¿Por qué y para qué vender las empresas?
En las últimas décadas se ha instaurado en la conciencia de la población el criterio de que la riqueza está directamente determinada por la cantidad de dinero que se posea. Y esto es así, porque no hay duda de que el bienestar que podemos alcanzar dependen en primera instancia de él; quedando en el ambiente metafísico, como un fantasma que se posesiona de todos, esa idea equivocada. Sin embargo, esa definición de riqueza no es correcta ni para la mayoría de la población que es asalariada ni para el pequeño porcentaje de empresarios. El dinero es un vínculo y el medio por el cual el trabajo satisface las necesidades humanas que son crecientes.
Tener mucho dinero, por sí mismo, representa la realidad de poder satisfacer en determinado rango esas necesidades; por lo que, aunque ciertamente podríamos conceptualizarlo como riqueza, ésta sería efímera. Si no se tiene la capacidad de reproducirla, los gastos, que son constantes y crecientes, y la devaluación, terminarán con ella. Es por lo que empresarialmente, la "riqueza real" está determinada por la cantidad de clientes y la capacidad de darle respuesta a los mismos. En otras palabras sería: ¿Qué tanto estamos en condiciones de ofertar un bien o servicio en forma constante en el tiempo y cuál es la demanda que podría conseguir? Si una determinada persona es socio o dueño de una empresa que ha logrado la fidelidad de una clientela y además ha construido una infraestructura para producir los bienes o los servicios que esa clientela exige, esa persona mantiene un nivel de riqueza sostenible, aunque no conserve en sus arcas grandes fortunas. Y si esto es así y no estamos equivocados, ¿a qué se debe que tanto los pequeños como los medianos y grandes empresarios vendan su riqueza? ¡Las necesidades y la devaluación, que son crecientes, se la tragaran!
La condición de "ser empresario" implica la valoración de que si se está vendiendo un determinado negocio, es para invertirlo en otro que, según su apreciación, es igual o mejor que el que ya se tiene. Lo que es inadmisible es vender un determinado productor de riquezas para quedarse pensando luego en qué podría invertir. Esa falta de planeamiento y de decisión, niegan su condición y su carácter; llevando su realidad a corto o a largo plazo, dependiendo de los montos de la venta, a la ruina personal o generacional. Es una quiebra por abandono, por falta de perspectiva.
¿Qué sentido empresarial fue el que determinó la venta de la cervecerías? ¿O de la Pascual? ¿O del 30% de las empresas más importantes de este país? ¿Qué lograron más allá de un buen trueque? En el caso de una de las cervecerías, se dijo que invertirían en la Banca, ¡buena excusa! Sin embargo, luego vendieron la Banca; ¿con qué fin? Lo único que podrán adquirir de igual envergadura o mejor, es una hilera de bancos en el mercado público.
No hay duda que un sector importante del "ser empresarial" lo integran vendedores o comerciantes; este es un sector muy inestable e implica innumerables y continuos riesgos. ¿Cómo puede justificarse que hayan trocado una finca de mangos que mantiene una producción constante y estable por la inseguridad de una finca de arroz, la cual tendrían que trabajar, en la incertidumbre, tres veces al año? No hay duda que los que ya se dedican a ello se han acostumbrado y son especialista en sus intimidades. Para todos los que han cometido este error estratégico, no puedo no decirles que tienen la seguridad de que sus nietos o bisnietos pedirán limosnas. Que por cierto, estos errores de cálculos son los que han permitido que, hoy, no estemos gobernados por los hijos de Julio César o de Carlos V, abriendo las posibilidades a que otras generaciones, con mayor perspicacia, tengan oportunidad en la renovación.
A nivel micro, esto mismo hemos observado en la tiendas, que en alguna época sus dueños eran azuerences, y las importantes fincas surgidas de un increíble esfuerzo en el área de Tortí a Metetí, la mayoría de sus antiguos dueños, hoy no mañana, deambulan en el abismo de la inseguridad y el arrepentimiento, ya que no tuvieron la visión de desarrollo, ni mucho menos la visión empresarial de heredarle a sus hijos un carácter, un destino, una historia. Dejaron que sus hijos tuvieran lo que ellos no tuvieron... y los anularon tanto física como espiritualmente.
