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Porras y Jované


Cuando analizamos la proyección política y moral de un estadista panameño, forjador de los cimientos democráticos de esta nación, como lo fue Belisario Porras, en un país que se encontraba sin rumbo fijo y amenazado por las garras del sistema colonialista, por un lado, y las acciones actuales de un dirigente como Juan Jované, de temperamento calmado, llevando su peculiar modo de conducirse hasta los más humildes servidores de la Caja de Seguro Social (CSS.), entonces nos referimos a dos héroes civiles nacionales. Ambos de trascendencia histórica por sus actos, separados por cien años de luchas patrióticas contra las pretensiones colonialistas de poderes extranjeros y contra la corrupción y explotación de gobernantes neoliberales.
El presidente Belisario Porras realizó sus estudios en Bogotá bajo la égida del ilustre jurisconsulto, presidente de Colombia, Dr. José Hilario López, quien lo envió a Bélgica como cónsul. Allí logró su especialización en Derecho. La independencia del Istmo lo sorprendió en su exilio en Nicaragua y más tarde en Costa Rica. A su regreso a la Patria, cuando consideró que su vida no correría peligro, recibió el repudio y ataques infundados e injustificados de un grupo de conservadores enquistados en el gobierno del Dr. Manuel Amador Guerrero. A tal extremo llegaron sus opositores, que lograron el despojo de su condición de ciudadano. La Corte Suprema también le suspendió todos sus derechos políticos en 1906. Luego, la Asamblea Nacional, haciéndose eco del clamor popular, decidió en 1907 devolver su ciudadanía al ilustre Dr. Porras. En 1912 es elegido presidente constitucional por aclamación del pueblo. Ocupó más tarde, en tres ocasiones, el solio presidencial.
Hemos conversado, en su despacho, con el Dr. Juan Jované en más de una ocasión, y siempre en lo vimos entusiasmado con la tarea de impulsar el mejoramiento de la CSS; salíamos de allí con la convicción de que la Institución al fin tenía al dirigente adecuado y propicio que se merecía. Pese a las diatribas y ataques internos y externos que recibía su administración, él no se daba por vencido, pues se trata de un hombre calumniado y vilipendiado por grupos que se esforzaban en minar y destruir su labor de salvamento de la institución que él recibió al borde a la ruina. Se trata de un administrador cuya conducta había sido puesta en tela de juicio por sus detractores, a pesar de la construcción de varias policlínicas y la adquisición de dos hospitales para la Caja.
El Dr. Belisario Porras gobernó a Panamá con una singular personalidad y autoridad frente a los desmanes y corruptelas que comenzaban a darse apenas transcurridos tres lustros de la independencia. Se trataba de un estadista nato y valiente; aprobando leyes de un profundo alcance social; de afirmación de la nacionalidad de toda injeniería extranjera con pretensiones colonialistas. Sus cualidades morales pronto lo convirtieron en líder por antonomasia de un movimiento reformador en lo moral y político en un Panamá convulsionado hasta sus raíces. Era consciente de la existencia de factores pasionales y emotivos que pretendían subyugar el alma y la mente de la clase humilde. Con todo fue un presidente optimista y con gran visión del futuro, creando un majestuoso hospital y otras instituciones, por lo que fue duramente criticado por sus opositores conservadores.
La CSS no podrá salvarse de la noche a la mañana, como si se tratara de una caja de pandora. El ilustre economista, Dr. Juan Jované, recibió la institución al borde del abismo. Al año siguiente de su gestión había dinero para salvar al gobierno central del grave déficit presupuestario que le aquejaba. Ahora tal gobierno necesita con urgencia que la CSS le transfiera de sus reservas unos 500 millones de dólares, también para equilibrar el déficit del corriente año fiscal; para pagar los servicios a la deuda externa -eterna-; y, por qué no decirlo, para sufragar los gastos de la campaña política que se avecina. El Ejecutivo debe sacar sus manos de la CSS; de no hacerlo la institución colapsará pronto.
Sólo el pueblo salva al pueblo. A Jované no se le puede dejar solo, es necesario apoyarlo hasta las últimas consecuencias. Alguien dijo que en la vida de los pueblos hay hombres para quienes la realización de su destino es cuestión de vida o muerte. Jované ha emprendido una labor reformadora de la CSS pese a lo que afirman sus detractores dedicados únicamente a la rutina, la hipocresía y al servilismo. La grave crisis financiera por la que atraviesa el Seguro Social ha sido estigmatizada en la persona de Jované; no obstante, las principales causas de tal crisis apuntan hacia los patronos morosos que no pagan la cuota obrero-patronal; hacia la enorme acumulación de cuotas que el gobierno central ha dejado de pagar; hacia los intereses miserables que el Banco Nacional, que a manera de dádivas, paga por las enormes reservas depositadas a plazo fijo (utilizados para cumplir compromisos del gobierno) por la CSS; hacia la intención del gobierno de estrangular a la institución obligando al administrador para que invierta en bonos del Estado más de 500 millones de dólares sin decirle en forma detallada cuáles serían los destinos de semejante fortuna. Jované, cuya responsabilidad ha consistido en dirigir con honestidad a la Caja, nunca estuvo de acuerdo con tales intenciones del gobierno, lo que ha motivado su salida abrupta de la administración aduciéndose su ineficiencia. Se trata de un despido basado en sofisma, conspiraciones y mentiras de un sector de la Junta Directiva. Los marginados y la clase trabajadora tienen en sus manos la solución a la crisis financiera de la CSS.

101 años de Panamá América

 
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