default

Por los senderos de la libertad


La solución de la crisis iraquí se reduce a un razonamiento lógico sencillo: “Ante la duda razonable, lo correcto es optar por preservar la vida en la Tierra”. Si el último informe rendido por los jefes de inspectores de las Naciones Unidas, indica que ha sido insuficiente la cooperación de Irak para el desarme, y este escaso progreso se ha logrado gracias a que en sus fronteras se han concentrado más de doscientos mil soldados con sus equipos, de la coalición liderada por Estados Unidos, debemos concluir que no existe voluntad cierta de desarme de este país, y que esto no ocurrirá mientras Sadam Hussein esté en el poder.
Y, como sabemos que los laboratorios para la fabricación de armas químicas y biológicas existen, y están funcionando en túneles o bóvedas, la paz y seguridad internacionales están en inminente peligro.Y, como nadie puede tomarse el riesgo con un hombre de la peligrosidad y antecedentes criminales de Hussein, la posición de Estados Unidos que autoriza el uso de la fuerza como un ultimátum a Irak para que se desarme, es la correcta, porque los dictadores como Hussein sólo entienden el lenguaje de las balas.
Nadie quiere la guerra, pero la paz no se consigue con buenos deseos. Por tanto, fue lamentable y desafortunada la postura de Francia, Alemania, Rusia y China, porque ello implicó “que hay que darle más tiempo al demonio suelto para que cometa más crímenes contra la humanidad, porque los inspectores de la ONU harán el trabajo”; esto fue absurdo y torpe.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, al no cumplir su misión histórica de autorizar el uso de la fuerza para invadir a Irak, desarmar a ese país, y desplazar a Sadam Hussein del poder para que el pueblo iraquí tenga mejor vida y futuro y en libertad, ha perdido credibilidad ante los hombres libres del mundo. En esta hora trascendental y crítica para la humanidad, las posturas blandengues y timoratas, deben desterrarse.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América