Presidenta: Panamá se desintegra
El martes 14 de enero de 1992 apareció un artículo en El Panamá América, en el cual advertía que, de conformidad a estudios de Naciones Unidas, la desnutrición infantil era del 14%; que 472,400 panameños vivían en la pobreza extrema, poniendo de manifiesto que el 40% de todos los hogares de Panamá son pobres, destacándose estudios del Fondo de Población, Desarrollo Humano, Subcomité de Nutrición, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales Internacionales y del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. Desafortunadamente, los gobiernos panameños no han hecho nada constructivo para aliviar la pobreza, porque de acuerdo con el Director del Centro de Investigación de la Facultad de Economía (CIFA) de la Universidad de Panamá, nuestro país "entró al año 2000 con, aproximadamente, 1 millón veintidós mil personas viviendo en condiciones de pobreza; con cincuenta mil menores de 5 años sufriendo de desnutrición crónica, y arrastrando una pesada deuda pública de 7,779.5 millones de dólares( Panorama Católico, 14 de mayo de 2000)
Cuando el gobierno nacional aceptó mi iniciativa, aparecida el 16 de febrero de 1995, en El Panamá América, por medio de la cual se destacó que "...el profesor Gilberto Medina, quien años atrás promoviera la inserción de la urbanidad como asignatura en los planes y programas de estudio, se mostró complacido por la decisión ministerial, y resaltó que esto era una petición en la población ante la pérdida de los valores". Y la pérdida de valores se ha incrementado. En los canales de televisión se han visto, a través de las noticias, el incremento de la delincuencia, de las drogas, el alza alarmante de los artículos de necesidad básica, el comportamiento inculto de muchos estudiantes, la prostitución infantil, el cierre de calles, la noticia que el 41% de las empresas reducirán personal, si se aumenta el salario mínimo a B/.500, y la Señora Presidenta encamina sus pasos a viajes internacionales, cuando debiera estar contestando el llamado de muchas personas que le escriben; cuando el Ministerio de Educación no enseña la urbanidad ni los buenos modales, de acuerdo a la propuesta personal y aprobada, deduciéndose que el Gobierno Nacional no hace caso a ideas lógicas; cuando Panamá se está convirtiendo en una zona de guerra de unos contra otros, de los poderosos económicamente contra los pobres y de no corregirse esta situación, será nuestro país un área de guerra igual a Centroamérica. Repito mis palabras aparecidas en "La tragedia del panameño", del 12 agosto de 1996 en El Panamá América: "Ya no se encuentran valores positivos en Panamá. La gente vegeta. Los que pueden huir de la presente incertidumbre hacia otros países lo están haciendo, porque aquí nadie apoya las ideas de los profesionales, a menos que sea para sacar provecho económico, pues los incentivos están pereciendo".
Nuestra sociedad está enferma por las disculpas y por ello, pocas personas creen en el sistema de gobierno imperante. La burocracia estatal es asfixiante. He llamado a varios despachos públicos por sus directores y éstos han sido cambiados. El Consejo Municipal de Panamá no hace caso al más importante acontecimento de nuestra República, la Independencia Nacional; nadie le pone interés a solucionar en forma continúa la liberación de los precios de la canasta básica familiar, del alza de los medicamentos que agobia; y los legisladores lo único que hacen por la televisión es decir que el problema se arreglará, pero los precios continúan incrementándose, los políticos ganando altos salarios, despidos masivos en las instituciones y ministerios, y se ha comprobado que hay más pobres en el 2000 que en 1992. Y la Señora Presidente viaja, en vez de permanecer en nuestra tierra y solucionar los estragos que padecemos. Toda obra grande en el mundo ha sido realizada por el valor, la honestidad y el don de gente. El único lugar público donde he ido para aclarar ciertos detalles panameños y he encontrado interés, ha sido la Defensoría del Pueblo, lugar donde me han atendido cordialmente y se muestran en remediar los inconvenientes que ponen por ejemplo, el Ministerio de la Familia, el Ministerio de Educación, e incluso, la Revista Lotería, que habiendo publicado errores importantes de historia patria, no desearon con pruebas, publicar una investigación nunca antes hecha. El único que se interesó fue el Lic. Dimitri, Director de Desarrollo Social.
