Porque el agua no es transparente...
El tema del IDAAN se ha discutido hasta el cansancio. Sorprende, inclusive, que con nuestra baja capacidad de atención, nos haya llegado a cautivar por tanto tiempo, rezago aún visible trasladado de las primeras planas de los periódicos a las notas nacionales. Este proceso, sin embargo, se hartó de innumerables llamados a la cordura y artículos escritos - como éste, que al fin y al cabo nadie lee- que poco dijeron y nada significaron al final: el problema es más complicado, porque la pura terquedad sólo llega hasta tanto.
Las causas de tanto alboroto y tan aberrante falta de compromiso entre los protagonistas tenían un trasfondo más allá de la súbita bondad de un gobierno que decidió ejecutar impulsivamente algo que escribió mientras hacía campaña. Las glosas de El Universal decían que esto fue para mejorar la imagen del Ejecutivo. Es una teoría que tiene sentido; muy sabido es que las encuestas de carne poco a poco están adquiriendo el sabor de una sopa de hueso: la encuesta realizada por PSM - Sigma DOS y publicada en detalle el 25 de julio - antes que se destapara de lleno el debate del IDAAN - señalaba que el 78% de los indagados consideraba la gestión del Ejecutivo como mala y pobre, y también concluyó que el Lic. Endara resultaría favorecido con la candidatura del Partido Arnulfista. Y después, el diluvio. Tenía que hacerse algo, especialmente con las primarias de aquel partido tan encima. Pero falló. Esta estrategia terminó siendo un desastre, porque todo el engranaje político sufrió un desgaste increíble, la gente ahora desconfía aún más de quien suba al poder. Dadas las circunstancias, que se repita un escenario como Venezuela aquí en Panamá - como vaticinaba el maestro Sánchez Borbón en un artículo para Semanario hace unas semanas- parece un hecho cada vez más probable.
Otra explicación menos politiquera y más pragmática tiene igual o más sentido que la primera. Como explicaba el Lic. García Morales en el artículo "Economía Política de la Subasta de América Latina", estas modernizaciones se dan con el propósito de realizar un milagro: pagar la deuda externa. Sí, milagro porque dadas las paupérrimas condiciones actuales a nivel latinoamericano y aún con el progresivo endeudamiento que no parece terminar, seguimos pagando. Fue muy sospechoso que la FMI y Panamá firmaran, hace ya varios meses, una carta de intención para la posterior renegociación de la deuda estipulando: la privatización del Banco Hipotecario, la reforma tributaria y la reestructuración del IDAAN; letra muerta hasta ahora y todas condiciones para seguir alimentando a ese milagro, que por falta de liquidez, se ha visto reducida a revelación estancada. El BID, institución análoga a la mencionada, a finales de la década pasada prestó casi 42 millones para agilizar los estudios para la privatización del IDAAN. Pero no; ahora dicen que el IDAAN no puede ser considerado sujeto de crédito. En conclusión, el gobierno hubiera querido incluir parte de estos fondos en el presupuesto para balancearlo y así no fallar en el pago de la deuda. La experiencia me está dando la razón, la contabilidad está 56 millones en rojo y tuvieron que echar mano del dinero de las acciones provenientes de las empresas eléctricas para balancear los números. Sólo se necesitaba una cortina de humo... porque las experiencias que se viven en Argentina y en Cono Sur no son gratas coincidencias.
Pero lo triste es que con todo esto sucediendo, el asunto no quedaba allí. Carlos Sánchez, el ahora ex director del IDAAN, representaba lo que a nivel humano estaba carcomiendo la eficiencia de la institución: la partidocracia. Su administración permitió al Partido Cambio Democrático el cobro de cómodas mensualidades a los funcionarios afiliados a ese colectivo que allí laboraban a pretexto de ser voluntarias, hecho comprobado en las declaraciones del presidente de aquella asociación, Ricardo Martinelli, cuando aceptó el desarrollo de "una campaña de finanzas voluntaria para que todos seamos dueños del partido y nadie defina nuestra línea política" (El Pma. América, 29/9/00). El Art. 130 de la Constitución panameña es claro cuando prohíbe categóricamente "la exacción de cuotas o contribuciones a los empleados públicos para fines políticos, aún con el pretexto de que son voluntarias". Y nosotros, como pueblo, demostramos que no hemos ido más allá de aceptar gorras que nos tapen ese medio dedo de frente, porque en la encuesta anteriormente citada, ese partido resultó favorecido como uno de los menos corruptos.
