Por un Panamá de todos
Recientemente, en uno de los tantos artículos de opinión publicados, el articulista se preguntaba cómo iniciar el cambio, luego de hacer una serie de críticas a la gestión de la presente administración, actitud muy usual de quienes se auto denominan miembros de la sociedad civil, grupo de panameños cuya actitud pareciera estar encaminada a señalar errores a quienes asumen la tarea de administrar el país, sin participar positivamente del trabajo de construir un Panamá de todos.
Constantemente, los panameños usamos las frases clase política, sociedad civil, movimiento popular, etc., y cabe preguntar si cuando hablamos en esa forma nos referimos a ciudadanos de diferentes países, porque yo entiendo que nuestro país de todos, lo bueno, lo malo y lo feo de él, nos debe afectar a todos, por lo tanto creo que el problema de cómo iniciar el cambio puede resolverse si como premisa básica aceptamos que el país es de todos y no del grupo gobernante de turno, ni de la sociedad civil, ni de los movimientos populares, y cuando entendamos que todos trabajemos en dirección al país que queremos y no el país que tenemos.
Si aceptamos la premisa básica, debemos entender que el objetivo común debe ser el logro de un desarrollo sostenible, es decir, alcanzar la solución de las necesidades básicas de la mayoría de los panameños, sin comprometer los recursos de las futuras generaciones, objetivo por el cual hasta el momento, no muchos se han preocupado si tomamos en cuenta que las cifras de los estudios socioeconómicos de organismos internacionales revelan que Panamá, es el segundo país de Latinoamérica con mayor desigualdad en la distribución de la riqueza.
Es plausible la actitud de vigilar las acciones de los gobiernos de turno en el ordenado y honesto manejo de la cosa pública, que es tan importante como estar pendiente de las áreas en las que esos gobiernos necesitan el apoyo del sector económico privado para esa solución de las necesidades básicas de las grandes mayorías.
La gestión de la actual gobernante inició el cambio por el camino correcto, cuando desde sus inicios encaminó sus acciones a la solución de las necesidades básicas de las comunidades tradicionalmente olvidadas por la mayoría de los gobiernos anteriores.
Comunidades en donde la salud, los alimentos, la educación correcta y el trabajo, fueron siempre artículos de lujo, comunidades que fueron visitadas por los políticos profesionales únicamente durante las campañas políticas, es decir cada cuatro o cinco años, pero a la que más nunca volvieron. Desde que asumió el cargo, casi todos los fines de semanas, la mandataria y sus inmediatos colaboradores en las áreas correspondientes, recorren las comunidades pobres del país estudiando las necesidades, en unos casos, y ejecutando las acciones oficiales de solución a los problemas, inaugurando obras, iniciando programas de desarrollo y entregando soluciones como viviendas, centros de salud, acueductos, aulas escolares, caminos de penetración, equipos de generación de energía eléctrica para la electrificación rural, entre otras soluciones. Paralelamente el Despacho de la Primera Dama, constantemente se encuentra también en las más apartadas comunidades del país aportando otro sin número de soluciones a los problemas básicos.
Una de las más grandes satisfacciones del actual gobierno, que con mucho orgullo se puede mencionar son las Granjas de Producción Auto Sostenibles, una batalla contra el hambre y la desnutrición. Las granjas representan una alternativa real, para combatir la desnutrición que afecta el 78% de los que habitan en áreas rurales de difícil acceso, a la fecha tenemos aproximadamente 1,300 granjas de Producción Auto Sostenibles.
La agenda social del actual gobierno ha tenido una magnífica receptividad en las instituciones.
Combatir la pobreza, atender los sectores en la educación, en la salud, en las viviendas de bajo costo y la provisión de agua potable, ha sido alguno de los grandes logros, propiciando definitivamente un cambio positivo entre los grupos tradicionalmente marginados y vulnerables de nuestro país. Estudios recientes de organismos internacionales como el PNUD, confirman la efectividad de la gestión oficial en el camino hacia el logro de la ejecución de la Agenda Social de la mandataria, en su camino hacia el logro del desarrollo social sostenible, por un Panamá de todos.