Señora Presidenta: Con todo el respeto que su investidura se merece, le solicito aclare las inquietudes de muchos ciudadanos, o la historia sabrá remediar la falta de interés, porque Panamá se está desintegrando poco a poco, y llegará el momento cuando el poderoso político o el industrial o comerciante poco importa deberá pagar por permitir que las anomalías continúen. El pueblo soporta hasta un límite y el hambre en Panamá es caótica y alarmante. El ciudadano debe tener más interés en exigir que se remedie lo que nos agobia y usted, Señora Presidenta, con respeto, conteste mis notas y responda a los errores que comete el Ministerio de la Familia, el Ministerio de Educación y el Consejo Municipal de Panamá. Termino para usted, con palabras de Platón, para que usted las use: "Prudencia y sabiduría, valor, constancia y fortaleza; templanza, discreción y dominio sobre sí mismo; justicia y rectitud".
Cuando el gobierno nacional aceptó mi iniciativa, aparecida el 16 de febrero de 1995, en El Panamá América, por medio de la cual se destacó que "...el profesor Gilberto Medina, quien años atrás promoviera la inserción de la urbanidad como asignatura en los planes y programas de estudio, se mostró complacido por la decisión ministerial, y resaltó que esto era una petición en la población ante la pérdida de los valores". Y la pérdida de valores se ha incrementado. En los canales de televisión se han visto, a través de las noticias, el incremento de la delincuencia, de las drogas, el alza alarmante de los artículos de necesidad básica, el comportamiento inculto de muchos estudiantes, la prostitución infantil, el cierre de calles, la noticia que el 41% de las empresas reducirán personal, si se aumenta el salario mínimo a B/.500, y la Señora Presidenta encamina sus pasos a viajes internacionales, cuando debiera estar contestando el llamado de muchas personas que le escriben; cuando el Ministerio de Educación no enseña la urbanidad ni los buenos modales, de acuerdo a la propuesta personal y aprobada, deduciéndose que el Gobierno Nacional no hace caso a ideas lógicas; cuando Panamá se está convirtiendo en una zona de guerra de unos contra otros, de los poderosos económicamente contra los pobres y de no corregirse esta situación, será nuestro país un área de guerra igual a Centroamérica. Repito mis palabras aparecidas en "La tragedia del panameño", del 12 agosto de 1996 en El Panamá América: "Ya no se encuentran valores positivos en Panamá. La gente vegeta. Los que pueden huir de la presente incertidumbre hacia otros países lo están haciendo, porque aquí nadie apoya las ideas de los profesionales, a menos que sea para sacar provecho económico, pues los incentivos están pereciendo".
Nuestra sociedad está enferma por las disculpas y por ello, pocas personas creen en el sistema de gobierno imperante. La burocracia estatal es asfixiante. He llamado a varios despachos públicos por sus directores y éstos han sido cambiados. El Consejo Municipal de Panamá no hace caso al más importante acontecimento de nuestra República, la Independencia Nacional; nadie le pone interés a solucionar en forma continúa la liberación de los precios de la canasta básica familiar, del alza de los medicamentos que agobia; y los legisladores lo único que hacen por la televisión es decir que el problema se arreglará, pero los precios continúan incrementándose, los políticos ganando altos salarios, despidos masivos en las instituciones y ministerios, y se ha comprobado que hay más pobres en el 2000 que en 1992. Y la Señora Presidente viaja, en vez de permanecer en nuestra tierra y solucionar los estragos que padecemos. Toda obra grande en el mundo ha sido realizada por el valor, la honestidad y el don de gente. El único lugar público donde he ido para aclarar ciertos detalles panameños y he encontrado interés, ha sido la Defensoría del Pueblo, lugar donde me han atendido cordialmente y se muestran en remediar los inconvenientes que ponen por ejemplo, el Ministerio de la Familia, el Ministerio de Educación, e incluso, la Revista Lotería, que habiendo publicado errores importantes de historia patria, no desearon con pruebas, publicar una investigación nunca antes hecha. El único que se interesó fue el Lic. Dimitri, Director de Desarrollo Social.
Señora Presidenta: Con todo el respeto que su investidura se merece, le solicito aclare las inquietudes de muchos ciudadanos, o la historia sabrá remediar la falta de interés, porque Panamá se está desintegrando poco a poco, y llegará el momento cuando el poderoso político o el industrial o comerciante poco importa deberá pagar por permitir que las anomalías continúen. El pueblo soporta hasta un límite y el hambre en Panamá es caótica y alarmante. El ciudadano debe tener más interés en exigir que se remedie lo que nos agobia y usted, Señora Presidenta, con respeto, conteste mis notas y responda a los errores que comete el Ministerio de la Familia, el Ministerio de Educación y el Consejo Municipal de Panamá. Termino para usted, con palabras de Platón, para que usted las use: "Prudencia y sabiduría, valor, constancia y fortaleza; templanza, discreción y dominio sobre sí mismo; justicia y rectitud".