Premios a la impolutez
Como si no fueran suficientes todas sus mamarrachadas previas, "la patria nueva" nos regala otra joya de su inagotable inventiva para la desfachatez: Los premios a la “impolutez”; concedidos por la suma sacerdotisa de las virtudes ciudadanas: la Secretaria Ejecutiva del Consejo Nacional para la Transparencia, con pergaminos de lujo y medallas de honor incluidos, en los que la infrascrita declara "honestos más allá de toda duda o sospecha" a una serie de personajes oficiales y entidades gubernamentales.
Como el nuestro es un país con una acendrada vocación para los premios y los reinados, la susodicha funcionaria, de comprobada "creatividad", nos desayunó impartiendo absoluciones, a diestra y siniestra; declarando a varios ministerios y entidades "expresión viviente y ejemplo para las presentes y futuras generaciones" de la más acrisolada honradez.
Pero, cuando de manera presurosa las huestes montenegrianas, con bombos y platillos construían el majestuoso altar donde "sus escogidos" serían elevados al olimpo de la suprema virtud, vino el zambombazo: El llamado a ocupar el sitial de honor, el Ministerio de Educación, se desplomó como una papaya, al descubrirse el monumental desfalco del FECE en el que, como todo el mundo sospecha pero difícilmente llegará a aclararse, hay envueltos muchos monos y monas gordas. Los dineros del FECE, destinados a reparar centros escolares se esfumaron por la indolencia e ineptitud de los ministros de Educación, de la Contraloría, del Banco Nacional y algún día, sabremos de quienes más; pero dudo mucho que eso ocurra mientras "la patria nueva" maneje los hilos del poder.
En nuestro país ocurren cosas sorprendentes, como que la mismísima creadora de los premios a la impolutez se desboque arengando candidaturas políticas en un acto que, no podía ignorarlo, se pagó con fondos públicos. Ese solo hecho amerita separarla del cargo que mal ocupa y del que abusó, sin ningún sonrojo. El acto fue público, hay grabaciones de sus palabras y la denuncia fue oportunamente presentada y sustentada. Sin embargo, la Fiscalía y el Tribunal Electoral nada han hecho y dudo mucho que algo hagan.
La llamada Secretaría Ejecutiva anticorrupción, supuestamente depende de un Consejo Nacional de Transparencia, en el que participan representantes de diferentes sectores de la sociedad panameña. ¿Aprobaron sus miembros el otorgamiento de esos desfachatados premios? ¿Tienen ellos algo que decir sobre las actuaciones de su supuesta subordinada? Si, oportunamente, no lo aclaran sobre ellos también caerá la condena pública.
Pero, aunque el desbocamiento de la llamada “zarina” (alguien debe avergonzarse por haber inventado ese apelativo absurdo), aisladamente considerado merece sanción, no debe olvidarse que éste ocurrió en un acto político organizado por la ministra de Vivienda, que no niega haberlo financiado con recursos de su despacho. A dos o tres servidores públicos y candidatos se los ha sancionado antes por infracciones de mucha menor importancia y el Tribunal Electoral se ha ufanado de ello. Ahora, tienen ante ellos la oportunidad de demostrar que la Ley "es pareja para todos". ¿Tendrán las agallas? Personalmente no lo creo. ¿Y usted?