Por una universidad pluralista
Dos episodios recientes delatan la tendencia unilateralista que en asuntos de ideologías profesan las autoridades de la universidad creada por el presidente Harmodio Arias como un ámbito humanístico abierto a la libre discusión de ideas en todo campo de estudio. Por un lado, está el caso del periodista y escritor Guillermo Sánchez Borbón, a quien no se le confirió el premio de excelencia de la Universidad de Panamá acordado por la mayoría del jurado, valiéndose de subterfugios pseudolegalistas para ocultar la causa verdadera del sectarismo político, esto es las recias campañas contra Noriega y sus sicarios militares y civiles, que libró desde "La Prensa" el autor de la columna "En pocas palabras". Mientras, por ilustrativo contraste, se le negó la recompensa honorífica al adversario de la dictadura militar, en cambio se le rindió homenaje en vivo y en directo, al primer ministro de Cuba Fidel Castro.
Con motivo de la Cumbre Iberoamericana, llegaron a Panamá más de una veintena de presidentes y jefes de gobierno. Salvo el mandamás del régimen marxista- leninista, ninguno de los mandatarios fue invitado, y mucho menos homenajeado, por las altas autoridades universitarias, el FER, caracterizado por lanzar piedras y quemar llantas antes que por practicar el pluralismo, y algunos líderes sindicales, adeptos a la misma gimnasia de agitación, todos los cuales batieron palmas por quien apresa a los opositores y niega elementales derechos de disidencia.
No se cuestiona el acto dedicado al político cubano, porque el marxismo pertenece a las ideologías contemporáneas y debe estudiarse académicamente en sus variantes soviética, china, cubana, albanesa, etc. Lo que se critica es que la universidad estatal, sufragada con el aporte de los impuestos de los panameños, acuerpe a unos y rechace a otros, exalte a los comunistas y discrimine a los demócratas, incurriendo en un dogmatismo por completo inaceptable dentro del régimen de libertad de pensamiento vigente en Panamá.
No es ésta ciertamente la universidad que fundó Harmodio Arias y organizó Octavio Méndez Pereira. Por ello asiste fundamento a la Dra. Carmen Miró, destacada ex - profesora de la casa de estudios de La Colina, cuando afirma en reciente entrevista periodística que lo malo de la política criolla ha pasado a la Universidad de Panamá, en un juego de complicidades que desacredita lo que debe ser un foro humanístico abierto al debate y a la investigación.
Con motivo de la Cumbre Iberoamericana, llegaron a Panamá más de una veintena de presidentes y jefes de gobierno. Salvo el mandamás del régimen marxista- leninista, ninguno de los mandatarios fue invitado, y mucho menos homenajeado, por las altas autoridades universitarias, el FER, caracterizado por lanzar piedras y quemar llantas antes que por practicar el pluralismo, y algunos líderes sindicales, adeptos a la misma gimnasia de agitación, todos los cuales batieron palmas por quien apresa a los opositores y niega elementales derechos de disidencia.
No se cuestiona el acto dedicado al político cubano, porque el marxismo pertenece a las ideologías contemporáneas y debe estudiarse académicamente en sus variantes soviética, china, cubana, albanesa, etc. Lo que se critica es que la universidad estatal, sufragada con el aporte de los impuestos de los panameños, acuerpe a unos y rechace a otros, exalte a los comunistas y discrimine a los demócratas, incurriendo en un dogmatismo por completo inaceptable dentro del régimen de libertad de pensamiento vigente en Panamá.
No es ésta ciertamente la universidad que fundó Harmodio Arias y organizó Octavio Méndez Pereira. Por ello asiste fundamento a la Dra. Carmen Miró, destacada ex - profesora de la casa de estudios de La Colina, cuando afirma en reciente entrevista periodística que lo malo de la política criolla ha pasado a la Universidad de Panamá, en un juego de complicidades que desacredita lo que debe ser un foro humanístico abierto al debate y a la investigación.