situación peor que Panamá están hoy mucho mejor. ¡Si esas ciudades, con menos recursos relativos que nosotros lo hicieron, nosotros también podremos hacerlo!

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América