Pregúntenle a los recién salidos
¿Por qué los políticos son tan tercos y no escuchan a quienes tratan de abrirles los ojos ante situaciones que han sucedido y que sin duda volverán a repetirse con los mismos resultados negativos o fatales para sus partidos y para la sociedad? En la calle me preguntan, ¿por qué actúan nuestras nuevas autoridades en contra de los mismos principios que antes defendían con vehemencia? Como no soy psicólogo mi respuesta es sencilla: tiene que ver directamente con ese soporífero llamado “Poder” ya que las cosas se ven distintas cuando estás afuera a cuando estas adentro, les añado que, el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra dos veces. Nos negamos aprender en “cabeza ajena” y hasta pensamos que mezclando los mismos ingredientes vamos a obtener una reacción química distinta. Otros me piden consejos sobre mi experiencia como funcionario de alta jerarquía, confieso que trabajar para el gobierno es algo difícil de enseñar, es como ser padre de familia cada hijo es muy diferente al otro, de manera que saber hacerlo más o menos bien solo se aprende con la práctica. Igual entrenar buenos funcionarios es lento y oneroso y esa es la razón por la cual debemos promover la carrera administrativa y diplomática para poder ofrecer servicios más o menos satisfactorios al contribuyente. Similar sucede con los proyectos del gobierno anterior, comenzamos de cero o sea perder un año para darnos cuenta que algo positivo había en lo que se estaba haciendo y que el problema era como se estaba haciendo. Partimos promoviendo nuevas leyes o cambiando con efecto retroactivo otras que después tendremos que modificar pues en el camino realizamos que en realidad lo que faltaba eran reglamentaciones y recursos económicos o humanos para su ejecución. El país tiene más leyes de las que necesita y hay que hacerlas cumplir, pero siempre mediante las autoridades competentes. No existen formulas mágicas para aplicar las normas legales, solo busquemos magistrados y jueces probos e invirtamos más recursos en nuestro sistema de Justicia. Es obvio que otra solución es la autocracia, al respecto considero que el primer “mazazo” fue un buen mensaje, el segundo lo encontré al filo de la seguridad jurídica y los demás con rasgo mediático populista; espero que no terminemos en costosas demandas ante Cortes Internacionales. Recordemos nuestro reciente pasado, un verdadero líder no se gana el respeto de su pueblo golpeando con el machete sino negociando, conciliando e imponiendo principios éticos y morales. La autoridad, las adulaciones y los ratings son muy transitorias y por lo tanto debemos accionar y legislar para cuando estemos afuera de ese poder; si no pregúntenle a los recién salidos.