Por encima de los intereses de la Patria
Mientras que la Señora Presidenta de la República, Doña Mireya Moscoso continúa con su peregrinar por las comunidades rurales del territorio nacional, interesada en la solución de sus problemas con vocación por los más pobres y humildes, partidos como el Liberal y Solidaridad, amenazan con romper el Pacto de La Pintada, inspirado en la gobernabilidad y en el bienestar de todos los panameños.
Tales partidos hicieron causa común durante cinco años con la administración perredista y recibieron muy buenas prebendas por su apoyo incondicional a una gestión de gobierno que, llegó a su final, dejando grandes males a la nación.
El Pacto de La Pintada no puede ser, de ninguna manera, un acuerdo para los espacios políticos tal como parecieran entenderlo algunos partidos acostumbrados al jueguecito : "Yo te doy y tú me correspondes"; el Pacto de La Pintada, por encima de todo, debe ser una agenda de Estado que recoja el clamor de un pueblo que confronta serios problemas y la voluntad sincera y patriótica de legisladores conscientes de su compromiso con sectores del país que, en un momento dado, depositaron en ellos su confianza para que trabajaran por el progreso y el bienestar de la nación.
Quienes hoy están pensando en romper el Pacto de La Pintada para lograr posiciones en el gobierno de "Unión por Panamá" están actuando con ambiciones personales y partidistas que, en toda época, han sido funestas para la conformación de gobiernos sobre la base de una verdadera democracia, libertad y justicia social ; romper el Pacto de La Pintada sería entregar el dominio de la Asamblea Legislativa a los Legisladores del PRD para obstaculizar, alegremente, a un gobierno que fue el resultado del querer de las grandes mayorías nacionales ; romper el Pacto de La Pintada es colocar por encima de los intereses de la patria, las prácticas politiqueras que han venido ocasionando una gran crisis en la vida política del país.
El Pacto de La Pintada para facilitar la gobernabilidad y una legislación en beneficio de las comunidades de la república, tiene que ser respetado, máxime cuando dentro del panorama nacional se observa una acción de gobierno que asegura días mejores para todos los panameños.
En cuarenta y cinco días transcurridos en el poder la alianza "Unión por Panamá" ha demostrado un gran deseo de trabajar en beneficio de los más pobres, de la salud, de la educación, de una justicia ágil y eficaz, de la economía nacional y de lograr que las áreas revertidas cumplan la función social que tanto necesitan los panameños más humildes.
El Pacto de La Pintada debe ser fortalecido con el trabajo permanente y constructivo y nunca debilitado con ambiciones e intereses partidistas tan funestos para la vida del país.
Tales partidos hicieron causa común durante cinco años con la administración perredista y recibieron muy buenas prebendas por su apoyo incondicional a una gestión de gobierno que, llegó a su final, dejando grandes males a la nación.
El Pacto de La Pintada no puede ser, de ninguna manera, un acuerdo para los espacios políticos tal como parecieran entenderlo algunos partidos acostumbrados al jueguecito : "Yo te doy y tú me correspondes"; el Pacto de La Pintada, por encima de todo, debe ser una agenda de Estado que recoja el clamor de un pueblo que confronta serios problemas y la voluntad sincera y patriótica de legisladores conscientes de su compromiso con sectores del país que, en un momento dado, depositaron en ellos su confianza para que trabajaran por el progreso y el bienestar de la nación.
Quienes hoy están pensando en romper el Pacto de La Pintada para lograr posiciones en el gobierno de "Unión por Panamá" están actuando con ambiciones personales y partidistas que, en toda época, han sido funestas para la conformación de gobiernos sobre la base de una verdadera democracia, libertad y justicia social ; romper el Pacto de La Pintada sería entregar el dominio de la Asamblea Legislativa a los Legisladores del PRD para obstaculizar, alegremente, a un gobierno que fue el resultado del querer de las grandes mayorías nacionales ; romper el Pacto de La Pintada es colocar por encima de los intereses de la patria, las prácticas politiqueras que han venido ocasionando una gran crisis en la vida política del país.
El Pacto de La Pintada para facilitar la gobernabilidad y una legislación en beneficio de las comunidades de la república, tiene que ser respetado, máxime cuando dentro del panorama nacional se observa una acción de gobierno que asegura días mejores para todos los panameños.
En cuarenta y cinco días transcurridos en el poder la alianza "Unión por Panamá" ha demostrado un gran deseo de trabajar en beneficio de los más pobres, de la salud, de la educación, de una justicia ágil y eficaz, de la economía nacional y de lograr que las áreas revertidas cumplan la función social que tanto necesitan los panameños más humildes.
El Pacto de La Pintada debe ser fortalecido con el trabajo permanente y constructivo y nunca debilitado con ambiciones e intereses partidistas tan funestos para la vida del país.