Aún hay tiempo de reconstruir una visión y una orientación que permita la redención.
Ellos tienen una exitosa trayectoria, además han recibido muchas distinciones.
Benlliure, por ejemplo, en 1900 obtuvo la Medalla de Honor en la Exposición Internacional de París; en 1890 recibió tres distinciones: la Primera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes, la Primera Medalla en la Exposición Internacional de Berlín y la Medalla de Honor en la Exposición Internacional de París, entre otras.
Mientras que Blay es considerado, conjuntamente con Querol y Benlliure, como uno de los "buenos escultores mundiales", cuando se estudia sus obras monumentales.
Éste en 1891 recibió el Diploma de Honor en la Exposición en Barcelona; en 1896, la Tercera Medalla, Salón de París; en 1905, la Segunda Medalla, Salón de París; en 1910 recibió la Medalla de Honor, Exposición Internacional de Buenos Aires, la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso XII, entre otras distinciones.
Por su parte, la ex alcaldesa capitalina, Omaira "Mayín" Correa, sostuvo que sería el colmo de las irresponsabilidades que con el cambio la estatua de Balboa dejara de mirar el Mar del Sur.
Correa dijo sentirse muy triste, al igual que otros panameños, por la forma en que se está destruyendo nuestro patrimonio histórico, con la excusa de darle paso a la modernidad.
Ella manifestó que la historia de Núñez de Balboa y de esa estatua es tan hermosa que existe un guión para producir una película con artistas de Hollywood.
Correa informó que ella colocó las luces apropiadas para esa clase de parque.
Dijo que acondicionaron los jardines con plantas especiales que resistieran el clima todo el año.
A su juicio, estos jardines casi han desaparecido.
Aprovechó para denunciar que el Parque Anayansi está desapareciendo.
El monumento a Vasco Núñez de Balboa fue donado por el Rey Alfonso XIII de España en 1921.
La inauguración le tocó al ex presidente Belisario Porras.
La extensión del parque, que rodea la estatua, es de 4 mil 986 metros cuadrados.
Tener mucho dinero, por sí mismo, representa la realidad de poder satisfacer en determinado rango esas necesidades; por lo que, aunque ciertamente podríamos conceptualizarlo como riqueza, ésta sería efímera. Si no se tiene la capacidad de reproducirla, los gastos, que son constantes y crecientes, y la devaluación, terminarán con ella. Es por lo que empresarialmente, la "riqueza real" está determinada por la cantidad de clientes y la capacidad de darle respuesta a los mismos. En otras palabras sería: ¿Qué tanto estamos en condiciones de ofertar un bien o servicio en forma constante en el tiempo y cuál es la demanda que podría conseguir? Si una determinada persona es socio o dueño de una empresa que ha logrado la fidelidad de una clientela y además ha construido una infraestructura para producir los bienes o los servicios que esa clientela exige, esa persona mantiene un nivel de riqueza sostenible, aunque no conserve en sus arcas grandes fortunas. Y si esto es así y no estamos equivocados, ¿a qué se debe que tanto los pequeños como los medianos y grandes empresarios vendan su riqueza? ¡Las necesidades y la devaluación, que son crecientes, se la tragaran!
La condición de "ser empresario" implica la valoración de que si se está vendiendo un determinado negocio, es para invertirlo en otro que, según su apreciación, es igual o mejor que el que ya se tiene. Lo que es inadmisible es vender un determinado productor de riquezas para quedarse pensando luego en qué podría invertir. Esa falta de planeamiento y de decisión, niegan su condición y su carácter; llevando su realidad a corto o a largo plazo, dependiendo de los montos de la venta, a la ruina personal o generacional. Es una quiebra por abandono, por falta de perspectiva.
