Preguntas gordas, respuestas flacas
SOBRE la ampliación siguen pendientes de respuesta aspectos medulares; por ello, insistiré en reiterarlos, en este y futuros artículos, con la esperanza de que el gobierno de "la patria nueva", alguien de la ACP o alguno de "los voluntarios" que la ayudan, "desinteresadamente", asuma el reto de contestar, saliéndose del libreto de la propaganda que, como disco rayado, todos los días, repite y repite, "las deslumbrantes maravillas" del proyecto.
En un escrito anterior, señalaba que los promotores del proyecto deben tener, debidamente planificados y calculados, el tiempo y los materiales y recursos humanos, que serán necesarios para ejecutar cada una de las etapas de la construcción del proyecto. En el lenguaje de la construcción de obras, eso se representa con un PERT, que es un cronograma de ejecución. Y, por supuesto, que la Autoridad del Canal debe haber elaborado más de uno (si no lo tuvieran sería una descomunal irresponsabilidad). Todo lo que pedimos es que lo hagan público, con la misma diligencia y profusión con que nos atiborran de vaguedades y simplificaciones estúpidas.
En un orden lógico, la primera etapa de la construcción debe ser la excavación, mejor decir, la continuación de la excavación, de la zanja que empezaron los Estados Unidos, hace más de 60 años y la profundización y ensanche de los cauces de navegación, principalmente del Corte Culebra. En las mismas zanjas que todavía existen y que son las que se utilizarían para la eventual ampliación, es donde tendrían su asiento las nuevas esclusas.
La ejecución de la primera etapa debería durar, digamos, 12, 18 ó 24 meses. La ACP (o la ACP y el Organo Ejecutivo o el Organo Ejecutivo o "los voluntarios oficiosos") deben poder dar, para que no sólo ellos sino todos lo sepamos, respuestas sencillas a preguntas como las siguientes: 1) ¿Cuánto tiempo durará, específicamente, la etapa de excavaciones? 2) ¿Se contratará la excavación con una o con varias empresas? 3) Se utilizarán explosivos o excavadoras gigantescas? 4) ¿Estas existen en Panamá o las traerán de afuera los contratistas? 5) ¿El personal que operaría esos equipos vendrá de afuera? 6) ¿Quién se encargará de transportar la tierra que se extraiga y en dónde la echarán? Y, lo más importante: 7) ¿Cuántas personas, aproximadamente, trabajarían en esa fase? Y de esas, ¿Cuántos serán panameñas y panameños?
El propósito de estas preguntas, por demás elementales, es que se explique y aclare, por etapas y detalladamente, dónde estarían los cientos de miles de empleos que irresponsablemente se han prometido Como los señores de la ACP tienen por hábito, asumir que el resto del pueblo panameño o no merece esas explicaciones o está incapacitado para entenderlas, para nada me extrañaría que se hagan los tontos y evadan contestar. Mi convicción y la de muchos panameños, es que esas promesas son falsas y carentes de sustentanción.
Señores de la ACP: Por favor, contesten, sin rodeos, sin tapujos y en lenguaje llano. ¡El pueblo espera!
En otro artículo, publicado en el Panamá América, utilizando la metáfora de las peleas de los loros por instalarse en las estacas cuando éstas son escasas, la asimilaba a la pelea que presenciamos diariamente por apoderarse de las dirigencias de los partidos políticos; y que se explica, porque en la democracia castrada que vivimos en Panamá, ellos son la única plataforma desde la cual se puede aspirar a compartir el reino de "las garzas cautivas" y las cosas que de allí chorrean, cuando el norte no es servir al pueblo sino el provecho propio.
Los siete partidos vigentes (dando por sentado que dos de ellos consumarán su fusión para dar paso a un nuevo engendro, que se conocerá como la Unión Patriótica), parecieran tener definidas sus jefaturas. Unos, porque han concluido la etapa del canibalismo interno y, otros, porque están casadas con la detentación del poder. Por el lado de "la llamada oposición", panameñistas, molirenas, cambidemócratas, y solidarios y liberales, que ahora unidos o fundidos, seguramente se llamarán "patrióticos" hay un mínimo de cuatro esperanzados ciudadanos a los cuales les late con fuerza el corazón, cada vez que ven una foto de la silla presidencial. Por el lado de la "papa nueva" se abanican varias posibilidades, entre ellas, hasta un nuevo intento reeleccionista (nadie aprende en cabeza ajena), que esperan navegue según el viento que sople como resultado del referendo.
