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Precios de la canasta


Comparar los precios de los alimentos en Panamá y Estados Unidos, no es correcto. Algunos lo vienen haciendo, suponemos, para que mantengamos como país el rumbo de la apertura y libre comercio, en tiempos de la actual crisis económica mundial. Pero recurrir a este tipo de herramienta, es falaz.

Estados Unidos, dicen, registra una baja del precio de los alimentos mientras Panamá acumula un aumento preocupante en ese rubro. No obstante, no hay punto de comparación. Estados Unidos es autosuficiente y un gran exportador de alimentos al mundo. Su agro está fuertemente subsidiado y puede, por tanto, mantener precios artificialmente bajos. Panamá, en cambio, es un masivo importador de alimentos. Su inflación es, por tanto, traída de afuera. Además, no se autoabastece y su producción es muy vulnerable al alto precio de los insumos. Es altamente dependiente de tecnología y semillas extranjeras, por cuya patente debe pagar muy caro. Todo eso encarece.

Otro factor es la recesión que afecta con severidad a Estados Unidos, mientras Panamá sigue creciendo vigorosamente. En recesión, los precios caen y la gente no compra, provocando una caída de precios. En tiempos de prosperidad, como el que goza Panamá, la gente compra mucho y los precios se elevan por la mayor demanda. Comparar los precios de economías tan disímiles podría ser pues, un error craso.

101 años de Panamá América

 
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