El cambio, como vemos, se ha iniciado por quien lo prometió, lo importante es que ahora, los panameños, ya nos consideremos de la clase política, la sociedad civil o del movimiento popular, nos incorporemos a la lucha por ese cambio, porque el país es de todos.
Constantemente, los panameños usamos las frases clase política, sociedad civil, movimiento popular, etc., y cabe preguntar si cuando hablamos en esa forma nos referimos a ciudadanos de diferentes países, porque yo entiendo que nuestro país de todos, lo bueno, lo malo y lo feo de él, nos debe afectar a todos, por lo tanto creo que el problema de cómo iniciar el cambio puede resolverse si como premisa básica aceptamos que el país es de todos y no del grupo gobernante de turno, ni de la sociedad civil, ni de los movimientos populares, y cuando entendamos que todos trabajemos en dirección al país que queremos y no el país que tenemos.
Si aceptamos la premisa básica, debemos entender que el objetivo común debe ser el logro de un desarrollo sostenible, es decir, alcanzar la solución de las necesidades básicas de la mayoría de los panameños, sin comprometer los recursos de las futuras generaciones, objetivo por el cual hasta el momento, no muchos se han preocupado si tomamos en cuenta que las cifras de los estudios socioeconómicos de organismos internacionales revelan que Panamá, es el segundo país de Latinoamérica con mayor desigualdad en la distribución de la riqueza.
Es plausible la actitud de vigilar las acciones de los gobiernos de turno en el ordenado y honesto manejo de la cosa pública, que es tan importante como estar pendiente de las áreas en las que esos gobiernos necesitan el apoyo del sector económico privado para esa solución de las necesidades básicas de las grandes mayorías.
La gestión de la actual gobernante inició el cambio por el camino correcto, cuando desde sus inicios encaminó sus acciones a la solución de las necesidades básicas de las comunidades tradicionalmente olvidadas por la mayoría de los gobiernos anteriores.
Comunidades en donde la salud, los alimentos, la educación correcta y el trabajo, fueron siempre artículos de lujo, comunidades que fueron visitadas por los políticos profesionales únicamente durante las campañas políticas, es decir cada cuatro o cinco años, pero a la que más nunca volvieron. Desde que asumió el cargo, casi todos los fines de semanas, la mandataria y sus inmediatos colaboradores en las áreas correspondientes, recorren las comunidades pobres del país estudiando las necesidades, en unos casos, y ejecutando las acciones oficiales de solución a los problemas, inaugurando obras, iniciando programas de desarrollo y entregando soluciones como viviendas, centros de salud, acueductos, aulas escolares, caminos de penetración, equipos de generación de energía eléctrica para la electrificación rural, entre otras soluciones. Paralelamente el Despacho de la Primera Dama, constantemente se encuentra también en las más apartadas comunidades del país aportando otro sin número de soluciones a los problemas básicos.
Una de las más grandes satisfacciones del actual gobierno, que con mucho orgullo se puede mencionar son las Granjas de Producción Auto Sostenibles, una batalla contra el hambre y la desnutrición. Las granjas representan una alternativa real, para combatir la desnutrición que afecta el 78% de los que habitan en áreas rurales de difícil acceso, a la fecha tenemos aproximadamente 1,300 granjas de Producción Auto Sostenibles.
La agenda social del actual gobierno ha tenido una magnífica receptividad en las instituciones.
Combatir la pobreza, atender los sectores en la educación, en la salud, en las viviendas de bajo costo y la provisión de agua potable, ha sido alguno de los grandes logros, propiciando definitivamente un cambio positivo entre los grupos tradicionalmente marginados y vulnerables de nuestro país. Estudios recientes de organismos internacionales como el PNUD, confirman la efectividad de la gestión oficial en el camino hacia el logro de la ejecución de la Agenda Social de la mandataria, en su camino hacia el logro del desarrollo social sostenible, por un Panamá de todos.
El cambio, como vemos, se ha iniciado por quien lo prometió, lo importante es que ahora, los panameños, ya nos consideremos de la clase política, la sociedad civil o del movimiento popular, nos incorporemos a la lucha por ese cambio, porque el país es de todos.