Los denodados empeños por jefaturar los partidos y, por alcanzar el solio presidencial, o retenerlo, ahora tienen un monumental valor agregado; no se trata solamente del control del Presupuesto Público regular, sino de manejar, además, los miles de millones en negocios que generaría el proyecto de la ampliación del Canal.
El gobierno de "la patria nueva", que ya nos ha dado más de una prueba de "las artes" que aprendió de sus progenitores de la dictadura, calculadamente, trata de convertir el proyecto de la ampliación en su "pasaporte" para perpetuarse en el poder. Hasta ahora, y gracias a una oposición que no ha sabido o no ha querido cumplir su responsabilidad de orientar a la ciudadanía, o porque alienta la esperanza de que también les tocará en el reparto de los beneficios, pareciera que el gobierno lleva la ventaja. La oposición, ha quedado entrampada en sus propios errores y su falta de cálculo político, de los que es patético ejemplo la chambonada que cometieron en la Asamblea, cuando aprobaron el proyecto de ley sobre la ampliación, con la pueril excusa de que "su voto afirmativo no fue a favor de la ampliación sino para permitir que el pueblo panameño tenga la oportunidad de decidir en el referendo".
El proyecto de la ampliación ni es urgente ni es lo que el gobierno le vende al país, pero si se aprueba, en los términos y cuando lo quiera el gobierno de turno, sería el trampolín que el PRD utilizaría para perpetuarse en el poder. Si la oposición así lo entendiera, también debiera vencer su miedo y adversarlo abiertamente. Afortunamente, muchas otras voces se siguen levantando para hacer cuestionamientos específicos, para los que el gobierno, ni la ACP, ni los voluntarios oficiosos tienen respuesta. Y el pueblo así lo está percibiendo, como lo prueban los sondeos que realiza el propio gobierno que, sabedor de que no las tiene todas consigo, comienza a dar señales de preocupación. Eso, y no otra cosa, es lo que reflejan las últimas manifestaciones oficiales, plagadas de acusaciones y advertencias sobre conductas dolosas y "agendas ocultas", por parte de quienes, en ejercicio de la libertad de expresión y del derecho a cuestionar, simple y sencillamente, pedimos explicaciones y queremos las respuestas.
En un escrito anterior, señalaba que los promotores del proyecto deben tener, debidamente planificados y calculados, el tiempo y los materiales y recursos humanos, que serán necesarios para ejecutar cada una de las etapas de la construcción del proyecto. En el lenguaje de la construcción de obras, eso se representa con un PERT, que es un cronograma de ejecución. Y, por supuesto, que la Autoridad del Canal debe haber elaborado más de uno (si no lo tuvieran sería una descomunal irresponsabilidad). Todo lo que pedimos es que lo hagan público, con la misma diligencia y profusión con que nos atiborran de vaguedades y simplificaciones estúpidas.
En un orden lógico, la primera etapa de la construcción debe ser la excavación, mejor decir, la continuación de la excavación, de la zanja que empezaron los Estados Unidos, hace más de 60 años y la profundización y ensanche de los cauces de navegación, principalmente del Corte Culebra. En las mismas zanjas que todavía existen y que son las que se utilizarían para la eventual ampliación, es donde tendrían su asiento las nuevas esclusas.
La ejecución de la primera etapa debería durar, digamos, 12, 18 ó 24 meses. La ACP (o la ACP y el Organo Ejecutivo o el Organo Ejecutivo o "los voluntarios oficiosos") deben poder dar, para que no sólo ellos sino todos lo sepamos, respuestas sencillas a preguntas como las siguientes: 1) ¿Cuánto tiempo durará, específicamente, la etapa de excavaciones? 2) ¿Se contratará la excavación con una o con varias empresas? 3) Se utilizarán explosivos o excavadoras gigantescas? 4) ¿Estas existen en Panamá o las traerán de afuera los contratistas? 5) ¿El personal que operaría esos equipos vendrá de afuera? 6) ¿Quién se encargará de transportar la tierra que se extraiga y en dónde la echarán? Y, lo más importante: 7) ¿Cuántas personas, aproximadamente, trabajarían en esa fase? Y de esas, ¿Cuántos serán panameñas y panameños?
