Por qué no hay reactivación en Chile
Santiago de Chile (AIPE)- En Chile no hay reactivación porque los individuos capaces de hacer inversiones son una reducida minoría en el país. Y, por desgracia, esa minoría no está tranquila ni contenta. La inversión reactiva la economía y genera el empleo.
Porque le acaban de levantar una estatua a Salvador Allende, el presidente que confiscó ilegalmente propiedades a los inversionistas. Porque, mientras tanto el general Pinochet, que se las devolvió y las respaldó, está privado de fuero e inculpado por un delito que todos, comenzando por los jueces, saben que no existe. Y el inversionista toma nota de que, si se crea suficiente presión política, a él también podrían inventarle, si no un delito -lo cual también podría suceder-, alguna razón para despojarlo.
Porque hasta los extranjeros, que habitualmente son los últimos en darse cuenta de lo que pasa en Chile, ven que el horno no está para bollos. El Fondo de Inversión Five Arrows liquida sus activos locales (todavía le falta vender 80 millones de dólares); Aetna se propone hacer lo mismo. A los españoles de Endesa, que siguen creyendo en Chile, por ley los han hecho responsables hasta de la interrupción del suministro eléctrico en casos fortuitos o de fuerza mayor. Y a los de Telefónica, la Concertación les cambió las reglas del juego en materia tarifaria.
Porque el clima chileno es hoy hostil para todo inversionista. El oficialismo ataca a diario a las instituciones privadas de salud. En un "plebiscito popular" concertacionista, el 99 por ciento se pronunció contra la privatización de una sanitaria. Este era casi el único campo en que la Concertación había privatizado algo.
Porque la nueva ley de Oferta Pública de Acciones lleva a los accionistas controladores a preguntarse si les vale la pena seguir siéndolo... e invirtiendo. Porque diferentes grupos de vecinos se levantan contra iniciativas de inversión: sólo en estos días han objetado las antenas de telefonía celular, un proyecto hotelero y de construcción en una laguna cercana a Santiago y variadas obras y edificaciones. Porque pasan meses antes de que las direcciones de obras municipales autoricen proyectos de construcción. Mientras, se dejan de crear empleos, no hay reactivación y muchas personas siguen cesantes.
Porque aumenta el costo de contratar trabajadores. El salario mínimo obligatorio sube a 100 mil pesos. La reforma laboral aumentará los costos de producción y dificultará la operación de las empresas. El seguro de desempleo encarecerá todavía más el factor trabajo. Fiscalizadores estatales se enseñorean de empresas y agudizan los conflictos.
Porque las restricciones ambientales paralizan proyectos. Porque las personas naturales deben pagar el 45 por ciento de impuesto a la renta sobre cualquier ganancia significativa. Si forman sociedades para pagar menos impuesto, éstas quedan sujetas a una patente municipal, que es un verdadero impuesto al capital.
Y aquí termino, pero por falta de espacio y no de razones por las cuales no hay reactivación en Chile. (c) www.aipenet.com Analista político chileno.
Porque le acaban de levantar una estatua a Salvador Allende, el presidente que confiscó ilegalmente propiedades a los inversionistas. Porque, mientras tanto el general Pinochet, que se las devolvió y las respaldó, está privado de fuero e inculpado por un delito que todos, comenzando por los jueces, saben que no existe. Y el inversionista toma nota de que, si se crea suficiente presión política, a él también podrían inventarle, si no un delito -lo cual también podría suceder-, alguna razón para despojarlo.
Porque hasta los extranjeros, que habitualmente son los últimos en darse cuenta de lo que pasa en Chile, ven que el horno no está para bollos. El Fondo de Inversión Five Arrows liquida sus activos locales (todavía le falta vender 80 millones de dólares); Aetna se propone hacer lo mismo. A los españoles de Endesa, que siguen creyendo en Chile, por ley los han hecho responsables hasta de la interrupción del suministro eléctrico en casos fortuitos o de fuerza mayor. Y a los de Telefónica, la Concertación les cambió las reglas del juego en materia tarifaria.
Porque el clima chileno es hoy hostil para todo inversionista. El oficialismo ataca a diario a las instituciones privadas de salud. En un "plebiscito popular" concertacionista, el 99 por ciento se pronunció contra la privatización de una sanitaria. Este era casi el único campo en que la Concertación había privatizado algo.
Porque la nueva ley de Oferta Pública de Acciones lleva a los accionistas controladores a preguntarse si les vale la pena seguir siéndolo... e invirtiendo. Porque diferentes grupos de vecinos se levantan contra iniciativas de inversión: sólo en estos días han objetado las antenas de telefonía celular, un proyecto hotelero y de construcción en una laguna cercana a Santiago y variadas obras y edificaciones. Porque pasan meses antes de que las direcciones de obras municipales autoricen proyectos de construcción. Mientras, se dejan de crear empleos, no hay reactivación y muchas personas siguen cesantes.
Porque aumenta el costo de contratar trabajadores. El salario mínimo obligatorio sube a 100 mil pesos. La reforma laboral aumentará los costos de producción y dificultará la operación de las empresas. El seguro de desempleo encarecerá todavía más el factor trabajo. Fiscalizadores estatales se enseñorean de empresas y agudizan los conflictos.
Porque las restricciones ambientales paralizan proyectos. Porque las personas naturales deben pagar el 45 por ciento de impuesto a la renta sobre cualquier ganancia significativa. Si forman sociedades para pagar menos impuesto, éstas quedan sujetas a una patente municipal, que es un verdadero impuesto al capital.
Y aquí termino, pero por falta de espacio y no de razones por las cuales no hay reactivación en Chile. (c) www.aipenet.com Analista político chileno.