¿Qué sentido empresarial fue el que determinó la venta de la cervecerías? ¿O de la Pascual? ¿O del 30% de las empresas más importantes de este país? ¿Qué lograron más allá de un buen trueque? En el caso de una de las cervecerías, se dijo que invertirían en la Banca, ¡buena excusa! Sin embargo, luego vendieron la Banca; ¿con qué fin? Lo único que podrán adquirir de igual envergadura o mejor, es una hilera de bancos en el mercado público.
No hay duda que un sector importante del "ser empresarial" lo integran vendedores o comerciantes; este es un sector muy inestable e implica innumerables y continuos riesgos. ¿Cómo puede justificarse que hayan trocado una finca de mangos que mantiene una producción constante y estable por la inseguridad de una finca de arroz, la cual tendrían que trabajar, en la incertidumbre, tres veces al año? No hay duda que los que ya se dedican a ello se han acostumbrado y son especialista en sus intimidades. Para todos los que han cometido este error estratégico, no puedo no decirles que tienen la seguridad de que sus nietos o bisnietos pedirán limosnas. Que por cierto, estos errores de cálculos son los que han permitido que, hoy, no estemos gobernados por los hijos de Julio César o de Carlos V, abriendo las posibilidades a que otras generaciones, con mayor perspicacia, tengan oportunidad en la renovación.
A nivel micro, esto mismo hemos observado en la tiendas, que en alguna época sus dueños eran azuerences, y las importantes fincas surgidas de un increíble esfuerzo en el área de Tortí a Metetí, la mayoría de sus antiguos dueños, hoy no mañana, deambulan en el abismo de la inseguridad y el arrepentimiento, ya que no tuvieron la visión de desarrollo, ni mucho menos la visión empresarial de heredarle a sus hijos un carácter, un destino, una historia. Dejaron que sus hijos tuvieran lo que ellos no tuvieron... y los anularon tanto física como espiritualmente.
Aún hay tiempo de reconstruir una visión y una orientación que permita la redención.
Ellos tienen una exitosa trayectoria, además han recibido muchas distinciones.
Benlliure, por ejemplo, en 1900 obtuvo la Medalla de Honor en la Exposición Internacional de París; en 1890 recibió tres distinciones: la Primera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes, la Primera Medalla en la Exposición Internacional de Berlín y la Medalla de Honor en la Exposición Internacional de París, entre otras.
Mientras que Blay es considerado, conjuntamente con Querol y Benlliure, como uno de los "buenos escultores mundiales", cuando se estudia sus obras monumentales.
Éste en 1891 recibió el Diploma de Honor en la Exposición en Barcelona; en 1896, la Tercera Medalla, Salón de París; en 1905, la Segunda Medalla, Salón de París; en 1910 recibió la Medalla de Honor, Exposición Internacional de Buenos Aires, la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso XII, entre otras distinciones.
Por su parte, la ex alcaldesa capitalina, Omaira "Mayín" Correa, sostuvo que sería el colmo de las irresponsabilidades que con el cambio la estatua de Balboa dejara de mirar el Mar del Sur.
Correa dijo sentirse muy triste, al igual que otros panameños, por la forma en que se está destruyendo nuestro patrimonio histórico, con la excusa de darle paso a la modernidad.
Ella manifestó que la historia de Núñez de Balboa y de esa estatua es tan hermosa que existe un guión para producir una película con artistas de Hollywood.
Correa informó que ella colocó las luces apropiadas para esa clase de parque.
Dijo que acondicionaron los jardines con plantas especiales que resistieran el clima todo el año.
A su juicio, estos jardines casi han desaparecido.
Aprovechó para denunciar que el Parque Anayansi está desapareciendo.
El monumento a Vasco Núñez de Balboa fue donado por el Rey Alfonso XIII de España en 1921.
La inauguración le tocó al ex presidente Belisario Porras.
La extensión del parque, que rodea la estatua, es de 4 mil 986 metros cuadrados.