El propósito de estas preguntas, por demás elementales, es que se explique y aclare, por etapas y detalladamente, dónde estarían los cientos de miles de empleos que irresponsablemente se han prometido Como los señores de la ACP tienen por hábito, asumir que el resto del pueblo panameño o no merece esas explicaciones o está incapacitado para entenderlas, para nada me extrañaría que se hagan los tontos y evadan contestar. Mi convicción y la de muchos panameños, es que esas promesas son falsas y carentes de sustentanción.
Señores de la ACP: Por favor, contesten, sin rodeos, sin tapujos y en lenguaje llano. ¡El pueblo espera!
En otro artículo, publicado en el Panamá América, utilizando la metáfora de las peleas de los loros por instalarse en las estacas cuando éstas son escasas, la asimilaba a la pelea que presenciamos diariamente por apoderarse de las dirigencias de los partidos políticos; y que se explica, porque en la democracia castrada que vivimos en Panamá, ellos son la única plataforma desde la cual se puede aspirar a compartir el reino de "las garzas cautivas" y las cosas que de allí chorrean, cuando el norte no es servir al pueblo sino el provecho propio.
Los siete partidos vigentes (dando por sentado que dos de ellos consumarán su fusión para dar paso a un nuevo engendro, que se conocerá como la Unión Patriótica), parecieran tener definidas sus jefaturas. Unos, porque han concluido la etapa del canibalismo interno y, otros, porque están casadas con la detentación del poder. Por el lado de "la llamada oposición", panameñistas, molirenas, cambidemócratas, y solidarios y liberales, que ahora unidos o fundidos, seguramente se llamarán "patrióticos" hay un mínimo de cuatro esperanzados ciudadanos a los cuales les late con fuerza el corazón, cada vez que ven una foto de la silla presidencial. Por el lado de la "papa nueva" se abanican varias posibilidades, entre ellas, hasta un nuevo intento reeleccionista (nadie aprende en cabeza ajena), que esperan navegue según el viento que sople como resultado del referendo.
Los denodados empeños por jefaturar los partidos y, por alcanzar el solio presidencial, o retenerlo, ahora tienen un monumental valor agregado; no se trata solamente del control del Presupuesto Público regular, sino de manejar, además, los miles de millones en negocios que generaría el proyecto de la ampliación del Canal.
El gobierno de "la patria nueva", que ya nos ha dado más de una prueba de "las artes" que aprendió de sus progenitores de la dictadura, calculadamente, trata de convertir el proyecto de la ampliación en su "pasaporte" para perpetuarse en el poder. Hasta ahora, y gracias a una oposición que no ha sabido o no ha querido cumplir su responsabilidad de orientar a la ciudadanía, o porque alienta la esperanza de que también les tocará en el reparto de los beneficios, pareciera que el gobierno lleva la ventaja. La oposición, ha quedado entrampada en sus propios errores y su falta de cálculo político, de los que es patético ejemplo la chambonada que cometieron en la Asamblea, cuando aprobaron el proyecto de ley sobre la ampliación, con la pueril excusa de que "su voto afirmativo no fue a favor de la ampliación sino para permitir que el pueblo panameño tenga la oportunidad de decidir en el referendo".
El proyecto de la ampliación ni es urgente ni es lo que el gobierno le vende al país, pero si se aprueba, en los términos y cuando lo quiera el gobierno de turno, sería el trampolín que el PRD utilizaría para perpetuarse en el poder. Si la oposición así lo entendiera, también debiera vencer su miedo y adversarlo abiertamente. Afortunamente, muchas otras voces se siguen levantando para hacer cuestionamientos específicos, para los que el gobierno, ni la ACP, ni los voluntarios oficiosos tienen respuesta. Y el pueblo así lo está percibiendo, como lo prueban los sondeos que realiza el propio gobierno que, sabedor de que no las tiene todas consigo, comienza a dar señales de preocupación. Eso, y no otra cosa, es lo que reflejan las últimas manifestaciones oficiales, plagadas de acusaciones y advertencias sobre conductas dolosas y "agendas ocultas", por parte de quienes, en ejercicio de la libertad de expresión y del derecho a cuestionar, simple y sencillamente, pedimos explicaciones y queremos las respuestas.