Potestad aduanera en el aeropuerto
En los medios de comunicación vimos el informe internacional sobre estrategia en el control de narcóticos, conocida como INCSA (sus siglas en inglés), en donde se indica que "Panamá es uno de los principales países de control logístico y envío de drogas hacia los Estados Unidos y Europa".
En relación con Panamá, se tomó en cuenta, principalmente, la posición geográfica de nuestro país y en donde se destacan cuatro áreas importantes: 1. Los puertos de contenedores. 2. La carretera Panamericana. 3. El aeropuerto Internacional de Tocumen y las numerosas pistas de aterrizajes sin control; y 4. Las costas del Atlántico y del Pacífico que facilitan el movimiento de la droga procedente de Suramérica.
Actualmente, nuestro país ha tenido un desarrollo notable en las actividades comerciales aéreas, considerándose al Aeropuerto de Tocumen como hub de las Américas.
El Aeropuerto Internacional de Tocumen, con un espacio de 750 hectáreas y en donde operan 16 aerolíneas de pasajeros y 10 de cargas, tiene un ambicioso proyecto de ampliación y modernización en donde se calcula una inversión superior a los 85 millones de balboas. En el terminal de pasajeros esto incluye 22 nuevos y modernos puentes de abordaje, tipo móvil telescópicos, que se ajustan al tamaño de las aeronaves. También, la implementación de un nuevo y moderno sistema de administración de equipaje de entrada, salida y en tránsito, y la construcción de nuevas posiciones para aeronaves de carga. En la terminal de carga se construyeron nuevas galeras para las empresas operadoras de transporte de carga y la ampliación del área de plataforma de dicho sitio.
Tomando en cuenta el INCSA y la ampliación y modernización del aeropuerto nos preguntamos entonces, ¿hasta dónde la Autoridad Nacional de Aduanas está en la capacidad para ejercer su potestad aduanera a fin de controlar, vigilar y fiscalizar el movimiento de pasajeros y de carga en esa terminal aérea? Observamos que se requiere aumentar el personal, selectivo y entrenado, no sólo para aforar la carga, sino para detectar el ocultamiento de precursores químicos, drogas ilícitas, dineros, armas, etc. en los aviones, en las bodegas, en los pasajeros (mulas) y en la misma carga aérea; de igual manera, reactivar la Sección Canina mejorando el entrenamiento de los perros detectores de droga y de dinero; equiparar con vehículos, herramientas y material de alta tecnología, de manera que, se ejerza la potestad aduanera paralelamente a la ampliación del Aeropuerto, al crecimiento del transporte aéreo y al desarrollo comercial del país.
Nunca olvidemos el rol de Aduana en la seguridad del país.