Presidente del centenario
El nuevo presidente de Panamá recibirá no sólo el Canal de Panamá y las áreas revertidas, sino también un mundo que ha roto las barreras arancelarias: sustitución y modernización de la ronda del Uruguay (GA.T.T.) vía OMC; que también ha roto las barreras culturales vía Internet, comunicación satelital, los prácticos correros electrónicos y la masiva televisión por cable. ¿Cuándo iba a pensar mi generación que se establecerían excelentes relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y los herederos de Ho Chi Ming? Esto último es una muestra del fin de las barreras militares e ideológicas. El primer presidente panameño del nuevo milenio será el presidente del centenario de vida republicana y a él le corresponderá enrumbar el perfeccionamiento moral e ideológico de nuestra nación, preparándonos para un bicentenario de vida independiente con una nueva nación fortalecida por todo lo que hemos logrado desde 1821. El hombre o mujer elegido para presidente el próximo 2 de mayo deberá preparar las condiciones óptimas ya no para entrar al Canal (Eso lo preparó el Tratado Torrijos-Carter), sino para entrar al milenio del avión de pasajeros con una velocidad diez veces la velocidad del sonido y con capacidad para salir de la atmósfera y volver a entrar a la misma. No puede ser un presidente o presidenta que al pensar en los Estados Unidos y nuestras relaciones con este país piense en bases militares extranjeras como polo de desarrollo en el "Happy Land" o en los emporios nocturnos de las calles "K" y "J" o en Colón como la "tacita de oro" con cinco "marines" o "navy men" fumando "Camel" en una esquina de Calle Cuarta. No debe ser ésta la mentalidad del nuevo presidente de Panamá, pues la vieja carretera Panamá-Colón será pronto reemplazada por una moderna autopista y los dueños de los referidos centros nocturnos son hoy día importantes accionistas del sector bancario nacional.
El nuevo presidente del país no puede ni remotamente pensar que el "pacto de neutralidad" es un instrumento para defender la "democracia panameña": tiene que entender que el referido pacto es un instrumento para defender los intereses estratégicos de los Estados Unidos y Panamá. Nuestro país debe respetar dichos intereses, no dar a entender que Panamá y su democracia es un protectorado. Linares señala: "El Estado protegido pierde, en nuestra opinión, su naturaleza estatal al caer en una relación de dependencia". (Linares, Julio. Derecho Internacional Público. Editorial Universitaria, Panamá, 1980, pág. 241). En tal sentido resultan absurdas las declaraciones de una candidata que señaló que el Pacto de Neutralidad era innecesario pues Panamá no tenía ejército, por tanto la democracia no corría peligro.
La persistente crisis asiática y rusa, la latente crisis brasileña cuya moneda, como diríamos los panameños, "no vale ni un real", la dolarización de América Latina y su repercusión en la ventaja de la oferta panameña a la inversión, la constricción de la exportación argentina debido a la paridad del peso al dólar (Ver el diario La Prensa, 25 de marzo de 1999) son ejemplos de lo difícil que resultan las exportaciones panameñas. Es obvio que una dolarización generalizada afectaría incluso las importaciones. En esta época de constante alocución a los derechos humanos, libertad, etc., se hace vigente lo que señaló Marx en El Capital y citado por el Dr. Peter RÅ¡emer de la Universidad de Marburgo, Alemania: "La circulación de mercancías es según Marx, el verdadero Edén de los derechos humanos, de la libertad y la igualdad". (Ver Teoría Pura del Derecho y Teoría Marxista del Derecho. Editorial Temis. Bogotá, 1984, pág. 199). Esta realidad tiene que tenerla muy clara el próximo presidente de Panamá.
Necesitamos un presidente que por lo menos tenga idea de lo que es el Internet, la OMC y la nueva realidad global que nos exige una competencia pura y dura. Somos convencidos de que Martín Torrijos Espino puede lograr lo anterior y al mismo tiempo mantener buenas relaciones con las masas, es decir, con el pueblo desorganizado y con la sociedad civil, o pueblo organizado. Hoy, como ayer, los clásicos de la teoría del Estado y del manejo político: Aristóteles, Maquiavelo, Hobbee, Jefferson, Disraeli, deben ser convocados al intelecto de los candidatos. Casualmente el injustamente desprestigiado maestro florentino nos indica la necesidad de siempre manejar la prudencia y dominar la realidad. De esta forma, dice Maquiavelo: "... que el príncipe intente, como he dicho más arriba, evitar aquellas cosas que le hagan odioso y despreciable...", nótese que señala: "intente". Hoy, más que nunca, los panameños tenemos que ver la práctica política como intento de hacer bien las cosas, y es aquí donde no debe haber espacio para la demagogia. Bien dice el secretario florentino que: "Los estados bien ordenados y los príncipes sabios han cuidado siempre muy diligentemente de no descontentar a los grandes y de satisfacer al pueblo y tenerlo contento; ésta es una de las cosas más importantes que ha de tener en cuenta un príncipe". (ver, Maquiavelo, Nicolás. El Príncipe. Editorial Círculo de Lectores. Bogotá, 1980). Así las cosas, quien sea capaz de conciliar a los grandes y contentar al pueblo podrá administrar y hacer revertir hacia todos el potencial que implica ser la única economía en América Latina con perspectiva de crecimiento para 1999. Ver diario La Prensa, 23 de marzo de 1999, pág. 21-A, titular: Crisis Regional, ¿Bonanza panameña?, por Tilcia Elena Delgado en el cual firmas independientes afirman que el país crecerá en 1999 entre el 3.9 y 4.9%. La materialización de lo anterior requerirá pericia y conocimiento para evitar que las potencialidades favorables para la región como la dolarización repercutan desfavorablemente para Panamá. Esto último dependerá de la capacidad que tengamos de materializar el canal terrestre, autopista-ferrocarril transístmico, puertos de contenedores, entre otros de la plataforma de servicio visible y tangible del país.
