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Precios, elemento básico en el desarrollo agropecuario


Como hemos venido diciendo anteriormente, al trazar cualquier política debemos evitar el fundamentalismo. Así mismo debe quedar claro que algunas de las dificultades del ramo agropecuario, únicamente los resolveremos con el desarrollo de sectores no agropecuarios. Esto es así, porque para nuestro país la agricultura es demasiado importante para un gran sector de la población para ser dejada a su propia suerte; en consecuencia, todo plan ideado para mejorar el área debe realizarse como parte integral del desarrollo económico general del país.
Hay que hacer notar que el Plan Panamá Rural 2001-2004, que propone el Ing. Pedro A. Gordón, Ministro de Desarrollo Agropecuario, trata de resolver el aumento de la productividad con la equidad en la distribución del ingreso, de forma que no haya una concentración de recursos limitados, por primera vez en nuestro país. Por lo tanto, la asignación de recursos va a depender tanto como de la tecnología, como de los gustos o necesidades, la importancia relativa depende de situaciones particulares, la voluntad política y la capacidad administrativa para realizar los cambios.
Todo esto no se va a lograr sin una política de precios. Sabemos que no todos los productores responden en todas partes a los incentivos económicos. Sin embargo, es conocido que con un grado mínimo de ganancias y mejorando el transporte y mercadeo de los productos, los agricultores reaccionan de manera favorable a estos incentivos. De forma que aunque mejoremos medidas técnicas y de organización para aumentar la producción, hay que combinar éstas con políticas económicas conducentes a aprovechar esta disposición a corresponder al incentivo de los precios de la oferta y la demanda.
En la mayoría de los casos, la adopción (en nuestro caso podría ser la reconversión) de nuevos elementos integrantes de la producción, depende decisivamente de los precios y el ambiente de riesgo. Para que podamos tener una política de precios que lleve adelante el desarrollo agropecuario hay que conocer y manejar varios factores, tal como la variabilidad de precios agropecuarios, los precios relativos de varios tipos de cultivos, costos de insumos, la razón de los precios de venta a los precios de costos y sobre todo, la relación del nivel general de precios de los productos agropecuarios al nivel general de precios de los productos no agrícolas; es por ello, que la regulación de precios no es viable, pues afectará simultáneamente a todas estas relaciones de precios fundamentales.
En este sentido, la estabilidad de precios es más que conveniente, ya que las fluctuaciones exageradas aumentan los riesgos que confronta el agricultor y no ofrecen, en realidad, ninguna ventaja compensatoria a la sociedad en su conjunto. En nuestro concepto, hay únicamente tres herramientas al alcance de las autoridades del sector; la primera sería fijar, por parte del gobierno, precios mínimos para un número reducido de productos (reconocemos que en estos momentos no sabemos si esto es permitido bajo los lineamientos de la Organización Mundial del Comercio). Sin embargo, no vemos por qué habría oposición a esta medida, si tomamos en cuenta que en casi toda actividad comercial, productiva y de servicios hay un precio mínimo o base para fijar las ganancias y en algunas profesiones liberales, inclusive, hay tarifas mínimas por la prestación de servicios. Esta fijación de precios mínimos requiere de estudios técnicos y de cierta experiencia, ya que la idea es que estos mínimos en la base inferior, evita la especulación en momentos de escasez y el derrumbe de precios de haber abundancia. Esto, por supuesto, no puede lograrse por medio de una ley únicamente, requiere de una red adecuada de silos, almacenes y adecuado transporte para mantener reservas, lo que reduciría la fluctuación de precios. Esta estabilidad de manera alguna necesita ser absoluta, debe haber la flexibilidad necesaria.
El Instituto de Mercadeo Agropecuario, bajo la dirección del Dr. Hatuey Castro, se está encaminando en este sentido (dentro de las limitaciones legales, físicas y económicas del IMA); así vemos que las ferias y mercados no son otra cosa que medios para lograr una adecuada comercialización y estabilidad de precios para el productor.
La segunda alternativa que vemos para una estabilidad de precios desde el punto de vista de reducir riesgos es un sistema de mercado de "futuros" (los productos pueden venderse antes de la cosecha, el engorde, etc.) Este sistema permite al productor el precio de por lo menos parte de su producción y así él podrá planificar su inversión adecuadamente, se le facilita el crédito y la adquisición de insumos para esa producción. Se trabaja actualmente, en la Bolsa Agropecuaria, una iniciativa que hemos notado trata de impulsar el Lic. Iván Ríos Presidente de ACOVIPA.
Una tercera alternativa que es viable ejecutar, con el fin de estabilizar los precios, sería el sistema de pignoración, de manera que el productor (por supuesto para los productos que sean susceptibles de este tratamiento), pueda obtener liquidez con base al descuento de documentos negociables en la banca comercial o que se sirva de colateral para iniciar un nuevo ciclo de producción en el momento oportuno y adecuado.
Por supuesto que es difícil que exista consenso en cuanto a precios, el público consumidor con todo derecho reclama precios justos con productos de calidad y entre más bajos mejor, esto sólo podría lograrse a base de reducir los costos de producción subsidiando los insumos, costo del dinero (interés) etc. pero bien sabemos que estas medidas ya no son aceptadas en un mundo globalizado.
Por otro lado, el productor reclama mejores precios y esto sólo puede lograrse con un alza de precios, lo que no sería justo, pues esta alza la recibe tanto el productor mediocre como el que ha invertido en tecnología, y esto podría traer como consecuencia, bajas en la producción, ya que muchos preferirían producir menos una vez llenen sus expectativas económicas.
En ambos casos la situación es compleja por tratarse de un sector tan sensitivo, sin embargo no ocurre lo mismo en otros sectores en donde se conocen los costos de una actividad y se le agrega la ganancia estimada "overhead", para fijar el precio final.
Creemos que poco a poco iremos hacia una mejoría en las actividades del sector agropecuario y con el esfuerzo de todos llegará el momento que la agricultura reciba una mejor porción de la renta nacional. Por eso proponemos que se refuerce el presupuesto del IMA para que pueda brindar un servicio adecuado a productores y consumidores funcionando, como un ente catalizador entre ambos.

101 años de Panamá América

 
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