Por qué mejorar la atención de salud
Durante varios meses se ha hablado de la atención de salud que tenemos los panameños y la que debiéramos tener. En otras ocasiones he escrito sobre la pobre atención para los pobres, pero ha caído en oídos sordos. Sin salud no hay desarrollo de un país, sus ciudadanos no pueden rendir en sus trabajos, la desnutrición acaba con las células cerebrales; la falta de salud no permite un rendimiento preciso.
Hace unos días me preguntaba un periodista con qué sombrero estaba yo en la mesa de concertación, sección salud: ¿política, ciudadana, médica? Estoy en representación del Club Rotario de Panamá, por lo tanto, debo dejar de lado la política partidista para ser objetiva. Como médico y como ciudadana, sólo me interesa el bienestar de mis compatriotas en la atención de salud. En otros tiempos, el Seguro Social prestaba una buena atención a los asegurados y luego a los pocos beneficiarios que existían. Las prestaciones médicas eras buenas dirigidas por doña Viola de Viggiano. La farmacia estaba dotada de muchos medicamentos de calidad y variedad, y no se les negaba ninguno a los pacientes. Los servicios médicos y exámenes complementarios eran satisfactorios. ¿Desde cuándo terminó aquel paraíso y sobrevino la crisis? Desde que el gobierno de turno metió la mano en el Seguro, la convirtió en su caja menuda, puso los beneficiarios para descargarse de esa parte de la población e introdujo la Integración a costas del Seguro.
El Hospital Santo Tomás y las otras instituciones de salud pública marchaban bastante bien, y allí nos las arreglábamos para brindar la mejor atención posible, con un presupuesto insuficiente, pero mejor que el actual. Los que allí se atendían eran gente humilde y necesitada; para todos había algo. La crisis vino cuando recortaron el presupuesto de salud en la década del ´80 para imponer el neoliberalismo.
Ahora nos interesamos, finalmente, por mejorar esta atención. ¡Enhorabuena! Sin embargo, debemos pensar en la crisis financiera del Seguro que cargará con las dos terceras partes de los gastos del sistema único de salud. ¿Pagará el Ministerio sus compromisos al contado o con bonos que sólo son papeles? ¿Estará el Seguro en condiciones de hacerle frente a los gastos nuevos? Sólo son preguntas sueltas que nos hacemos algunos panameños.
La desconfianza de la que hablaba hace algunas semanas nos hace pensar en las verdaderas intenciones del gobierno. ¿Querrán hacer bien las cosas o existe algo que disfraza los hechos? Como panameña y como médico, sólo quiero que la gente que busca salud no tenga que llegar de madrugada a las instituciones para que les digan que ya no hay cupo. Sólo deseo que las medicinas, sobre todo las más importantes para la salud de tantos panameños, se consigan sin contratiempo. Mucha gente humilde con sueldos y jubilaciones de hambre deben comprar sus medicinas caras en vez de comer.
No puedo adelantar mucho, pero seguiré asistiendo a las reuniones y de su evolución dependerá mi permanencia o no. Sinceramente deseo que de una vez por todas se piense en la gente que necesita buscar salud y no en politiquería o conveniencia política para ganar votos futuros.
No sólo esta gente pobre o necesitada debe tener protección. Debe extenderse a la clase que cuenta con seguros privados porque éstos son costosos y las condiciones que esas compañías imponen son, en ocasiones, inadmisibles y los asegurados no están protegidos por ninguna ley que los ampare. Están a expensas de las aseguradoras que aumentan la prima, que disminuyen las prestaciones o que sacan a los asegurados de su lista porque les da la gana, sin importarles nada. Cada día reconocen menos e imponen más requisitos en sus pólizas.
¡Ay Dios, si yo pudiera hacer más de lo que hago! Dame esa facilidad y posiblemente ayude en algo a quienes lo necesitan, con honestidad y deseos de tener una buena atención de salud en Panamá.
marisin@movistar.com.pa
No obstante, otro de los problemas de la baja presión en los hidrantes, también se debe a la rotura de tuberías, debido a que éstas tienen más de 30 años.
Sin embargo, Robleto explicó que el IDAAN se ha encargado de solucionar los problemas.
Los trabajos de ampliación terminaron el año pasado y se garantiza el suministro de agua potable hasta el año 2025 para las poblaciones de Panamá centro, San Miguelito y el sector Este.
