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Prados del Este


En las inundaciones que se dieron el 17 de septiembre pasado, murieron humildes panameños, especialmente infantes. Ni una sola de las víctimas fatales vivía en Prado del Este. Sin embargo, la situación de esta barriada ha acaparado la atención de los medios de comunicación desde aquel aciago día. Que no se me malinterprete. Sin duda, es una situación delicada y muy dramática que familias panameñas de bajos ingresos hayan contraído deudas a muy largo plazo con el noble propósito de tener una vivienda propia y que ahora resulte que han adquirido residencias con un sinnúmero de vicios ocultos que, no sólo representan un peligro para su vida y sus escasas pertenencias, sino que les hará casi imposible recuperar su inversión.
Lo que está sucediendo con Prados del Este también tiene una especial significación por el financiamiento ofrecido por el Banco Nacional a los promotores del proyecto. Sin embargo, lamentablemente, lo cierto es que existen muchas otras urbanizaciones, especialmente en Panamá Oeste y Panamá Este, donde los residentes han sido vulgarmente estafados por los promotores de las mismas. Tan es así, que en las más recientes inundaciones, se pudo apreciar en las fotografías de los diarios locales, otras áreas urbanas de la ciudad capital que se vieron severamente afectadas. ¿Y qué decir del suplicio que viven desde hace muchos años los moradores de Chanis, por dar sólo un ejemplo?
Prados del Este debe constituirse en la gota que derramó el vaso de agua. Las autoridades, sobre todo las del Ministerio de Vivienda, ANAM y municipales, deben poner mano dura y ser rigurosas en la revisión de los planos y de los estudios de impacto ambiental, en el otorgamiento de los permisos y en la fiscalización de las obras. Ojalá que se cumpla con la obligación de presentar una ley integral en materia de desarrollo urbano en los próximos meses, para que en la Asamblea podamos hacer una discusión amplia sobre un tema tan importante para el futuro de todos.
Pero el peligro de concentrarnos en Prados del Este, consiste en que olvidemos que quienes murieron en dicha jornada trágica, vivían en asentamientos informales a la orilla de las cuencas. Allí hay un grave problema que debemos atender. La situación de miles de panameños que viven en la pobreza, que no tienen acceso alguno al crédito necesario para soñar siquiera con vivir en una urbanización, aun con los problemas que tienen Prados del Este y otras más. Miles de panameños que invaden tierras privadas o del Estado y que construyen sin planificación alguna, sin pedir permisos de construcción o de ocupación y que no siguen las especificaciones técnicas ni de Ley.
La vida de esas familias corre un peligro constante y parece condenada a la marginalidad, con todas las penurias que ésta conlleva. ¿Qué hacer con esos asentamientos informales? ¿Cómo regularizar su situación? ¿Cómo planificar la ciudad para ofrecerles mayor seguridad y mejor calidad de vida? ¿Cómo evitar que mueran más en una próxima inundación? Son preguntas que no debemos dejar de hacernos y que más bien, es necesario buscarles respuesta.
¿Prevaleció el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando una Asamblea cuyo mandato había expirado y ya no era representativa del país, osó sancionar las reformas, sin tener la competencia para ello?
¿Prevaleció el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando el Presidente de la Asamblea Legislativa ordenó -el pasado viernes- impedir la entrada al recinto legislativo del Magistrado Presidente de la Corte Suprema de Justicia?
¿Prevaleció el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando el Gobierno viola la Constitución al declarar "vacante" la posición de Magistrado del Presidente de la Corte Suprema de Justicia y la Asamblea Legislativa, a pesar de las flagrantes violaciones al debido proceso, avala la actuación del Ejecutivo y nos hunde más en el pseudoconstitucionalismo?
Y ahora, ¿prevalece el derecho sobre el poder o el poder sobre el derecho cuando un amparo de garantías constitucionales es engavetado en flagrante violación del debido proceso y ante la gravedad y la inminencia del acto recurrido?
La Constitución militarista reformada, vigente a partir de ayer y en manos de unos yuppies fanáticos del poder -que no tienen derecho a hablar de derecho- nos alejará aún más de la democracia participativa. Por ello, con Lassalle les recordamos: "Sólo en la democracia reside el derecho, en toda su plenitud, y en ella residirá también pronto, en toda su integridad, el poder".

101 años de Panamá América

 
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