El Ing. Laurencio Guardia, al aceptar el cargo como gerente del IDAAN, tuvo que haber dado un grito al aire al encontrarse equipos más ligados al ábaco que a la informática. Con una red que pierde 42 galones de los 100 que distribuye, hecho conocido por todos y hasta resaltado de vieja data por un estudio realizado en 1998, ¡claro que una institución no va a ser rentable si factura la mitad de lo que produce! Pero el gobierno, inclusive con esta información sobre el pupitre, no dio brazo a torcer y no quiso darle más importancia al mantenimiento de las líneas de distribución existentes aún cuando el informe realizado por el equipo panameño para el Tribunal Centroamericano del Agua resalta que - para vergüenza del gobierno- "en los últimos años, el
Las causas de tanto alboroto y tan aberrante falta de compromiso entre los protagonistas tenían un trasfondo más allá de la súbita bondad de un gobierno que decidió ejecutar impulsivamente algo que escribió mientras hacía campaña. Las glosas de El Universal decían que esto fue para mejorar la imagen del Ejecutivo. Es una teoría que tiene sentido; muy sabido es que las encuestas de carne poco a poco están adquiriendo el sabor de una sopa de hueso: la encuesta realizada por PSM - Sigma DOS y publicada en detalle el 25 de julio - antes que se destapara de lleno el debate del IDAAN - señalaba que el 78% de los indagados consideraba la gestión del Ejecutivo como mala y pobre, y también concluyó que el Lic. Endara resultaría favorecido con la candidatura del Partido Arnulfista. Y después, el diluvio. Tenía que hacerse algo, especialmente con las primarias de aquel partido tan encima. Pero falló. Esta estrategia terminó siendo un desastre, porque todo el engranaje político sufrió un desgaste increíble, la gente ahora desconfía aún más de quien suba al poder. Dadas las circunstancias, que se repita un escenario como Venezuela aquí en Panamá - como vaticinaba el maestro Sánchez Borbón en un artículo para Semanario hace unas semanas- parece un hecho cada vez más probable.
Otra explicación menos politiquera y más pragmática tiene igual o más sentido que la primera. Como explicaba el Lic. García Morales en el artículo "Economía Política de la Subasta de América Latina", estas modernizaciones se dan con el propósito de realizar un milagro: pagar la deuda externa. Sí, milagro porque dadas las paupérrimas condiciones actuales a nivel latinoamericano y aún con el progresivo endeudamiento que no parece terminar, seguimos pagando. Fue muy sospechoso que la FMI y Panamá firmaran, hace ya varios meses, una carta de intención para la posterior renegociación de la deuda estipulando: la privatización del Banco Hipotecario, la reforma tributaria y la reestructuración del IDAAN; letra muerta hasta ahora y todas condiciones para seguir alimentando a ese milagro, que por falta de liquidez, se ha visto reducida a revelación estancada. El BID, institución análoga a la mencionada, a finales de la década pasada prestó casi 42 millones para agilizar los estudios para la privatización del IDAAN. Pero no; ahora dicen que el IDAAN no puede ser considerado sujeto de crédito. En conclusión, el gobierno hubiera querido incluir parte de estos fondos en el presupuesto para balancearlo y así no fallar en el pago de la deuda. La experiencia me está dando la razón, la contabilidad está 56 millones en rojo y tuvieron que echar mano del dinero de las acciones provenientes de las empresas eléctricas para balancear los números. Sólo se necesitaba una cortina de humo... porque las experiencias que se viven en Argentina y en Cono Sur no son gratas coincidencias.
Pero lo triste es que con todo esto sucediendo, el asunto no quedaba allí. Carlos Sánchez, el ahora ex director del IDAAN, representaba lo que a nivel humano estaba carcomiendo la eficiencia de la institución: la partidocracia. Su administración permitió al Partido Cambio Democrático el cobro de cómodas mensualidades a los funcionarios afiliados a ese colectivo que allí laboraban a pretexto de ser voluntarias, hecho comprobado en las declaraciones del presidente de aquella asociación, Ricardo Martinelli, cuando aceptó el desarrollo de "una campaña de finanzas voluntaria para que todos seamos dueños del partido y nadie defina nuestra línea política" (El Pma. América, 29/9/00). El Art. 130 de la Constitución panameña es claro cuando prohíbe categóricamente "la exacción de cuotas o contribuciones a los empleados públicos para fines políticos, aún con el pretexto de que son voluntarias". Y nosotros, como pueblo, demostramos que no hemos ido más allá de aceptar gorras que nos tapen ese medio dedo de frente, porque en la encuesta anteriormente citada, ese partido resultó favorecido como uno de los menos corruptos.
El Ing. Laurencio Guardia, al aceptar el cargo como gerente del IDAAN, tuvo que haber dado un grito al aire al encontrarse equipos más ligados al ábaco que a la informática. Con una red que pierde 42 galones de los 100 que distribuye, hecho conocido por todos y hasta resaltado de vieja data por un estudio realizado en 1998, ¡claro que una institución no va a ser rentable si factura la mitad de lo que produce! Pero el gobierno, inclusive con esta información sobre el pupitre, no dio brazo a torcer y no quiso darle más importancia al mantenimiento de las líneas de distribución existentes aún cuando el informe realizado por el equipo panameño para el Tribunal Centroamericano del Agua resalta que - para vergüenza del gobierno- "en los últimos años, el