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Por siempre y para siempre


En el marco del Día Internacional de la Libertad de Prensa cobijada en la permanente convicción de logro, tras la conquista de los Derechos Humanos, vale decir Ciudadanos, como hito sin retorno en las democracias de nuestro tiempo, habremos de reconocer que las mismas a nivel mundial son un legado difícil de resguardar, pues sobre ella se cierne con harta frecuencia, la voracidad de los que enajenan la libertad individual y colectiva de los asociados, en aras de bastardos e inconfesables intereses. De allí que en pleno siglo XXI aún se validen las demandas que remarcan las fechas de conmemoración de La Libertad de Prensa o dicho de otro modo, de la Sagrada Libertad de Expresión y ¿cómo obviarlo? cuando en el escenario de dicha conmemoración, una autoridad judicial se permite demandar al diario La Prensa por la publicación de una noticia emanada de la propia fuente que demanda.

Aunque legos en la materia, esto nos sorprende por lo irracional que nos parece, pero también es cierto que “casi no ha habido gobierno que no haya querido, de una u otra forma, reglamentar la tarea del periodista y manipular la libertad de expresión. La historia está plagada de casos de cercenamiento de esa libertad, por parte de gobiernos dictatoriales, democráticos de izquierda o de derecha” (Ricardo Troto, La Dolorosa Libertad de Prensa).

La confiscación de la Libertad de Prensa, en el fondo de la libertad de expresión y de opinión, es uno de los Jinetes del Apocalipsis que merodea muy de cerca el estatuto democrático y legal de nuestro país y de nuestras instituciones académicas, sociales y jurídicas.

No es sólo un asunto que se refleja de manera colectiva en función de las represalias a empresas periodísticas, pese , o tal vez , por el poder que se les atribuye y poseen; es una amenaza que se concretiza de manera individual a nivel de los periodistas, colaboradores columnistas o fotógrafos que, en virtud del ejercicio de su profesión, reciben amén de coacciones legales y psicológicas, palizas físicas, como el insólito caso del fotógrafo Mauricio Valenzuela.

Estos hechos suscitarán “Por siempre y para siempre” la protesta ciudadana y de organismos como el Consejo Nacional de Periodismo: ...”La Junta Directiva conceptúa que tales fallos judiciales, así como los intentos de ejercer formas de control y censura o de coacción tributaria indebida a empresas periodísticas, o de ataques a organizaciones no gubernamentales y otros estamentos de la sociedad que profieran críticas al desempeño autoritario de los órganos públicos, dichos procedimientos vulneran el estado de derecho que sustentan el sistema democrático imperante en nuestro país y que tanto sacrificio nos ha costado a los panameños” (Panamá América 11/5/10).

101 años de Panamá América

 
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