Para la ampliación, fue necesaria la instalación de seis nuevas bombas que tienen un costo de cerca de B/. 300 mil cada una, lo que hace una inversión de unos B/. 2.4 millones.
Hasta el momento no han tenido problemas con el funcionamiento de la planta potabilizadora de Chilibre, señaló.
Hace unos días me preguntaba un periodista con qué sombrero estaba yo en la mesa de concertación, sección salud: ¿política, ciudadana, médica? Estoy en representación del Club Rotario de Panamá, por lo tanto, debo dejar de lado la política partidista para ser objetiva. Como médico y como ciudadana, sólo me interesa el bienestar de mis compatriotas en la atención de salud. En otros tiempos, el Seguro Social prestaba una buena atención a los asegurados y luego a los pocos beneficiarios que existían. Las prestaciones médicas eras buenas dirigidas por doña Viola de Viggiano. La farmacia estaba dotada de muchos medicamentos de calidad y variedad, y no se les negaba ninguno a los pacientes. Los servicios médicos y exámenes complementarios eran satisfactorios. ¿Desde cuándo terminó aquel paraíso y sobrevino la crisis? Desde que el gobierno de turno metió la mano en el Seguro, la convirtió en su caja menuda, puso los beneficiarios para descargarse de esa parte de la población e introdujo la Integración a costas del Seguro.
El Hospital Santo Tomás y las otras instituciones de salud pública marchaban bastante bien, y allí nos las arreglábamos para brindar la mejor atención posible, con un presupuesto insuficiente, pero mejor que el actual. Los que allí se atendían eran gente humilde y necesitada; para todos había algo. La crisis vino cuando recortaron el presupuesto de salud en la década del ´80 para imponer el neoliberalismo.
Ahora nos interesamos, finalmente, por mejorar esta atención. ¡Enhorabuena! Sin embargo, debemos pensar en la crisis financiera del Seguro que cargará con las dos terceras partes de los gastos del sistema único de salud. ¿Pagará el Ministerio sus compromisos al contado o con bonos que sólo son papeles? ¿Estará el Seguro en condiciones de hacerle frente a los gastos nuevos? Sólo son preguntas sueltas que nos hacemos algunos panameños.
La desconfianza de la que hablaba hace algunas semanas nos hace pensar en las verdaderas intenciones del gobierno. ¿Querrán hacer bien las cosas o existe algo que disfraza los hechos? Como panameña y como médico, sólo quiero que la gente que busca salud no tenga que llegar de madrugada a las instituciones para que les digan que ya no hay cupo. Sólo deseo que las medicinas, sobre todo las más importantes para la salud de tantos panameños, se consigan sin contratiempo. Mucha gente humilde con sueldos y jubilaciones de hambre deben comprar sus medicinas caras en vez de comer.
No puedo adelantar mucho, pero seguiré asistiendo a las reuniones y de su evolución dependerá mi permanencia o no. Sinceramente deseo que de una vez por todas se piense en la gente que necesita buscar salud y no en politiquería o conveniencia política para ganar votos futuros.
No sólo esta gente pobre o necesitada debe tener protección. Debe extenderse a la clase que cuenta con seguros privados porque éstos son costosos y las condiciones que esas compañías imponen son, en ocasiones, inadmisibles y los asegurados no están protegidos por ninguna ley que los ampare. Están a expensas de las aseguradoras que aumentan la prima, que disminuyen las prestaciones o que sacan a los asegurados de su lista porque les da la gana, sin importarles nada. Cada día reconocen menos e imponen más requisitos en sus pólizas.
¡Ay Dios, si yo pudiera hacer más de lo que hago! Dame esa facilidad y posiblemente ayude en algo a quienes lo necesitan, con honestidad y deseos de tener una buena atención de salud en Panamá.
marisin@movistar.com.pa
No obstante, otro de los problemas de la baja presión en los hidrantes, también se debe a la rotura de tuberías, debido a que éstas tienen más de 30 años.
Sin embargo, Robleto explicó que el IDAAN se ha encargado de solucionar los problemas.
Los trabajos de ampliación terminaron el año pasado y se garantiza el suministro de agua potable hasta el año 2025 para las poblaciones de Panamá centro, San Miguelito y el sector Este.
Para la ampliación, fue necesaria la instalación de seis nuevas bombas que tienen un costo de cerca de B/. 300 mil cada una, lo que hace una inversión de unos B/. 2.4 millones.
Hasta el momento no han tenido problemas con el funcionamiento de la planta potabilizadora de Chilibre, señaló.