Hoy, ante la defunción del Estado benefactor urge un presidente del Estado facilitador de la inversión que, en efecto, continúe la modernización del Estado nacional como parte del todo global. Al respecto, Juan Jované indicó en el informe referido por Tilcia E. Delgado: "Hay que considerar que la situación financiera internacional no es fácil, y en segundo lugar, Panamá tiene una economía sumamente abierta, por lo que no es correcto decir que la problemática internacional no nos afectará". El presidente que debemos elegir el 2 de mayo deberá estar por encima de cualquier discurso demagógico y preparar el centenario de la República en el marco de un país en democracia, progreso y paz. Martín deberá lograr en el centenario, "incluir a los excluidos", como señala el eslogan de un banco local.
El nuevo presidente del país no puede ni remotamente pensar que el "pacto de neutralidad" es un instrumento para defender la "democracia panameña": tiene que entender que el referido pacto es un instrumento para defender los intereses estratégicos de los Estados Unidos y Panamá. Nuestro país debe respetar dichos intereses, no dar a entender que Panamá y su democracia es un protectorado. Linares señala: "El Estado protegido pierde, en nuestra opinión, su naturaleza estatal al caer en una relación de dependencia". (Linares, Julio. Derecho Internacional Público. Editorial Universitaria, Panamá, 1980, pág. 241). En tal sentido resultan absurdas las declaraciones de una candidata que señaló que el Pacto de Neutralidad era innecesario pues Panamá no tenía ejército, por tanto la democracia no corría peligro.
La persistente crisis asiática y rusa, la latente crisis brasileña cuya moneda, como diríamos los panameños, "no vale ni un real", la dolarización de América Latina y su repercusión en la ventaja de la oferta panameña a la inversión, la constricción de la exportación argentina debido a la paridad del peso al dólar (Ver el diario La Prensa, 25 de marzo de 1999) son ejemplos de lo difícil que resultan las exportaciones panameñas. Es obvio que una dolarización generalizada afectaría incluso las importaciones. En esta época de constante alocución a los derechos humanos, libertad, etc., se hace vigente lo que señaló Marx en El Capital y citado por el Dr. Peter RÅ¡emer de la Universidad de Marburgo, Alemania: "La circulación de mercancías es según Marx, el verdadero Edén de los derechos humanos, de la libertad y la igualdad". (Ver Teoría Pura del Derecho y Teoría Marxista del Derecho. Editorial Temis. Bogotá, 1984, pág. 199). Esta realidad tiene que tenerla muy clara el próximo presidente de Panamá.
Necesitamos un presidente que por lo menos tenga idea de lo que es el Internet, la OMC y la nueva realidad global que nos exige una competencia pura y dura. Somos convencidos de que Martín Torrijos Espino puede lograr lo anterior y al mismo tiempo mantener buenas relaciones con las masas, es decir, con el pueblo desorganizado y con la sociedad civil, o pueblo organizado. Hoy, como ayer, los clásicos de la teoría del Estado y del manejo político: Aristóteles, Maquiavelo, Hobbee, Jefferson, Disraeli, deben ser convocados al intelecto de los candidatos. Casualmente el injustamente desprestigiado maestro florentino nos indica la necesidad de siempre manejar la prudencia y dominar la realidad. De esta forma, dice Maquiavelo: "... que el príncipe intente, como he dicho más arriba, evitar aquellas cosas que le hagan odioso y despreciable...", nótese que señala: "intente". Hoy, más que nunca, los panameños tenemos que ver la práctica política como intento de hacer bien las cosas, y es aquí donde no debe haber espacio para la demagogia. Bien dice el secretario florentino que: "Los estados bien ordenados y los príncipes sabios han cuidado siempre muy diligentemente de no descontentar a los grandes y de satisfacer al pueblo y tenerlo contento; ésta es una de las cosas más importantes que ha de tener en cuenta un príncipe". (ver, Maquiavelo, Nicolás. El Príncipe. Editorial Círculo de Lectores. Bogotá, 1980). Así las cosas, quien sea capaz de conciliar a los grandes y contentar al pueblo podrá administrar y hacer revertir hacia todos el potencial que implica ser la única economía en América Latina con perspectiva de crecimiento para 1999. Ver diario La Prensa, 23 de marzo de 1999, pág. 21-A, titular: Crisis Regional, ¿Bonanza panameña?, por Tilcia Elena Delgado en el cual firmas independientes afirman que el país crecerá en 1999 entre el 3.9 y 4.9%. La materialización de lo anterior requerirá pericia y conocimiento para evitar que las potencialidades favorables para la región como la dolarización repercutan desfavorablemente para Panamá. Esto último dependerá de la capacidad que tengamos de materializar el canal terrestre, autopista-ferrocarril transístmico, puertos de contenedores, entre otros de la plataforma de servicio visible y tangible del país.
Hoy, ante la defunción del Estado benefactor urge un presidente del Estado facilitador de la inversión que, en efecto, continúe la modernización del Estado nacional como parte del todo global. Al respecto, Juan Jované indicó en el informe referido por Tilcia E. Delgado: "Hay que considerar que la situación financiera internacional no es fácil, y en segundo lugar, Panamá tiene una economía sumamente abierta, por lo que no es correcto decir que la problemática internacional no nos afectará". El presidente que debemos elegir el 2 de mayo deberá estar por encima de cualquier discurso demagógico y preparar el centenario de la República en el marco de un país en democracia, progreso y paz. Martín deberá lograr en el centenario, "incluir a los excluidos", como señala el eslogan de un banco local.