default

¿Por qué le temen a la Constituyente?


A quienes se han preocupado de darle seguimiento a los argumentos de los que se oponen a la idea de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente como única salida a la grave crisis política, social y económica que vivimos, se deben haber percatado que sus razones no tienen fondo, temen a los verdaderos cambios, que lejos de poner en peligro la institucionalidad del país y a la democracia, fortalecerían a ambas.
Es necesario decirle a los panameños a qué temen los que se oponen a una convocatoria a la Constituyente, acción, por cierto, extemporánea aunque necesaria, pues en realidad el cambio constitucional fue necesario desde que recuperamos la democracia en 1989, cuando por razones inexplicables, los nuevos gobernantes decidieron pretender vivir en ella con reglas especiales para vivir en dictadura.
La Constitución Política que nos rige está diseñada para que una clase política específica bajo el régimen de la partidocracia detente el poder político y económico del país. Los que se oponen a la Constituyente, temen que se introduzcan cambios en los tres órganos del Estado, cambios que permitan que sea el pueblo soberano el que pueda escoger a los hombres y mujeres que ocupen los cargos de elección popular, destinados a manejar la cosa pública en beneficio de las grandes mayorías y no en beneficio de las minorías que controlan el poder económico por medio de control del poder político.
Aunque los partidos políticos están integrados por miles de adherentes, en la práctica los candidatos a los cargos de elección no son elegidos por las bases de los partidos; surgen de la rosca que controla los directorios de los partidos, de los cuales es dueño un pequeño grupo que representa grandes intereses económicos, por esa razón la mayoría de los partidos políticos se opusieron en la reciente discusión de las reformas electorales a que todas las postulaciones a cargos de elección popular, surgieran de elecciones primarias en las que puedan votar todos los miembros inscritos de un partido.
Los que temen a la Constituyente, le tienen pánico a que puedan existir candidatos independientes que no respondan a los intereses de los dueños de los partidos políticos. Temen también que vuelva la norma constitucional que establece que los miembros del Legislativo, una vez elegidos, representen a toda la Nación, no están sujetos a ningún mandato y sólo obedecen a los dictados de su conciencia; es decir, no responde al partido político sino al pueblo que los eligió, no habría la amenaza de la revocatoria de mandato por parte del partido, no puede revocar el mandato quien no lo otorgó.
Los que se oponen a la Constituyente, temen a que se establezca por norma constitucional una verdadera representación de las minorías en el Organo Legislativo. Temen a que se llegue a establecer una segunda vuelta electoral cuando el candidato presidencial no logre a su favor el 51% de los votos emitidos, para que el primer mandatario de la Nación represente verdaderamente a la mayoría de los electores. Temen a que las elecciones de presidenciales y las de legisladores, alcaldes y representantes de corregimientos sean celebradas en diferentes fechas.
Los que temen a la Constituyente, temen también que se establezca un nuevo sistema de elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y una nueva organización judicial para que el órgano encargado de garantizar la seguridad jurídica en el país, no pueda ser manipulado por el Ejecutivo y el Legislativo; temen a la verdadera separación de los poderes del Estado panameño.
Los que temen a una Constituyente temen que también se exijan requisitos de moralidad a quienes ocupen cargos de Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Procurador General de la Nación, Procurador de la Administración y Contralor General de la Nación, Magistrado del Tribunal Electoral y Fiscal Electoral. Temen que el Defensor del Pueblo sea electo por todos los ciudadanos y no por una Asamblea conformada únicamente por legisladores postulados por partidos políticos cuando hay mayoría de electores que no pertenecen a partido político alguno.
Los que se oponen a una Constituyente Originaria temen que quienes elaboren una nueva Constitución Política, sean escogidos directamente por el pueblo en las urnas para ese fin.
El espacio usualmente permitido para un artículo de opinión no me permite seguir enumerando las verdaderas razones por las cuales hay quienes temen a una Constituyente como paso necesario e independiente, entre otros, para lograr el verdadero cambio institucional, político, social y económico que anhelamos los panameños.
Me preocupa que las organizaciones, hombres y mujeres que hoy proclaman combatir la corrupción, en su gran mayoría, no tengan como fundamento de esa lucha y requisito indispensable para el objetivo anhelado, la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente. Se me olvidaba señalar que para entender la necesidad de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, hay un requisito indispensable, querer a la Patria. hyasoc@yahoo.com

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América